Crónica RockFest BCN 24 _ Sábado 5 julio (segunda jornada)
Ya hemos dicho que es imposible cubrirlo todo en festivales de estas características, así que tras la intro y crónica del primer día, vamos con un resúmen amplio y profuso de lo que fue la primera jornada oficial del Rockfest24. Nos lo cuenta el gran Fernando Galicia (con fotos excelentes de Manu Damea):
Rockfest 2024 – SÁBADO 6 DE AGOSTO – (Parc de Can Zam, Santa Coloma –Barcelona-)
TERMINAL VIOLENCE
Los catalanes TERMINAL VIOLENCE tenían el honor y la difícil tarea de abrir, a las 14:00, el día fuerte del festival, y no quisimos perdérnoslos. Y menos mal, porque fue realmente una apertura imponente. Con un sonido brutal, de los mejores de todo el fin de semana, asaltaron el escenario con rabia y ganas de demostrar que van muy en serio, descargando un thrash metal duro y rápido, de corte muy clásico.
No es casualidad que con tan solo dos años de vida sean uno de los valores al alza del metal nacional, con un EP (Warhole) publicado a principio de 2023 y un primer disco completo en ciernes. En la hora que estuvieron dando cera tuvieron tiempo de desgranar su EP completo y buena parte del álbum que está por salir. De este modo, con temas como “One step to the front”, “Burial of thought”, “Soldiers”, Wild Beasts”, “Zombie mosher” o “Riddle of a Nightmare” (que abre su EP de 2023) no solo consiguieron empezar el día a lo grande, sino que además se llevaron consigo una buena cantidad de nuevos seguidores (sin ir más lejos este que suscribe o el propio Guillermo Izquierdo, de ÁNGELUS APÁTRIDA, que se dejó ver con la camiseta durante todo el día).
Nos regalaron una versión brutal del “Into the pit” (TESTAMENT) y terminaron por todo lo alto (literalmente), con Edgar Beltri en volandas con su guitarra en medio de un circle pit, y con wall of death incluido. Apuntad bien su nombre, porque pueden llegar muy lejos.
KTULU
De nuevo una banda catalana en los primeros compases de la jornada, aunque esta vez se trataba de auténticos veteranos. Con un estilo más cercano al Groove y al metal industrial, KTULU es de esos grupos que o te gustan o no te gustan, sin término medio. Hicieron un repertorio muy centrado en su disco Confrontation, del que sonaron hasta 6 temas (“Biocontaminación”, “El latido del miedo”, “Lado oscuro”, “Crisis de fe”, “Delirium Tremens” y “Solo”) y sus discos de los 90.
Personalmente nunca les había visto en directo, y lo primero que me chocó fue que aquello sonaba como un cañón, con unas voces tremendas… pero Willy Espejo apenas se movía ni abría la boca. Parecía un alma en pena por el escenario. En estos tiempos en los que la sombra de la sospecha de playback está a la orden del día, perdonadme si os digo que no podía pensar en otra cosa. Y con eso ya quedé desencantado para el resto del bolo. Comentándolo luego en corrillos, los que les han visto más veces dicen que siempre canta así, que es un efecto que le ponen… pues vale, no seré yo quien lo desmienta, pero he visto vídeos de otros conciertos y ni de lejos da la sensación que dio en esta ocasión.
Una lástima porque sonar ya os digo que sonó, y los que no estuvieran cerca del escenario así lo sentirían. Puedo estar totalmente equivocado, pero de cerca aquello no se correspondía con lo que estaba sobre las tablas, lo siento. Deberían hacérselo mirar en cualquier caso.
ECLIPSE
Erik Martensson y los suyos, habituales ya en nuestro país, siguen ganando seguidores concierto tras concierto. De hecho, en apenas un mes habrán actuado en el Rock Imperium, en Rock Fest y en el Granito Rock, en la sierra de Madrid… y volverán en diciembre de gira. Además de su propia parroquia, el cambio de estilo y el hecho de ser ya un par de horas más tarde también ayudaron a que se congregara una mayor cantidad de público dispuesto a disfrutar con el hard rock melódico de los suecos. Con un sonido realmente bueno, hicieron un repertorio muy repartido entre sus discos a partir de Bleed and Scream (2012) hasta su más reciente Megalomanium II (2024), priorizando un poco más su etapa más reciente.
Todo el concierto fue un intercambio entre la banda y la gente, que se prestó a todos los envites de Martensson ya fuera cantando, levantando los brazos o participando de cualquier modo. No se dejaron ninguno de los que ya empiezan a ser “sus clásicos”, como “Viva la vida”, “Roses in your grave”, “Runaways”, “Black Rain” o “Twilight”. Ya lo venía pensando en anteriores ocasiones, pero después de verles en Rock Fest tengo claro que ECLIPSE se han ganado a pulso un nombre en la escena del hard rock melódico, y son siempre un acierto para un festival.
ROSS THE BOSS
Si decía antes que ECLIPSE son habituales en nuestro país, lo de ROSS THE BOSS ralla la residencia en ROCK FEST. Otro año más volvió para dejarnos un setlist compuesto exclusivamente por canciones clásicas de MANOWAR (lógicamente de su propia etapa, hasta el Kings of Metal). En esta ocasión, tras una apertura con un “Blood of the kings” tremendo, sonó “The Oath”, menos habitual entre la batería de himnos de los norteamericanos. No obstante, cualquier seguidor de MANOWAR no tardaría ni un segundo en reconocer ninguna de las canciones del show, desde “Sign of the Hammer” o “Thor (The Powerhead)” hasta “Hail and Kill”, pasando por otras como “Black wind, fire and Steel”, “Kings of Metal” “Heart of Steel”, “Battle Hymn”, “Kill with power” o “Fighting the world”.
Sigo pensando que merece la pena ver a ROSS THE BOSS en directo por el hecho de poder escuchar todos estos temas que son cada vez más complicados en los repertorios de MANOWAR, o si hace tiempo que le perdiste la pista a Joey de Maio y los suyos (y no te interesan los discos posteriores a Triumph of Steel, las cosas como son). La contundencia con la que ROSS THE BOSS los trae de vuelta, con una banda muy sólida en la que destacan el también ex MANOWAR Rhino y la poderosa voz de Marc Lopes, es motivo más que suficiente para volver a aquellos maravillosos años.
WOLFMOTHER
El hard rock más vintage (por estilo e imagen solo) de WOLFMOTHER era otra de las apuestas diferentes de esta edición de Rock Fest, y otra de las bandas a las que personalmente yo tampoco había visto nunca en directo. Los más veteranos ya me habían avisado de que sus conciertos son un derroche de energía, y ahora puedo dar fe de ello. El power trío autraliano salió decidido a sentar cátedra delante de un numeroso público que disfrutó cada minuto y cada tema del setlist, muy centrado en su homónimo primer disco.
Decía líneas atrás que es importante saber elaborar un buen repertorio de festival, distinto a cuando actúas en una sala solo para tu público, y Andrew Stockdale y los suyos fueron conscientes. Hasta siete canciones sonaron de ese Wolfmother (2005) tan aclamado por la crítica en su momento, entre las cuales no faltaron “Dimension”, “Colossal”, “Joker & The Thief” o la mucho más conocida y premiada con un Grammy “Woman”, que sorprendentemente no cerró el set sino que la interpretaron casi al principio. Muy buen sabor de boca tras una actuación realmente eléctrica y que sirvió para cambiar el paso a la tarde.
Primera galería de fotos completa del sábado en este enlace.
MICHAEL SCHENKER
El veterano guitarrista alemán repetía en Rock Fest después del concierto fantástico que ya diera en 2019. Si en aquel entonces fue bajo el titular MICHAEL SCHENKER FEST, en esta ocasión retomaba MSG para celebrar su 50º Aniversario. Con esa premisa, y con un Robin McAuley al que vi cantar realmente bien (siempre lo hizo, pero los 71 años parecen no haberle pasado factura), el show discurrió principalmente por un recorrido a través de los tres primeros discos de la banda: The Michael Schenker Group (1980, del que sonaron la instrumental “Into the Arena” -para abrir-, “Cry of the Nations” y “Armed and ready”), MSG (1981, “Looking for love”, “On and on”, “Let sleeping dogs lie” y el remate final con “Attack of the mad Axeman”) y Assault Attack (1982, “Rock you to the ground”, “Desert song”).
Como fue nota general en el festival, MSG tuvieron un sonido muy bueno, y la comunión con su numeroso público fue total. Robin McAuley, más allá de cantar, estaba especialmente cómodo en labores de interactuar y dirigirse a los fans, creando un clima de buen rollo que empapó todo el show de principio a fin. Esta vez no hubo “Doctor, Doctor” para terminar, pero no importó lo más mínimo.
Segunda galería completa de fotos del día en este enlace.
ÁNGELUS APÁTRIDA
Vuelta a los sonidos más duros de la mano de otro de nuestros principales referentes, los albaceteños ÁNGELUS APÁTRIDA, que venían a presentar su más reciente y exitoso Aftermath. Son ya muchos años siguiendo a la banda, y jamás les he visto un concierto malo. Todo lo contrario, ÁNGELUS APÁTRIDA son uno de esos valores seguros que sabes que te van a levantar un festival y ponerlo patas arriba.
Dicho y hecho, con un Guillermo Izquierdo pletórico ejerciendo de enérgico frontman e interpelando continuamente al público, comenzaron con sus entregas más recientes entre wall of death y circle pits interminables. “Scavenger”, “Cold”, “We stand alone” y la demoledora “Indoctrinate” abrieron el fuego y disparando la adrenalina. “Rats”, la ya clásica “Give’m War”, “Sharpen the guillotine” y “You are next” completaron un setlist en el que tuvieron aún tiempo de organizar “el wall of death más grande del festival, hasta la mesa”.
Lo dicho: un valor seguro, y un gustazo brutal de banda. ¡Eh! Y españoles, ¡de Albacete!
EUROPE
Los suecos llegaban a Rock Fest rodeados de buenas críticas por la gira que estaban realizando, y no defraudarían. De hecho hicieron, con permiso del resto, la actuación más completa y redonda de todo el día, lo cual dice mucho a su favor con la competencia que tenían y en el “día grande”. Nada más salir pusieron sus credenciales sobre la mesa, con un sonido brutal y una actitud muy jovial; un comienzo soberbio y potente en el que, además, se marcaron el detalle para fans de abrir con una rareza clásica (si es que podemos llamarlo así a estas alturas): “On broken wings”, cara B del single de “The Final Countdown”, seguida de un “Rock the night” que no vino sino a corroborar su fantástico estado de forma.
Es especialmente significativo que una banda esté tan empeñada en rescatar este tipo de caras B, como ya hizo en su día con “Seven Doors Hotel” o “Yesterday News”, y también temas de sus dos primeros discos, que fueron eclipsados por el celebérrimo The Final Countdown. Que la jodidamente hard rockera “Scream of Anger” (que además sirve de homenaje continuo al fallecido Marcel Jacob) se haya convertido en un fijo del repertorio dice mucho sobre esto, y es un gustazo para sus seguidores . Al margen de todo esto, si hay algo que EUROPE han dejado claro en todos estos años desde la vuelta es que van a hacer lo que les da la gana y van defender su propuesta actual hasta la muerte.
No obstante, suelen mantener buen equilibro en los setlist y saben perfectamente que un festival no es lo mismo que un concierto de sala, procurando adaptarlos. Y lo hacen bien. Por mucho que les pese, son conocedores de un legado que no pueden dejar atrás, y procuran subir la dosis de éste en sus galas. Así, a diferencia de sus giras en solitario, en Rock Fest hicieron 2/3 de clásicos y 1/3 de su nueva etapa, incluyendo el sencillo de adelanto de próximo disco, “Hold your head up”. Joey Tempest estuvo pletórico, mejor que todas las veces que les he visto en los últimos años, y en ocaciones se dirigía al público en castellano y en catalán. Se les veía cómodos y relajados en el escenario. Incluso John Norum estuvo sonriente, que no es poco decir.
Momentos cumbres del concierto se dieron con “Carrie”, cuando se puso a lloviznar para hacer de su interpretación algo especial, o “Superstitious”, en la que intercalaron un buen fragmento de “Here I go again”, de WHITESNAKE, que fue muy celebrado. El final, con “Cherokee” y “The Final Countdown”, nos dejó con ganas de mucho más. La única nota negativa que les puedo achacar es que siguen renegando de Prisoners in Paradise, un discazo que, por lo que sea, han preferido olvidar.
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DEEP PURPLE
Los fans de DEEP PURPLE no podrán quejarse de la actividad frenética que llevan en los últimos años. Los británicos se presentaban en Rock Fest a las puertas de lanzar su nuevo disco, =1, el 19 de julio, y con la idea fija de presentarlo sin complejos en directo. Hasta tres temas tocaron del mismo (“A bit on the side”, “Bleeding Obvious” y el single “Portable Door”), intercalados con los grandes clásicos de su discografía (Highwat Star”, “Lazy”, Space Truckin’”, “Black Night” y cómo no, “Smoke on the wáter”).
La cuestión de ver a DEEP PURPLE actualmente es que no sabes con qué te vas a encontrar. Especialmente en la voz de Ian Gillan, que ya desde hace mucho tiempo sufre mucho, y como no tenga un día inspirado puede llegar a contagiar esa angustia. No tanto en el resto, auténticas leyendas en su desempaño instrumental. De ahí que hagan largos solos (hasta tres esta noche) en los que meten lo primero que se les ocurra, como el himno del Barça (una práctica peligrosa, pues te señalas delante de un buen número de fans que serán de otros equipos o, peor, a los que no les gusta el fútbol y lo ven como algo innecesario). O de ahí también que incluyan en el setlist tantos temas de factura reciente, mucho más cómodos para el registro actual de un Gillan que cada día se parece más a un jubilado de Benidorm que a un cantante de rock (no es broma, incluso en su indumentaria, muy alejada del canon roquero y mucho más cercana a la de un señor mayor en una terraza ibicenca).
Pues bien, Gillan no tuvo un día muy malo… pero tampoco muy bueno, y así resultó el concierto: no estuvo mal, pero muy lejos de su mejores días de los últimos años (con su etapa dorada ni comparo). No entiendo muy bien cómo se lanzan a la carretera con un concierto cada dos días, a todas luces agotador y perjudicial para la recuperación de las cuerdas vocales. Con todo lo anterior, el conjunto, para los que nos gusta el hard rock de factura muy clásica, siempre es maravilloso por el buen hacer de músicos como Ian Paice, Roger Glover o Don Airey, pero lo cierto es que cuesta escucharles sin sentir un pequeño pellizco en la tripa cuando ves que llegan los agudos otrora espectaculares y ahora imposibles.
Como nota particular, no había visto en directo todavía a Simon McBride… y no me encantó, lo siento. De hecho me pareció horrible su interpretación del “Smoke on the Water”. Cuestión de gustos y estilos, está claro, pero cualquier parecido de sonido con la original es casualidad. El vacío que deja Steve Morse va a ser difícil de rellenar.
Galería de fotos completa de DEEP PURPLE en el enlace.
PANTERA
Llegaba el momento esperado por todos los presentes desde hacía meses, el gran reclamo de esta edición de Rock Fest. PANTERA llegaron a Barcelona con ese aura de banda mítica, aún a sabiendas de que solo está la mitad por motivos obvios, y siempre con el debate de si esta reunión debía llevarse a cabo. No son pocas las voces en contra, pero lo cierto es que están arrasado allá por donde van. Junto a Phil Anselmo y Rex Brown completan la formación dos pesos pesados del metal internacional: Charlie Benante (ANTHRAX) y Zakk Wilde (BLACK LABEL SOCIETY, OZZY OSBOURNE), con ánimo de respetar el legado de los fallecidos hermanos Darrell. Este es otro punto de discordia, toda vez que hay quien sostiene que, a pesar de ser dos músicos excelentes y reputados, su estilo es tan particular que condicionan la interpretación de los temas. No es momento para tener este debate, pero sí quería sacarlo a la luz por los comentarios que se escuchaban entre el público.
Dejando los debates a un lado, no empezó bien el que debía ser el mejor concierto de la jornada y de todo el festival. Si la puntualidad había reinado hasta ahora, los minutos iban pasando y el enorme telón que cubría el escenario no terminaba de caer. Con el público ya muy inquieto, pasados veinte minutos sobre la hora prevista una voz en off comunicaba que había un problema con las luces, pero que la banda quería salir a tocar y lo iban a hacer, aunque con las luces de trabajo hasta que se solucionara el contratiempo. Volveré a esto al final de la crónica…
Cayó el telón y efectivamente allí estaban los cuatro músicos iluminados únicamente con las luces de trabajo, y por un vídeo en el que se mostraban buenos momentos de la banda norteamericana. Como no podía ser de otra manera, el vídeo termina con las figuras de los hermanos Darrel (cuyas caras, por cierto, presidían los dos bombos centrales -de los cuatro- de la batería de Charlie Benante), presentes en el pensamiento de todos los que estábamos allí. Abrieron fuego con un potente “A new level”… que apenas se reconoció al principio por el sonido horrible que les acompañó durante buena parte del concierto. Tiene narices que el cabeza de cartel de todo el festival sea el grupo que peor sonó con diferencia (porque al día siguiente, al igual que este y el anterior, todo sonó mejor que PANTERA). Tras “Mouth of War” se dieron por fin las luces de los cañones y focos, y para cuando “Strength beyond strength” empezó a sonar aquello ya empezaba a ser un concierto en condiciones.
El setlist estuvo acaparado por temas de los dos discos que les lanzaron al estrellato: Vulgar display of power (“A new level”, “Mouth of War”, “This love”, “Hollow”, “Walk” y “Fucking Hostile”) y Far beyond driven (“Strength beyond Strength”, “Becoming”, “I’m Broken” y “5 Minutes alone”), más un par de Cowboys from Hell (“Domination” y “Cowboys from Hell”) y otra de The Great Southern Trendkill (“Flood”). Exactamente el mismo setlist que en el resto de la gira.
El concierto en sí transcurrió sin más incidentes que el de las luces y el sonido espantoso en buena parte del show (en el resto solo fue malo). A destacar el solo de guitarra de Zakk Wylde en “Floods”, que sí consiguió hacernos pensar en el malogrado Dimebag, y un final demoledor con “Fucking Hostile”. Phil Anselmo estuvo hablador, muy hablador. Y además con pausa entre tema y tema, lo cual hacía ver que estaban realmente cómodos y tranquilos en el escenario. Y aquí voy a retomar el asunto de las luces y los veinte minutos de retraso, porque si ya al comienzo olía raro, después del concierto más aún. ¿No es extraño que empezando veinte minutos tarde y terminando a la hora prevista en el planning general, sin correr y con buenos ratos de charla entre las canciones consigan interpretar exactamente el mismo setlist que en el resto de la gira donde supuestamente no han tenido problemas técnicos? Tenían hora y media sobre el papel, hicieron hora y diez minutos y lo cuadraron… En fin, que al final no hay nada como ser honesto y reconocer que o no tienes para hora y media, o directamente no quieres tocar tanto, digo yo. Que se lo digan a W.A.S.P…
En resumen, sensaciones encontradas en un concierto que apelaba a la nostalgia y que se encontró con un supuesto problema técnico en las luces, y otro real con el sonido. Por lo demás, cuatro músicos que estuvieron impecables en lo suyo y que consiguieron transportarnos años atrás durante una hora y diez minutos. Esperaba más, sobre todo tratándose de la principal atracción del fin de semana.
Galería de fotos completa de PANTERA en este enlace.