ROBE – Fin de Gira a lo grande en Madrid

Crónica del fin de gira de ROBE en Madrid, alternando repertorio en solitario y EXTREMODURO, y cerrando a lo grande, en loor de multitudes, su fin de gira en Madrid.

ROBE – WiZink Center, sábado 20 de noviembre

Robe

Tras su actuación del pasado 11 de septiembre en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas (como os contamos aquí entonces), el Mesías Carismático del Rock Transgresivo decidió cerrar a lo grande la Gira de “Mayéutica” con sendos conciertos en Madrid (20 Noviembre) y Barcelona (27 Noviembre) donde elevarse a los altares. Todo ello ya sin las restricciones motivadas por la Normativa Covid, y volar alto en pos del más difícil todavía, un doble salto mortal que lució a medias, pues no se puede pedir peras al olmo, cuando se maneja un repertorio no tan insuperable como el que traía entre manos con sus ex compañeros de EXTREMODURO… Pero la peña bailó, se agitó y divirtió como si no hubiera un mañana, así que un nuevo éxito para el bardo de Plasencia. 

Arropado por la banda con la que ha venido girando el último año, un combo de auténtico lujo, entre los que se cuentan Woody Amores a la guitarra eléctrica (SINKOPE, RAIMUNDO AMADOR) y por Álvaro Rodríguez Barroso al Hammond, piano, y teclados, más los músicos habituales de “Bienvenidos al Temporal”: David Lerman al bajo, Carlitos Pérez al violín y Alber Fuentes a la batería, más la participación de Lorenzo González en segundas voces y coros, ROBE se vio secundado en todo momento y trató de doblar la apuesta musical, con todo a su favor. Eligió el Repertorio B para cubrir la primera parte del show, un trasiego bastante tranquilo que comenzó al ritmo de “Hoy al mundo renuncio”, más “Guerrero” (como declaración de intenciones), y esa perla perdida, “Si te vas” que dibujó en aquel ‘Material Defectuoso’(2011) junto a sus ex compañeros de fatigas.

ROBE (Banda)

“De manera Urgente” se desliza por las verdes praderas de su nueva lírica, “Contra todos”, por “El camino de la Utopías”, en que recalca “(…) no me gustan los maderos ni la gente con banderas, ni la Virgen María, ni ninguna ideología (…)”. Lanzando versos a quemarropa, el bardo de Plasencia afirma “Voy buscando lo que quiero, averiguando a mi manera”, manteniendo “Un Suspiro acompasado” durante esa primera mitad, momentos de quietud que se solo se ven amenazados por la urgencia de “So payaso”, si bien la reacción del respetable fue menor a la esperada durante esos instantes de fulgor, a los que suceden otra vez la placidez de la “Dulce introducción al caos” de «La Ley Innata». Si vienen a por mí, dadme agua, ‘viento, viento, mucho viento’, como diría D.Ramón del Valle Inclán en “Luces de Bohemia”, resumido con tono burlón por ROBE, que nos espetó a modo de desconexión temporal: “Vamos a hacer un parón de quince minutos para beber, fumar y mear (el que lo necesite). Eso sí, que no os vean”.

La segunda parte fue harina de otro costal y al respetable se le vio más animado y participativo bailando con esa “Mayeútica” que nuestro protagonista trae entre manos. La poesía marginal hecha canción, en cuatro movimientos y una CODA feliz, donde se admiten peticiones de los sueños incumplidos, con un poso de amargura ante el fin de los propósitos de cambiar el mundo que quedaron desvencijados por el polvo del camino. “(…) Ahora soy un adicto de ti, de tu piel y de tu boca… y solo quiero hacerte bailar como una puta loca (…)”. Como diría el lobo feroz en el famoso chiste donde Caperucita se vuelve feminista: ‘Como ha cambiado el cuento…’, ¿verdad?, señores. “Después de la Catarsis”, “Mierda de Filosofía” para que baile arrebatado el personal, y tras “Un instante de luz”, rubricar que “No soy el dueño de mis emociones”, un entramado que se nos antoja demasiado confuso y sinuoso, porque si uno no es dueño de sus emociones, ¿de qué lo es, entonces?

Robe

Así hasta llegar a los momentos estelares del show, con los súper clásicos: “Standby” y “La vereda de la Puerta de Atrás”, de los últimos años de EXTREMODURO, luciendo magníficas, como si el tiempo no hubiera pasado, como si viviéramos una fugaz regresión a nuestra añorada juventud. Momentos mollares que se ven refrendados en “Y rozar contigo” más la sempiterna “Ama, ama y ensancha el alma” con la que ponen el broche de oro a una función que se nos pasó demasiado rápido y que quizás en algunos tramos nos hubiera gustado poder disfrutar a cámara lenta, congelando algunas poesías y melodías del show.

Elijan ustedes con que versos se quedan para finalizar esta crónica apasionada: “Pasé la vida entera tocando los cojones, tener un ideario y perder las convicciones, volver a lo primario, que yo solo quiero hacerte bailar, bailar, bailar como una puta loca…” versus “hay que dejar el camino social-alquitranado, porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas y volar libres…”.

Texto: Fran Llorente / Fotos: César Lorenzo

Galería de fotos completa de ROBE en Wizink en este enlace.

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