Crónica de AMON AMARTH, HUNTRESS y SAVAGE MESSIAH en Madrid y fotos de Bilbao

SAVAGE MESSIAH_0005AMON AMARTH+HUNTRESS+SAVAGE MESSIAH (Madrid, domingo 8 de febrero, La Riviera)…

Fría noche la que los tuvieron los suecos AMON AMARTH para descargar en Madrid junto a dos bandas que poco tienen que ver con ellos

, pero iban en el lote: los californianos HUNTRESS y los thrashers ingleses SAVAGE MESSIAH. Así que fuimos a la Sala La Riviera con ganas de marcha variada, pero siempre dentro del metal, y esto es lo que vimos… Había un ambiente muy variado, incluso con personas vestidas de vikingas (aunque los suecoscabezas de cartel siempre han renegado musicalmente de esa etiqueta), y una buena entrada, aunque debido a los 30 euros del precio no colgaron el cartel de sold-out como sus compatriotas HAMMERFALL la semana anterior, y es que son muchos conciertos para tan poco sueldo. Una pena…

SAVAGE MESSIAH:

Muy pronto, a eso de las 19:20, comenzaron su actuación de una forma brutal, con garra, con ganas y con su clásico “Iconnoclaust”. Ya habíamos tenido el gusto de ver a la banda teloneando a ANGELUS APATRIDA y a HAVOK en noviembre de 2013, y entonces ya nos gustaron bastante, pero hemos podido comprobar que la banda ha ido a más. Este cuarteto británico lleva en su impronta bastante de la New Wave of British Heavy Metal, aunque incorporan buenos toques de thrash metal a la vieja usanza, con rápidas guitarras y baterías acompañando a la áspera voz de Dave Silver (que enseguida supo calentar el ambiente). La banda la completaban Joff Bailey (guitarra solista), Mira Slama (bajo) y Andrea Gorio (batería). Llevaban dos carteles móviles a ambos lados del escenario que hacían referencia a su último álbum, “The Fateful Dark”, y una iluminación de tonos verdes y azulados mucho mejor que la que tuvieron los cabezas de cartel de la noche (por lo menos a éstos se les podía ver claramente). No pararon de moverse, de animar y de cambiarse de posición en el escenario, con lo que lograron que el público estuviera animándoles y coreando las canciones.

Fueron descargando sin dar tregua joyas como “Hellblazer”, en la que la batería sonó de una forma brutal y Andrea Gorio se dejó la piel para terminar la canción de golpe (algo por lo que se llevó una merecida ovación). La gente se lo estaba pasando genial con ellos debido a la actitud de la banda, como con el tema homónimo de su último disco (muy aplaudido) contundente y poderoso donde los haya y que Dave interpretó con sus manos, como Mustaine, para finalizar con los brazos alzados, en un gesto simbólico que le dio mucho atractivo al espectáculo. Para terminar, más caña con “Minority of One”, que tocaron con unas luces giratorias blancas por encima que lograron los aplausos de toda la sala y un notable alto para la banda que, aunque no contó con un sonido brillante, supo cómo abrir la noche y calentar el ambiente. Ya hemos visto dos veces a SAVAGE MESSIAH y cada vez nos gustan más. La pena fue lo poco que duró el concierto, pero lo bueno, si breve… Pues eso, muy bueno.

SAVAGE MESSIAH_0008El setlist fue:

  1. Iconocaust
  2. Cross of Babylon
  3. Hellblazer
  4. Scavengers of Mercy
  5. The Fateful Dark
  6. Minority of One

HUNTRESS:

HUNTRESS_0004Habían dejado el listón muy alto SAVAGE MESSIAH, así que está banda californiana tenía que esforzarse mucho para mantenerlo y, desgraciadamente, no pudo. Son una banda bastante joven, ya que su álbum de debut es de 2012, y creo sinceramente que necesita otra visión de lo que es un concierto. Fueron recibidos de una forma entusiasta por el público, pero esos cálidos y numerosos aplausos fueron diluyéndose a medida que iba transcurriendo el concierto, aunque no fue todo por culpa de la banda. El sonido con el que contaron fue malo: retumbaba y era casi imposible distinguir algún instrumento. Además, su estilo es una mezcla de muchos, en los que sobresalen muchas pinceladas a lo KING DIAMOND. Su vocalista, Jill Janus, salió en plan caperucita negra metalera, con una especie de capucha. Parecía bastante nerviosa, o eso transmitía, pero dio lo máximo de sí, aunque sin perder el control; es decir, soltando un chorro de voz que a veces era molesto, muy forzado, sin técnica ni melodía, intentando llegar a algo que, o le venía grande, o no sabía por dónde hacerlo. Además, parecía un vocalista metalcorera, de los que andan de izquierda a derecha como los pobres leones en la jaula, sin ton ni son, mientras de vez en cuando salía una especie de colección de altas notas en plan King Diamond. Una forma de cantar y de actuar muy rara, muy difícil de tragar, y en la que la cantante no estuvo nada acompañada por sus músicos, que hacían lo que podían, mientras uno de los guitarras se desesperaba con su instrumento.

De los primeros aplausos, aquello fue decayendo hasta las cuatro simpáticas y buenas personas de las primeras filas que aplauden a todas las bandas, y es que, a medida que iban pasando los temas, la reacción del público fue tan fría como la noche madrileña. Si aquello musicalmente no era para tirar muchos cohetes, entre tema y tema les dio por charlar, así que… No sé, la verdad, quién es el que les ha ofrecido ir de teloneros de los suecos. Lo mismo es el encargado de los bares, porque puedes aprovechar tranquilamente para ir a hidratarte (si los precios lo permiten; en La Riviera, no), que es lo mejor que puedes hacer. Ni temas más conocidos como “Spell Eater”, unido sin tregua a “Starbound Beast”, consiguieron captar la atención de la sala, que estaba un poco hasta el gorro de los grititos y de esta rara banda. Se mostraron un poco más fuertes en “I Want to Fuck You to Death”, pero fue mejor recibido el final, “Eight of Swords”, porque significaba que ya quedaba menos para el desembarco de los suecos. Mucha charla, mucho descontrol, mal sonido y, en general una banda para dejar en California al solete, que allí se está muy bien. Con lo bien que se le da a los norteamericanos el tema del escenario, parece que estos no fueron a clase cuando lo explicaron. Una curiosidad para terminar: me comentaron que Jill, su vocalista, ha sido Playmate (modelo portada de Playboy), pero ni por esas la mirabas más de un par de minutos. A mí, la verdad, me pareció que no fue su noche y que el sonido no les acompañó.

El setlist de HUNTRESS fue:HUNTRESS_0011

  1. Senicide
  2. Destroy Your Life
  3. Harsh Times On Planet Stoked
  4. Spell Eater
  5. Starbound Beast
  6. Zenith
  7. Fire In My Heart
  8. I Want to Fuck You to Death
  9. Eight of Swords

AMON AMARTH:

Con la sala conAMON AMARTH_0009 bastante gente (pero no con llenazo como otras veces), los suecos fueron recibidos como los dioses que son después de varios minutos del “Run to the Hills”, de IRON MAIDEN, como intro y con todo el mundo ya locos con ellos. Como adorno, solo trajeron un telón de fondo, un martillo de Thor, el cuerno y nada más. Desde el primer tema, “Father of the Wolf”, nos dimos cuenta de que la descarga vikinga iba a ser brutal, que Johan Hegg (su vocalista) no estaba muy recuperado de los problemas de garganta que había tenido en unos conciertos anteriores, pero que la banda (Ted Lundström al bajo; a las guitarras, Johan Söderberg y Olavi Mikkonen, y Fredrik Andersson a la batería) estaba por la labor de currárselo, como siempre ha hecho en sus visitas a Madrid. El sonido fue mucho mejor que el de HUNTRESS, pero no así la puesta en escena, ya que la manía que tienen de echar humo de forma exagerada y las luces bicolores (rojas y naranjas) hacen que sea un poco difícil contemplar bien a la banda, y menos aún sacar fotos. Un ratito está bien, queda chulo, pero llega un momento en el que quieres ver los defectillos que tienen, no un cúmulo de niebla coloreada y alguien que se menea por detrás. AMON AMARTH fue a saco, descargando a continuación su temazo “Deceiver of the Gods”, con Johan esforzándose y sacando de esa tripota una voz infernal de ultratumba mientras sus compañeros no dan tregua. Son de las bandas más compenetradas que existen actualmente en la escena metalera, saben dar lo que la peña pide y es un gusto siempre verles. Ese death brutal (dicen ellos que melódico), y que suena como un cañón, retumbaba en la Riviera poniendo a todos durante todos los temas con el brazo en alto y coreando con ellos. Johan estuvo muy simpático (con lo bruto que parece, luego es un encanto de tío, muy amable con los fans), esforzándose en decir lo de “amigos” y “amigas”, más otras frases en castellano, para luego seguir a saco con “Live for the Kill” (brutal la batería; brutal, rebrutal), poniendo a todos como locos, con algún pogo pequeño, pero gracioso, en primeras filas, para seguir dando cera con “Free Will Sacrifice”, ya con Johan más entonado.

Para mí, AMON AMARTH es una gran banda porque, aunque no te gusten los sonidos, digamos, más guturales y extremos, tienen una gran melodía en las estructuras de sus temas y, sobre todo, en las partes de guitarra, limpias y muy conjuntadas, incluso con alguna influencia de banda clásica, como las de STATUS QUO mismamente. En eso está parte de la originalidad de los suecos, que llegan muy bien a toda clase de públicos. El setlist estuvo compuesto por bastantes temas nuevos, pero también nos regalaron “Bleed for the Ancient Gods”, con la que pusieron a la sala como loca, igual que con “Death in Fire”, con todo el mundo coreando y gritando mientras todos los músicos sonreían. Por si alguien no les conoce, son : al bajo, Ted Lundström; guitarras, Johan Söderberg y Olavi Mikkonen, y a la batería, Fredrik Andersson. En la última parte del concierto Johan preguntó: “¡Madrid!, ¿queréis un poco más de heavy metal?”. “¡Pues claro que sí!”, respondió toda la sala, y AMON AMARTH fue a saco con los bombazos de “Guardians of Asgaard” y “Cry of the Black Birds”, para entrar en la parte final del espectáculo con “War of the Gods”, con todo el mundo con el puño en alto a petición del enorme vocalista, que sonreía junto con su banda, agradecido por la respuesta del público madrileño. YAMON AMARTH_0002a habíamos alcanzado un poco más de las 22:30, con lo que para cerrar la parte principal del show, escuchamos “Victorious March” (de lo más épico de los suecos), para continuar con unos truenos pregrabados anticipo del “Twilight of the Thunder God”, que sonó como un cañón.

Por supuesto, hubo bebida de cuerno, una ceremonia que no puede faltar en el show, igual que la del martillo de Thor, que daba vidilla para cantar con ellos y saltar como locos tarareando el fantástico y más comercial “The Pursuit of Vikings” con el que cerraron a las 22:50 su buen show. Buen concierto, gran repertorio, con una banda entregada, con sus mejores sonrisas, pero para mi gusto hubo demasiado humo y faltaron un par de canciones más que hubieran hecho que les pusiera un diez. Notable alto, sí, pero les faltó un temilla más. Eso sí, el lujo de tenerles en una sala no tiene precio.

El setlist de AMON AMARTH en la Sala La Riviera fue:

 

  1. AMON AMARTH_0007Father of the Wolf
  2. Deceiver of the Gods
  3. Live for the Kill
  4. Free Will Sacrifice
  5. Asator
  6. For Victory or Death
  7. As Loke falls
  8. Bleed for the Ancient Gods
  9. Death in Fire
  10. The Last Stand of Frej
  11. Guardians of Asgaard
  12. Shape Shifter
  13. Cry of the Black Birds
  14. War of the Gods
  15. Victorious March
  16. Twilight of the Thunder God
  17. The Pursuit of Vikings

Crónica en Madrid: Rocío Gómez Sánchez (mailto:rocio@redhardnheavy.com)

Fotos de Bilbao: Juan Ramón Felipe (www.musifota.com)

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