Rosendo en las Noches del Botánico

ROSENDO + NARANJA BLOSSOM (Noches del Botánico, Madrid, lunes 10 de Julio de 2017)…

Había ganas de volver a ver a ROSENDO en Madrid y en buenas condiciones y en un lugar acorde a su actual status de clásico, incluso elegante y respetado, que quién nos ha visto y quién nos ve, ¡Rosendo & Cia en el Botánico!… Bromas (o realidades) aparte, es cierto que tras su parón forzado/voluntario de casi dos años y retornar con nuevo disco bajo el brazo, “De escalde y trinchera”, se nota que hay hambre de ROSENDO… y que él ha cogido el presente con ganas.

Así, en las últimas semanas hemos podido verle en diferentes tesituras: festivales, concierto propio y/o compartido. En el Botánico estaba claro que novedades, novedades no íbamos a encontrar, fuera de verle en un recinto precioso y de la retahíla de temas nuevos en sí, pero sin duda que era una noche especial y creo que todos, arriba y abajo del escenario, lo hemos disfrutado. Aún recuerdo el sopor de hace unos meses (como os contábamos aquí), y sobre todo la sensación de que estaban cumpliendo el expediente para poner carpetazo temporal cuanto antes, en el concierto de despedida en el Palacio de los Deportes (sí, lo que ahora llaman Wizink Center los modernos). Y no, esta noche hemos visto otra cosa.

LA NARANJA BLOSSOM

De todos modos, empecemos por los teloneros, que ya el nombre no invitaba demasiado a que los más roqueros esbozáramos una sonrisa… Más tarde descubrimos que, son amigos y compañeros de Rodrigo Mercado (hijo de Rosendo,  y que salió con ellos a colaborar en una canción), y por eso estaban ahí. Sin criticarlo, a los más roqueros nos parecieron un tanto fuera de lugar y más jugando en la liga de PEREZA, LOS PLANETAS y demás que en la de LOS ZIGARROS, ROSENDO o BURNING, por citar un cartel reciente de grupos “similares”. Además, la obsesión del cantante de turno por imitar (sí, imitar, bastón y poses incluido) a un grandísimo e inimitable como El Drogas rozó la exasperación para los presentes más roqueros como digo.

¿El resto?, actuación correcta presentando su nuevo disco, con la participación además de la gran Cristina Lubián a los coros y un buen trabajo de las guitarras y buenas melodías. Al límite entre el pop y el rock comercial, incluso con ese punto de hipsters que me hizo torcer el gesto desde el nombre. Aún no estaba lleno el recinto, que la gente iba entrando con cuentagotas sabiendo que el maestro empezaba al menos a las 22:00 (que luego fueron casi las 22:30), y no creo que ganaran muchos adeptos esta noche. Rescato un par de cortes que me gustaron como son “El polvo del camino” y sobre todo “La guillotina” (¡por fin un tema roquero y con chicha en la letra!) para cerrar. ¿El resto? Mus, y a mí no me parecieron una buena elección para abrir la noche. Eso sí, mi criterio es de roquero empedernido, que quede claro… En otro momento, en otro cartel, con otro público…

ROSENDO: 

Como digo, quien a estas alturas espere muchas sorpresas o bambalinas, con muchas canciones no habituales y un ritmo de show endiablado, seguramente salga decepcionado de un concierto actual de ROSENDO, pero los veteranos y curtidos en mil batallas “rosendianas”, de todos los tipos y colores, le vemos ilusionado, con ganas y ofreciendo conciertos muy dignos… aguantando el tipo, si me permitís el guiño con el primer tema de la noche, a sus 65 años. Que no, que esto es ROSENDO y en la actualidad: un trío de amigos haciendo rocanrol y, afortunadamente, aún escupiendo consignas y mala baba coral sobre el escenario. Sencillo, cercano, nuestro abuelo del rock más querido y llegando a poco a poco a la jubilación en un estado bastante más resultón de lo que mismamente un servidor esperaba viendo shows de hace tres o cuatro años y escuchando sus últimos discos… dignos, siempre dignos, pero flojos.

Lo cierto es que éramos unos 1500 / 2000 los presentes y de todas las generaciones y status sociales, si me permitís el guiño, que el rock n´roll clásico hace mucho que para mal o para bien dejó de ser reducto de melenudos e izquierdosos. Rosendo sale sonriendo, junto al Rafa y el Mariano, y a darle nino nino a la guitarra carabanchelera mezclando cortes de nuevo cuño y clásicos inmortales… Eso sí, casi siempre los mismos, cierto, pero siempre hay algún guiño sorpresa y algún momento diferente para emocionarse… y en esta gira sin duda la joya de la corona es “Qué desilusión” de LEÑO o el propio comienzo de autofelación inversa con “Aguantando el tipo” como decía. De cualquier manera suena potente, bastante cañero y aunque haya momentos al tran tran en el show, la dinámica que cogen todos sus conciertos de “Flojos de pantalón” en adelante es imparable.

Vale que muchos nos emocionamos más con la rabia y la mala follá de “Pan de higo” o “Navegando” que con los ritmos más pausados de “Soy”, “Amaina tempestad” o incluso la propia “Vergüenza torera”, por mucho casi clásico que sea ya y las muchas verdades que escupe en la letra. Y no sé si viene o va, demasiado despacito por momentos… aunque personalmente creo que su mejor canción en varios años es precisamente la que abre su nuevo disco, y es que ese vacilón “¿¡pero qué me estás contandoooooo…!?” de “Cúrame de espantos” vale su peso en oro… ¡qué riff de guitarra base y qué letra tan brillante tiene este tema!

Pero vamos, que al final el punto divertido y vacilón de “La prima Elena” (perdón, que se llama “Cosita”), casi a ritmo de pop rock, el deje cercano y amable pero con diente torcido de “Y dale”, la crítica resabiada pero divertida de “Masculino singular” (Picaporteeeeee!) y la magia inmortal de “Agradecido” y nuestras “Maneras de vivir”, para rematar (algo típico tal vez pero a la vez incontestable), son las que nos hacen disfrutar a la mayoría… sin desmerecer por supuesto la valía de sus nuevos temas y su presente, que nadie malinterprete mis palabras. Eso sí, que si duele que duela, pero viva la Revolución, y algunas de las letras de sus últimos temas, con mucha chispa y filo.

Y claro que un viejo fan como yo sigue echando de menos que no sean fijos algunos himnos inmortales como “Hasta de perfil”, “¿De que vas?”, “Majete!”, “Loco por incordiar”… o desea que recupere clásicos de antaño como “Borrachuzos” o “Vaya ejemplar de primavera” mismamente… y cualquiera de LEÑO, claro, si nos ponemos en plan abuelo cebolleta… Pero lo cierto es que uno entra a veces con la sonrisa desdibujada a un concierto una noche de lunes cualquiera y sale pensando aquello de que sigue siendo cierto que es sólo una canción y nos sentimos mejor.

En fin, que no sé si estoy en lo cierto, pero lo cierto es que Rosendo sigue aquí, y parece que aún le queda mecha, y no tan mojada, para unos cuantos años. ¡Agradecidos!

Texto: David Esquitino (david.esquitino@redhardnheavy.com)

Fotos: Fran Llorente

Y como solemos decir, para muestra un botón:

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