Disfrutamos de una gran edición del KristonFest 2019 en Madrid

Interesante y variado cartel este año del Kristonfest. Os lo presentábamos en esta noticia hace unos días y ahora tenéis aquí la crónica completa. Nos lo cuenta Raúl Moreno, y las fotos son de Javier Gil: 

KRISTONFEST – Viernes 11 de mayo (sala Mon) y sábado 12 (sala La Riviera), Madrid 

HELLACOPTERS

Bastante mezcla de estilos, desde sonidos claramente Stoner como los MONDO GENERATOR de Nick Oliveri (KYUSS y QUEENS OF THE STONE AGE), algo habitual y a menudo predominante en los carteles de este festival, hasta el salvaje punk-rock de HELLACOPTERS, pasando por hard rock y psicodelia con los alemanes KADAVAR.

Atractivo cartel de este atípico festival, repartido en 2 días y 2 salas distintas, que gustó al público madrileño, con muy buenas entradas tanto el viernes en la sala Mon como el sábado en La Riviera.

VIERNES (sala Mon):

El viernes se nos servía un aperitivo de 3 bandas, aunque el día grande era en teoría el sábado. Desde luego, al principio parecía así, pues éramos 4 gatos para ver a la primera banda, los noruegos ARABROT, que además tampoco consiguieron convencer a los presentes salvo a ratos.

ARABROT:

Su propuesta es poco convencional en tanto en lo musical como en su presentación, con 2 tipos vestidos de amish a las guitarras y una señorita que casi parecía una geisha japonesa al sintetizador y coros. Del batería no puedo decir mucho en este apartado, porque entre el humo y la casi inexistente iluminación apenas se le vio. Su música no me terminó de convencer, que no terminé de entender su estilo y propuesta, extraña y a ratos muy ruidosa… aunque hubo cosas que me sorprendieron agradablemente: La oscura e inquietante atmósfera que consiguen transmitir en algunos de sus temas, el poderío vocal de Kjetil Nernes, inesperado cuando le ves, así como un fideo con sombrero cordobés, y la buena mezcla que hace con Karin Park a los coros, cuyo sintetizador apenas se escuchó pero sí su voz, y la cantidad de ruido que fueron capaces de meter con solo guitarra, bajo y batería.

Todo ello a base de guitarrazos furiosos y riffs salvajes, acompañados por una batería que no sé cómo resistió el salvaje tratamiento al que le sometió Joakim Heibo Johansen. Quizás no iría a verles si tocasen ellos solos, pero al final consiguieron hacerme pasar ratos bastante entretenidos, y si tocasen por aquí con alguna otra banda les daría otra oportunidad sin duda, en lugar de quedarme en el bar.

MONDO GENERATOR:

MONDO GENERATOR

Pero cualquier indicio de que lo del viernes iba a ser flojito, que lo gordo venía mañana, se iba disipando a medida que se acercaba la actuación de los MONDO GENERATOR de Nick Oliveri, ilustre miembro de grandes bandas como KYUSS o QUEENS OF THE STONE AGE como decíamos. Para cuando saltaron al escenario, la sala estaba casi llena y el público esperaba impaciente el inicio de su actuación.

Desde el inicio se notó que eran lo más esperado de la noche, con un público entregado hasta la locura, haciendo pogos y saltando desde el escenario una y otra vez, hasta tal punto que parecía más un concierto de punk extremo que una banda stoner, especialmente cuando sonaban temas de KYUSS. Pocas veces recuerdo un nivel de locura como éste en una banda de este estilo.

El concierto fue impecable. No soy un gran aficionado al Stoner, y hubo ratos en los que me aburrí y desconecté un poco, pero en general me lo pasé muy bien… Y no solo en los momentos de KYUSS, lo esperado, sino que me encantaron también temas de MONDO GENERATOR. Varias de las primeras, la muy sucia y guitarrera “13th floor”, con Oliveri a la voz salvaje y casi gutural, o la más hard-rockera “The Last train”, con riffs mucho más limpios, o la poderosa “It’s you I don’t believe”, que desató la locura entre el público, que siguió en los 2 primeros temas de KYUSS de la noche: “Green machine” y “Love has passed me by”. Después el concierto entró en una fase que se me hizo algo más pesada, pero la cosa empezó a mejorar con temas muy rockeros, como “Lie detector”, con una gran fuerza de Oliveri en la voz, y “I never sleep”, muy guitarrera y con un gran estribillo.

El fuego volvió a prenderse del todo con otro temazo de KYUSS, la salvaje “Allen’s wrench”, que desató la locura total entre el público. Pero lo mejor lo tenían reservado para el final: 3 temazos casi seguidos de QUEENS OF THE STONE AGE, con los que cerraron la noche por todo lo alto: “Gonna leave you”, “…Millionaire” y “Six Shooter”. No se podía pedir más en su casi hora y media de concierto.

EARTHLESS:

EARTHLESS

Para cerrar el vienes, nos quedaba la psicodelia americana de EARTHLESS. Nos los conocía, pero después de escucharlos un poco tenía bastante curiosidad: podía ser un coñazo o un conciertazo. Temas larguísimos, muchos de ellos instrumentales, que traen a la memoria a los grandes del género de los 60 y 70. Una propuesta arriesgada, que no es fácil presentarse después de MONDO GENERATOR, con canciones de Kyuss y Queens of the Stone Age, y abrir con un tema instrumental de casi 20 minutos y seguir con otro instrumental de más de 15. Sin embargo, ¡nos volvieron locos a todos los presentes! Cuando las cosas se hacen bien, cuando se toca hard rock psicodélico con esa actitud y maestría, da igual que las canciones duren 4 minutos o 20, da igual que haya un señor cantando o no.

El público continuó la fiesta salvaje de MONDO GENERATOR, sin bajar en intensidad ni un ápice, bailando y saltando al son de sonidos que traen a la memoria a DEEP PURPLE, TEN YEARS AFTER, LED ZEPPELIN o BLACK SABBATH. Se hubiera agradecido que algunos borrachos maleducados se hubieran ido a casa, pero salvo excepciones el ambiente fue de fiesta y entrega absoluta ante el buen hacer de EARTHLESS. A medio concierto, al tercer tema, descubrimos que Isaiah Mitchell, además de tocar la guitarra endiabladamente bien, canta. No lo hace mal (aunque tampoco bien), pero la verdad es que personalmente me gustaron mucho más los temas instrumentales, que daban mucho más espacio a la improvisación.

Y así, con la locura y delirio del público, y enlazando temas con voz e instrumentales, el concierto voló en suspiro… Sólo 6 canciones para algo más de una hora de CONCIERTAZO. Un sorpresón estos EARTHLESS, estoy deseando volverles a ver por aquí.

SÁBADO (sala La Riviera):

El sábado llegaba el día grande del festival, con los pesos pesados del cartel. Os lo contamos:

CHURCH OF THE COSMIC SKULL

CHURCH OF THE COSMIC SKULL

Para empezar, una banda que seguramente eran unos completos desconocidos para casi todos los presentes. Ésta es una banda de rock británica con un estilo al que es muy difícil ponerle etiquetas, debido a la mezcla única de estilos que hacen. La puesta en escena para quien no les conozca no puede ser más original: 7 chicos y chicas de blanco impoluto, parecían un anuncio de detergente, jeje. Además, a diferencia del día anterior la sala presentaba una muy buena entrada desde el principio.

La pena es que un sonido bastante malo deslució su actuación: la especie de violín de la “hermana” Amy Nicholson no se oyó en todo el concierto, por citar un ejemplo. Una faena, aunque la verdad es que de todas formas casi todos los presentes disfrutamos muchísimo de su actuación. Temas muy melódicos dejaban paso a sonidos psicodélicos con riffs pesados a lo BLACK SABBATH. Rock con sonidos cercanos a QUEEN se mezclaba con pop que podría recordar a ABBA. La mezcla podría parecer demasiado extraña, pero el caso es que funciona a la perfección.

Esta banda en directo crece muchísimo y nos atraparon a casi todos desde el primer tema: nos convirtieron a todos en fieles devotos de su iglesia. A ello contribuyó sobre todo el trabajo del “hermano” Michael Wetherburn en los teclados, todo un showman que no paró un segundo, y que se entregó al 200%, y de los “hermanos” Sam Lloyd, Jo Joyce y Caroline Cawley en las voces y coros. Fue la banda que más sorprendió de todo el Kristonfest y estoy deseando volverles a ver en España.

DOZER:

DOZER

Después de esta magnífica actuación llegó el turno de esta banda sueca que era la otra gran muestra del sonido stoner puro en este festival. La verdad es que no lo tenían nada fácil, después de la gran actuación de los hermanos británicos y con todo el mundo esperando a KADAVAR. Y hay que decir que cumplieron muy dignamente. No soy un gran fan del sonido stoner, pues se me termina haciendo repetitivo y “cansino”, me aburre. Y aun así a ratos consiguieron entretenerme, y desde luego entre el público la fiesta no bajó, salvo en los momentos más planos y duros de digerir de su actuación. Pero dieron lo que esperaba de ellos: rock potente y guitarrero, sonidos sucios y pesados típicos de este género.

Caña peluda, ruido y mucha distorsión, con temas que sonaron con tremenda fuerza como “Feelgood Fomula” y “Drawing Dead”. De su actuación me quedo con “Two coins for eyes”, con un sonido más hardrockero que me gustó bastante.

KADAVAR:

A continuación, llegaba el primero de los platos fuertes de la noche. La verdad es que con estos alemanes nunca sé que esperar. Les he visto ya varias veces: unas veces me han encantado, con conciertos enormes. Y otros se han enredado en territorios oscuros y pesados y me han aburrido bastante. En el Kristonfest tocó día bueno, de los mejores que les recuerdo. Un conciertazo de principio fin, con un público entregadísimo que disfrutó enormemente de su actuación. Esta vez su mezcla de estilos funcionó a la perfección, a los toques stoner o los sonidos más oscuros quedaron dosificados en su justa medida para no hacerse aburridos. Habitualmente, su batería “Tiger” Bartelt consigue robar todos los focos, pero desde mi punto de vista esta vez le quitó el protagonismo un “Lupus” Lindemann que derrochó entrega y actitud, y además nos regaló solos espectaculares con su guitarra.

KADAVAR

KADAVAR estuvieron atronadores, arrasando con todo desde el principio, con un gran repertorio con bastantes temas de su último trabajo de estudio, el magnífico “Rough times”. Arrancando a tope con trallazos psicodélicos como “Vampires” y “Living in your head”, todo un clásico de la banda que puso la sala patas arriba. Y a partir de ahí no paró, porque a los momentos más oscuros y pausados, que nos permitían disfrutar de los solos e improvisaciones y mientras recuperar el aliento, le seguían temazos fijos en sus conciertos como la ENORME “The old man”, “Doomsday machine”, que podría estar firmada por los BLACK SABBATH de Ozzy de los 70, o la salvaje “Die Baby Die”, que fue una de las últimas de la actuación de unos estupendos KADAVAR. Como siempre, no defraudaron a nadie.

THE HELLACOPTERS:

Después de esto, tocaba apretarse los cinturones, y prepararse para despegar: HELLACOPTERS. Todos les esperábamos impacientemente, porque encima llevábamos un retraso acumulado de alrededor de media hora. Dado el estado de euforia desmedida del público durante todo el festival, tenía hasta un poco de miedo… Madre mía, la que se va a liar ahora, ¡y vaya si se lió! Pero en este caso, estaba completamente justificado, porque ¡¡eran los putos HELLACOPTERS!!

THE HELLACOPTERS

Porque sí, los IMPERIAL STATE ELECTRIC y los BACKYARD BABIES molan mucho, pero todo se queda cortísimo al lado de ver a Nicke y Dregen juntos descargando en directo su salvaje punk rock “garajero”. Y encima se agradece que no es una reunión forzada y sin química, como en otras grandes bandas, una reunión buscando solo la pasta con los líderes de la banda casi sin mirarse. Aquí no es así, pues es evidente la complicidad y el buen rollo en la banda, especialmente entre los 2 “jefes”, que hicieron todo un despliegue de fuerza, chulería y actitud, como corresponde a 2 estrellas del rock de verdad.

Desde el primer tema quedó claro que era la banda que todos querían ver, el momento álgido de la noche. Media sala se convirtió en un pogo, hasta el punto de que tuve que escapar a posiciones más retrasadas, que uno está mayor para estos excesos. Sin duda alguna fue EL CONCIERTO del festival y la banda sonó como un cañón, con un ritmo asfixiante. Sospecho que en los sitios donde se mire eso de los terremotos debieron detectar algún extraño e inexplicable movimiento sísmico en Madrid, cerca de la sala La Riviera. El repertorio fue impecable, cayendo un clásico tras otro, desde el inicio a todo gas con “Hopeless case of a kid in denial”, a los 2 espectaculares bises, “I’m in the band” y “(Gotta Get Some Action) Now!” y el concierto pasó como un cohete, sin apenas descanso, todo caña, caña y caña.

¿Con qué me quedo? mira que es chungo, porque estaba yo como para coger el boli y ponerme a apuntar. Nada sería más fácil que poner 4 o 5 clásicos y poner 4 o 5 tópicos, pero no voy a ir por ahí. Me quedo con la energía avasalladora de la banda, con la brutal comunión que se generó entre la banda y el público… Muy pocas veces he visto algo igual, que los propios HELLACOPTERS estaban flipando, y eso les hizo crecerse aún más, y darlo absolutamente todo. Especialmente Dregen, en su salsa, saltando y volando y sin parar quieto un segundo. Me quedo con la furiosa descarga de punk rock sucio, macarra y salvaje que nos regalaron estos muchachotes suecos, vaya.

Me quedo con TODO el show, que sin duda va a ser para mi uno de los conciertos más grandes de este 2019 del que todavía quedan unos cuantos meses. Pero es que los putos HELLACOPTERS son MUY GRANDES, y deberían tocar en Madrid una vez al mes… ¡como mínimo!

TURBOWOLF:

TURBOWOLF

Después de eso, después de ese éxtasis salvaje, la verdad es que el que viniera después lo tenía jodidamente chungo. Y de hecho, más de la mitad del público se fue a casa. El marrón le tocó comérselo a los pobres TURBOWOLF. Una banda británica a la que no se ve demasiado por aquí, con un Chris Georgiadis a la cabeza que cuando salió al escenario, pasadas las 2 de la madrugada, con su melena negra rizada, su traje blanco y su camisa de chorreras, parecía más Diego “El Cigala” que el cantante de una banda de rock.

Desde luego, hay que reconocer que tiene mucho mérito lo que hicieron, porque la verdad es que consiguieron mantener el interés, la energía y la fiesta entre los presentes. Y solo por eso, hay que aplaudirles. Encima fue innegable la entrega de la banda, especialmente con un Georgiadis saltando como una rana loca… TURBOWOLF son totalmente inclasificables. Soy incapaz de definir lo que hacen, con sonidos muy extraños y ruidosos.

También soy incapaz de decidir si me gustó o no su actuación, que a ratos me molaban y a ratos los odiaba. Además, la aguda y chillona voz de Georgiadis no contribuyó a que les cogiera el punto del todo. Pero los pobres salieron los últimos, a las tantas, y pese a todo consiguieron que la gente se lo pasara bien y siguiera saltando y bailando en casi todos sus temas. Así que, ¿quién soy yo para ponerles pegas? Desde luego, me lo pasé bastante bien en alguna de sus canciones, sobre todo con un “Solid Gold” con el que se metieron al público que quedaba en el bolsillo, y con la loca y fiestera “Rabbit’s foot”.

Para mí fueron los más discretos del cartel, pero pusieron un buen cierre a una magnífica edición del Kristonfest. ¡Hasta el año que viene!

Texto: Raúl Moreno / Fotos: Javier Gil

En este enlace podemos ver la galería completa de fotos del festival, o debajo vemos la última galería de fotos en slider que os tenemos preparada en el artículo:

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