RAMONCIN: Más sabe el Diablo por viejo, que por diablo

Ramón J. Marquéz, RAMONCÍN, volvió por sus fueros una vez más en un abarrotado Teatro Barceló, que fue testigo del directo felino y abigarrado que esta figura emblemática del rock madrileño trae entre manos.

RAMONCÍN – Teatro Barceló, Sábado 20 octubre 2018 (Madrid)…

Cartel de la noche

Concierto-celebración, por todo lo alto, de sus cuatro décadas de carrera musical. Todo ello, aunque parezca mentira, en una espectacular vuelta a los orígenes en el local que le vio nacer artísticamente allá por 1978.

Maravillosamente arropado por la LOS ELÉCTRICOS DEL DIABLO: con Óscar Castelló y Manuel Silva a las guitarras eléctricas, absolutamente sembrados durante toda la velada, Miguel Jiménez al bajo, David Castelló a la batería, Charly Gonzalvo al violín y Jesús Varas a los teclados. De esta guisa se presentó Ramoncín en un Teatro Barceló (se llama así por tradición pero en realidad es una moderna discoteca, la antigua Pachá de hecho) lleno hasta la bandera, facturando de inicio un recital muy apasionado y carnal, que enseguida conectó con el respetable, llevándolo en volandas durante los primeros cuarenta minutos del show.

De entrada, una escalofriante “Marica de Terciopelo” y “Putney Bridge” (un clásico entre los clásicos), dos disparos a quemarropa para empezar, y toda una declaración de intenciones, de un rock poderoso y directo, que puso a cien al personal a las primeras de cambio. Tonadas como “Déjame”, “La Chica de la Puerta 16”, siguieron por la misma senda de fervor, antes de que asomara el “Blues para un camello” y aquel Madrid Cheli que tantos buenos recuerdos nos trae. A continuación, rolas de un grueso calibre: ”Canciones desnudas”, “Reina de la noche” y “Hola Muñeca”, que levantaron el entusiasmo y la euforia hasta de los más templados.

RAMONCÍN

Cosa distinta fue, cuando pasados tres cuartos de hora, nuestro protagonista se puso profundo y emprendió la senda de las canciones socialmente comprometidas. Parece que el público no estaba para ese tipo de ‘bollos’… o que a la mayoría de la concurrencia no le apetecía. escuchar tristezas ni miserias humanas, sólo querían diversión, pura y dura. De tal manera, que tremendos trallazos como “Diez segundos”, “En el infierno” (o “Forjas y Aceros” y “Miedo a soñar”, que sonaron más tarde, en el tramo final del evento) fueron acogidas de forma muy fría por el respetable. Hay que decir, eso sí, que en general era una parroquia de clase media acomodada, un tanto estúpida, a la que el rock urbano y callejero sus desvelos y desdichas les queda muy lejos.

Como me dijo algún asistente, no estaban para escuchar puñetas, ni corrupción política, ni tragedias en el Estrecho o cosas semejantes… que para eso ya está en el Telediario. “Bastante tenemos con sacar adelante a nuestras familias, lidiar todos los días en el puto trabajo y aguantar el tipo con la que está cayendo…”. Menudo chaparrón… era el sentir mayoritario: “El que quiera discursos que se vaya a un mitin político” comentaba su colega de al lado, cuando Ramoncín habló de la Revolución Sandinistra traicionada por los actuales mandatarios… Con gente de esa ralea por allí se enfrió bastante el recital hasta que nuestro protagonista lo volvió a elevar, con otra buena dosis de perlas hedonistas: “Rocanrol Duduá”, “La cita” o “Estamos desesperados”, acompasadas con la lírica desgarradora de “Como un susurro” en una montaña rusa de emociones que parecía no tener final.…

RAMONCÍN

La verdad es que este Concierto-Aniversario fue un buen termómetro para observar a las claras cómo han cambiado las cosas es este país, y ver como mucha gente se desentiende de los problemas de sus semejantes, a poco que mantenga un cierto nivel adquisitivo. Fin de fiesta con las sempiternas “Hormigón, Mujeres y Alcohol”, “El límite” (y la sorpresiva “El Circo del Rock& Roll”), que volvieron a poner al personal a tope.

Ramoncín, junto a su banda, “Los Eléctricos del Diablo”, se entregó al máximo y facturó dos horas y cuarto en el parnaso de una sociedad despiadada. Parece que el Diablo más sabe por viejo (62 tacos) que por diablo. (NDR: algunos de sus asistentes hace mucho que dejaron de ser diablos al hacerse sólo viejos, una pena).

Texto: Fran Llorente

Fotos: Vlady

¿Vemos galería de fotos de la noche para cerrar?

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