Gran noche de blues y sentimientos en Madrid con Walter Trout

El miércoles 7 de noviembre Walter Trout tocaba en la sala Mon, cita ineludible para los amantes del mejor blues, porque es un magnífico bluesman y porque se prodiga muy poco por nuestro país. ¡8 años, nada menos, hacía de su última visita!

WALTER TROUT – Miércoles 07/11/2018 (sala Mon, Madrid)

WALTER TROUT

Esperábamos una gran noche, pero estoy convencido de que el concierto superó las expectativas de casi todos los presentes: Fue un noche mágica, maravillosa.

En el blues hay una cosa que para mí es mucho más importante que la técnica, y es el saber transmitir las emociones. Ser capaz de contagiar al público la alegría de vivir o la pena más desgarradora con tu guitarra y tu voz. Eso se tiene o no se tiene, hay que llevarlo dentro… Walter Trout lo tiene por arrobas, y lo demostró en este concierto. Y con esto no digo que técnicamente no sea un maestro con la guitarra, que lo es. Pero he estado en bastantes conciertos de blues de tipos que tocaban con una técnica maravillosa… y que nos aburrieron a casi todos, porque el único que se lo pasaba bien era el que estaba en escenario, tocando para ese tío tan guapo que vive en el espejo del baño.

Luego también es muy importante otro factor que Walter tiene de sobra: Tener cosas para contar, heridas de guerra, cicatrices en el alma. Por eso, al contrario de lo que vemos muchas veces en el rock, los grandes bluesman suelen mejorar con los años, como los buenos vinos. Además, Walter venía acompañado de una banda de auténtico lujo, que sonó de maravilla toda la noche. Unos auténticos musicazos a los que el protagonista de la noche, muy generoso, dejó que se lucieran durante todo el concierto. Sobre todo un ENORME Teddy “Zigzag” Andreadis (GUNS N’ ROSES, SLASH SNAKEPIT, ALICE COOPER…) que, pese a parecer el hermano perdido de Los Chunguitos, dio toda una exhibición de rock y blues en los teclados. Tampoco desmerecieron, ni mucho menos, la excelente base rítmica que formaron Johnny Griparic (SLASH SNAKEPIT, RITCHIE KOTZEN, NINA HAGEN) al bajo y Michael Leasure a la batería, que acompaña a Walter desde hace 10 años.

WALTER TROUT

Es difícil hablar sobre cosas concretas del concierto, porque fue pura emoción, puro sentimiento: PURO BLUES. Especialmente cuando nos hablaba sobre un disco, “Battle Scars”, que fue el gran protagonista de la noche. Este disco es la crónica de su batalla por la vida tras sufrir una cirrosis de la que se recuperó en 2015. Las historias que contó Walter, tanto presentando los temas como con las canciones del disco, nos pusieron a todos la carne de gallina. En la potente y guitarrera “Almost gone” nos cuenta la experiencia de creer que eso era todo, que iba a morir.

Antes de la canción nos contaba por lo que tuvo que pasar: 8 meses en la cama, a consecuencia de lo cual tuvo que volver aprender a andar, a hablar, a tocar la guitarra, a cantar. Experiencia cuyo relato completó en “Cold, cold, ground”, un blues desgarrador en el que la voz de Walter y su guitarra nos pusieron los pelos de punta, transmitiendo un mensaje claro y directo: no, aún no estoy preparando para la tumba.

Previamente, había tenido tiempo de presentarse adecuadamente con otro de sus mejores temas, la marchosa y rockera “I’m back”, y hasta de presentarnos “Me, my guitar and the blues” un blues clásico del disco que sacará el año que viene, con preciosos solos de Walter y un maravilloso trabajo de Teddy Andreadis a los teclados. Después de la avalancha de emociones de “Battle Scars”, Walter llamó a Andrew Elt, su tour manager, que demostró poderío en par de momentos muy rockeros, muy celebrados por el público. En el primero, ¡cómo tocó como segundo guitarra!, y en el otro tema dio toda una exhibición con la voz, demostrando que podría cantar en cualquier banda de rock o metal.

Tras otra emocionante historia de “Battle Scars” llamada “Take me home”, una bonita balada en la que nos contaba cómo le pedía a su mujer que le llevase a casa a morir tranquilo (menos mal que ella no le hizo caso), llegó el momento para la traca final, el fin de fiesta. Primero sonó un tema de John Lee Hooker que no identifiqué pero que sonó maravillosamente con toda la banda tocando como demonios. Y después el clasicazo del blues “Goin’ Down”, en una magnífica versión que contó de nuevo con Andrew Elt a la voz.

Banda

En los bises, para cerrar la noche por todo lo alto, Walter se acordó nada menos que del irrepetible Rory Gallagher y nos regaló a todos los presentes una poderosísima versión del “Bullfrog Blues”. Todos estábamos entregados casi desde el principio, pero con este tema nos volvimos todos locos. No se podía terminar mejor una maravillosa noche de emociones, de alegrías y tristezas, de fiesta y celebración por estar vivos.

Prácticamente dos horas de la mejor música, que pasaron volando. Un concierto inolvidable, uno de los mejores conciertos de blues que he visto y veré en mi vida.

Texto: Raúl Moreno / Fotos: Boliche Ángeles

Vemos la galería de fotos completa para completar el artículo:

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