Sabor agridulce con FLAMIN´GROOVIES en Madrid

Nos gusta disfrutar a las bandas históricas de rock n´roll cuando pasan por nuestro país. En este caso, algunos cambios de última hora en la gira prevista de FLAMIN´GROOVIES le restaron prestancia al concierto que vimos en Madrid. Os lo contamos:

FLAMIN’ GROOVIES – Sala Caracol (jueves 13 de junio de 2019, Madrid) 

Cartel concierto

Tenía muchas ganas de ver a esta banda. Siempre me encantaron, y entre unas cosas otras nunca me había cuadrado. La última vez que recuerdo que estuvieron por aquí, en 2014, terminaron cancelando la gira. El pasado jueves 12 de junio parece que por fin se alineaban los astros y finalmente iba a poder verles en directo. Encima,  venían después de mucho tiempo con 2 miembros de su formación original, el guitarra Ciryl Jordan y el cantante Roy Looney. Como guinda del pastel, se anunció que tocarían al completo su magnífico disco “Teenage Head”, de 1971…

Pero la semana anterior al concierto todo se vino abajo: Roy Loney sufrió un accidente y se anunció que no podría venir. Además, parece que lo de tocar al completo el “Teenage Head”, también se cayó del setlist junto con Roy Loney. Pese a todo, Ciryl Jordan venía acompañado de 3 músicos de reconocida solvencia, habituales ya en las giras de esta banda: Chris von Sneidern a la guitarra, Tony Sales a la bateria, y Atom Ellis al bajo. Y todos los presentes, que casi llenamos la sala Caracol, esperábamos una buena noche de garaje rock californiano.

Pero la verdad, si hay que fiarse de la opinión de las personas con las que hablé, de la actitud y energía del público, y de mi propia opinión… es que el concierto fue decepcionante. Es cierto que el accidente de Loney es una putada para la banda, te deja totalmente a contrapié. Y también lo es que la banda tuvo que afrontar bastantes problemas de sonido que hicieron retrasarse el inicio del concierto y provocaron parones en varios temas. Pero lo que no es de recibo es el pasotismo, la falta absoluta de actitud con la que la banda afrontó el concierto.

No parecía una banda de rocanrol sino funcionarios fichando: 12 temitas, alrededor de una hora y 5 minutos tocando, cobramos y a casa. Eso con una sala casi llena de gente que ha pagado 20€ por verte no es de recibo. Demuestra poca profesionalidad y muy poco respeto por el público. Como no es de recibo tener que sufrir la maltrecha voz de un Ciryl Jordan que destrozó todas y cada una de las canciones que cantó.

Por suerte, la banda sonaba muy bien, tocando sólida y compacta como el hormigón y muy bien a los coros, lo que compensaba y hacía olvidar la voz de Ciryl. Tampoco ayudaban nada los constantes y largos parones (¡después de cada tema!) que enfriaban por completo el ambiente. En esta fase del concierto, hubo poco destacable… Solo los momentos más rockeros se salvaron, como la casi punk “Jumpin’ in the night”, con las guitarras echando humo, o un “Whiskey woman” con un final tan salvaje que hace olvidar lo que sufría la voz de Ciryl Jordan en los temas más lentos. Muy poquito más me entretuvo, salvo en tramos aislados el sonido rockero californiano, mezclando el pop-rock de la ‘british invasión’ con toques surferos que tan bien le sale a esta banda.

Caracol casi llena

De repente, cuando ya no esperaba nada de este concierto, después de unos 7 primeros temas para olvidar, todo cambió:. Ciryl Jordan le cedió el micro a sus compañeros de banda y de repente todo encajó. Chris von Scheidern, el otro guitarra de la banda, y el batería Tony Sales se fueron turnando para cantar, haciéndolo ambos mucho mejor que Ciryl, en una recta final que fue DE LARGO lo mejor de la noche.

Además, se notaba que todos los músicos estaban muchos más cómodos, incluido el propio Ciryl. Incluso desaparecieron, prácticamente, los desesperantes parones entre tema y tema. Viendo esta parte del concierto uno se pregunta ¿por qué no lo hicieron así desde el principio? Leñe, ¡es que parecía otra banda!

No entiendo por qué Ciryl Jordan se empeñó en cantar si claramente ya no tiene voz para ello. Fueron solo 5 temas, incluido el bis final, todos ellos de “Teenage Head”, que se nos hicieron cortísimos. Eso sí, podrían haberse estirado un poco más y no haber cortado el concierto cuando por fin estábamos todos disfrutando. Pero no… Con el hard rock garajero de “Teenage Head”, que da título al mítico disco, cerraron el concierto.

Para los bises dejaron un solo tema: “Slow Death” otro temazo en la misma línea del anterior, de su disco “One Night Stand”. Así cerraron el chiringuito y se fueron a casa, dejándonos a todos con las ganas de más cuando por fin estábamos pasando bien. La impresión que me dio es que la mayoría de los presentes nos fuimos a casa con un sabor de boca agridulce, aunque prefiero quedarme con lo positivo, con ese tercio final del concierto que sí me recordó a la banda que quería ver.

Flamin´groovies

A ver si pueden volver pronto, esperemos que con Roy Loney y con otra actitud totalmente diferente, y nos podemos quitar la espinita con algo que esta noche no pudimos ver: un gran concierto de los FLAMIN’ GROOVIES.

Texto: Raúl Moreno

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