Una noche en Disneylandia – Rock n Roll de calidad en Madrid con D.A.D.

Volvían a Madrid D-A-D. La cita era de las imprescindibles, porque la banda danesa es sinónimo de diversión, espectáculo y de calidad sobre el escenario. Buena música y buen rollo ¿qué más se puede pedir un triste jueves de noviembre?

D-A-D + HANGARVAIN. Jueves 28 de noviembre, sala Copérnico (Madrid)

D.A.D.

Los daneses no son de las bandas que viven de las rentas, y en esta gira presentaban su último trabajo: “A prayer for the loud”. Y al contrario que tantas otras bandas, no se limitaron a tocar un par de temas nuevos y tirar después de clásicos, sino que hubo muchos cortes nuevos en su repertorio.

HANGARVAIN:

Pero antes de que llegase el momento de disfrutar de los D-A-D, a las 8 en punto de la tarde, era el turno de los napolitanos HANGARVAIN, que demostrando buen gusto musical saltaron al escenario mientras sonaba el “Ring of fire” de JOHNNY CASH. Ellos 4 eran los encargados de entretenernos a la espera de que llegasen las estrellas de la noche, papel que cumplieron con buena nota. Éramos 4 gatos en la sala durante su actuación, sobre todo al principio, pero ellos no lo acusaron para nada, y los que les vimos lo pasamos bastante bien con su propuesta.

Los napolitanos sonaron bastante bien, con un buen trabajo de su bajo y su batería, y con bastante morro y caradura napolitana por parte de su cantante. Mezclaron en su setlist hard rock clásico y sonidos más sucios con riffs pesados cercanos al grunge. Muestra de los primeros fue la canción que abrió su actuación, “Rock Down The House”, un tema muy potente, con poderosos riffs y un estribillo muy chulo y coreable. Y entre los segundos me quedo con “Get on”, que nos trajo a la memoria a PEARL JAM.

Hangarvain

También hubo un par de buenas versiones, el “Old Train” de MONSTER TRUCK, bastante decente aunque sin sonar tan potente como la original (es físicamente IMPOSIBLE ser tan bestias como MONSTER TRUCK), y ya casi al final todo un clásico, el “Black Betty”, al que supieron darle su propio rollo y que gustó bastante. Para cerrar su actuación sonó otro buen tema, muy hardrockero y poderoso: “Sliding to Hell”, uno de sus “clásicos” propios.

Por cierto, ya a estas alturas la sala estaba casi llena… porque comenzaban los protagonistas en nada. (Ndr.: Ni bien ni mal al respecto, que cada uno entra cuando considere, pero es una pena perderse a bandas tan interesantes una y otra vez…).

Vemos las fotos de la primera banda de la noche en este enlace de Facebook, o debajo en el slider:

D.A.D.:

D.A.D.

Terminado su actuación los 4 chavales de Nápoles, todos esperábamos impacientes que salieran a escena los D-A-D. Aunque la verdad es que la espera fue bastante larga, y el concierto comenzó con retraso (por ello incluso nos quitaron un par de temas del set previsto). Las pruebas de los técnicos de sonido se demoraron bastante, algo comprensible con esta banda, que debe viajar con un tráiler lleno de bajos y guitarras.

Desde luego, el pobre “pipa” se ganó el sueldo ajustando el sonido durante todo el concierto de la multitud de bajos de 2 cuerdas que usó Stig Pedersen durante el show, a cual más bonito: la cruz de hierro y el avión del Barón Rojo, la calavera de vaca del logo de la banda, un cohete, un cachondísimo bajo del revés… Os recomiendo que, hoy más que nunca, no os perdáis las fotos que acompañan la crónica.

Como ya se ha dicho, la banda de los hermanos Binzer venía con nuevo disco bajo el brazo. Muestra de que estamos ante un gran trabajo es que los temas nuevos encajaban con los clásicos como un guante, sin que en ningún momento notase en el concierto el típico bajón… “joder, dejaos de temas nuevos y tocad las viejas”. Eso es bastante chungo en una banda con la larga trayectoria de D-A-D. Muestra de esto es el corte que abrió la noche, un trallazo hardrockero llamado “Burning Star” (que también da inicio a su nuevo trabajo), ideal para abrir un concierto, y que no desentonó para nada con los clásicos que cayeron después. Ni siquiera aunque entre estos haya 2 temazos del calibre de la fiestera “Jihad”, que nos puso a todos a saltar, y la potente “Rim of Hell”, ambas de su trabajo de más éxito: “No fuel left for the pilgrims”. Y de nuevo, sin que la fiesta y los ánimos decayesen en absoluto, otro buen corte del nuevo disco «Nothing ever changes”, con un poderosos riffs que me trajeron a la memoria el “School’s Out” de ALICE COOPER.

El concierto fue una maravilla de principio a fin. Quizás individualmente no son grandes virtuosos, pero esta banda funciona como un reloj. Sonaron de lujo de toda la noche, mezclando estilos, temas viejos y nuevos, haciéndonos disfrutar a todos como enanos. La innegable calidad musical de la banda, lo bien confeccionado que estaba el setlist, la simpatía de Jesper Binzer, empeñado en convencernos a todos de que era viernes (debí haberle pasado el móvil de mi jefe) y su magnífica voz, perfectamente conservada después de 35 años de carrera. Y a eso hay que añadir el espectáculo que da Stig con sus bajos y su locura sobre el escenario: muerto Lemmy, es el único bajista que consigue que alguien se fije en él en un concierto (ndr: Steve Harris, ¿qué opinas? Jeje). Y el jodío hasta canta bastante bien, como nos demostró en “Jackie O” y “Riding with Sue”.

DAD

El resultado es que el concierto se pasaba en suspiro, con los temas y los minutos volando. Poquito a poco llegábamos a la recta final del concierto, de nuevo mezclando temas antiguos y nuevos. Sonó uno de las mejores y más rockeras canciones de su nuevo disco, “The real me”, y después la divertida “Monster Philosophy”, imprescindible en directo, cerrando el setlist se con otro tema nuevo, “No doubt about it”, que todos recordaremos por el show de Laust Sonne, y Jesper, que le pedía a Laust en “perfecto” castellano “Laust, ¡mata la batería!”, y con él lo acabamos coreando todos. Aunque al que habría que haber matado, con cariño, es al propio Laust por el HORRIBLE trajecito que me llevaba (a juego con su instrumento, eso sí). Gran batería, pero indiscutible premio “Hortera de Bolera” 2019.

Con esto, en teoría, terminábamos. Los D-A-D nos hicieron sufrir unos minutos, para salir a cerrar la fiesta en los bises con varios de los grandes clásicos de la banda, temas esperados por todos para cerrar la fiesta por todo lo alto, con una traca final que desató la locura y que está al alcance de muy pocas bandas. “Bad Craziness”, con todo el público saltando y gritando. “Sleeping My Day Away”, para seguir la fiesta y con un buen solo de Jacob Binzer. “Laugh ‘N’ A ½”, para tranquilizarnos un poco y emocionarnos a todos, con los 2 hermanos Binzer tocándola en acústico como suele ser habitual. Y por último, para terminar de nuevo por todo lo alto y que volviera la fiesta, no podía faltar “It’s After Dark”.

DAD

Y con esto se acabó el concierto, dejándonos con esa sensación agridulce que se te queda tras los conciertos verdaderamente buenos: feliz por lo que has vivido, pero a la vez un poquito triste porque se terminó, porque como decía la última canción “Disneylandia ha cerrado”.

Texto: Raúl Moreno

Fotos: David Esquitino (david.esquitino@redhardnheavy.com)

Podemos ver las fotos de D-A-D en este enlace, o debajo en el slider correspondiente:

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