«Cuentos de ayer y de hoy» con ÑU y MANHATTAN ROCK BAND en Pinto

Fue otro gran concierto de MANHATTAN ROCK BAND, abriendo, y sobre todo de los míticos ÑU en la renovada sala Universo Rock de Pinto, el pasado sábado 5 de octubre, y colgando el cartel de “Todo vendido”. Una noche casi perfecta, os explicamos qué pasó:

ÑU + MANHATTAN ROCK BAND (sala Universo Rock, Pinto, Madrid): Sábado 5 de octubre de 2019

ÑU + Manhattan Rock Band

Llegué a la sala muy puntual y ya había una buena cola en la puerta esperando para entrar, se intuía que iba a ser un evento muy concurrido y animado, y así fue. Tras pocos minutos de espera, entré y enseguida un fornido encargado de la seguridad del local me indicó que tenía que subir al piso de arriba, porque la planta baja ya estaba llena. Y es que se trata de dos pisos de discoteca… y esta noche estaban llenos hasta los topes.

Antes de que me digáis que para qué me pierdo en este detalle tan nimio, os explico que, según me dijeron después, éste fue el detalle crucial por el que todos los que subimos a la planta superior no pudimos disfrutar del evento todo lo bien que merecíamos…. Merecíamos lo mismo que los afortunados que estuvieron en la planta inferior, y parece ser que no fue así. Veremos para otros conciertos, que es cierto que para conciertos pequeños el aforo es perfecto, pero para otros más grandes… no tanto.

MANHATTAN ROCK BAND:

Bien, ya situada ahí arriba, con buena visión, empezó la presentación del concierto. No puedo contar qué dijo el presentador, porque no se oía nada, el micrófono estaba mudo. Bueno, ¿qué le vamos a hacer?…. Empieza a sonar la música, vamos allá… Las luces son más bien oscuras, pero lo que importa es la música. Y empieza el desastre. Todos los músicos en sus posiciones, la batería suena brutal, el bajo también bastante potente… y el resto apenas se oye. La guitarra destaca en los solos, los teclados no se perciben…

Y vemos a una exultante Mer, con una energía tremenda y una actitud rockera impecable. Es una cantante muy joven y con mucho camino por recorrer, y lo recorrerá, sin duda. Sale con unas ganas tremendas de comerse el escenario, y lo habría devorado…. si no fuera porque su micrófono está casi mudo. No es el primer concierto en el que al principio hay ciertas dificultades para hacer que todo suene bien, es casi lógico y normal, así que pensamos que en uno o dos temas más, todo se resolverá.

MANHATTAN ROCK BAND

MANHATTAN ROCK BAND son un grupo de versiones y eso es lo que hacen. Arrancan fuerte con “Highway Star” y “Burn” de DEEP PURPLE, todos se muestran con muchas ganas, es su gran noche. Siguen con “Runaway” de BON JOVI, “We Rock” de DIO, en el que se oye algo más a Mer… pero no, siguen los problemas de sonido y la gente del piso superior empieza a quejarse a gritos. Mer se da cuenta y en “I Surrender” de RAINBOW literalmente lo da todo: saca el chorro de voz que tiene, que es mucho, muestra una actitud inmejorable….

A continuación nos sorprenden con un tema que no estaba en el setlist, “I need a hero” de BONNIE TYLER, pero en versión acústica, solo la guitarra de Miguel Ángel y la voz de Mer. Ella sigue dejándose la piel y las cuerdas vocales, el micrófono sigue mudo, aumentan las quejas en el balcón superior. Todos empezamos ya, de hecho, a no entender qué pasa. Suena un “The final countdown” de EUROPE algo desinflado, básicamente porque el teclado, gran protagonista en esta canción, no se oye… ni la cantante, ni los coros… Menos mal que aquí el público se vuelca y pone lo que falta, cantando a pleno pulmón.

Tras un fortísimo e inesperado “Iron Hand” de BATTLE BEAST, en el que a Mer casi no le hacía falta el micrófono, y un “Separate Ways” de JOURNEY en el que por fin escuchamos la guitarra, cierran con un aclamado “Maldito sea tu nombre” de ÁNGELES DEL INFIERNO, cantado por todos los presentes. Fue una hora de buen concierto, en la que se echó un poco de menos a los titulares habituales que no pudieron estar (como Tete Novoa o Manuel Escudero), pero en la que se vio a todos sus componentes totalmente entregados y esforzándose mucho. Una pena que los problemas técnicos les hicieran esa faena.

ÑU:

A las 23.30 le toca por fin el turno a ÑU. Tenemos la confianza de que ahora será otra cosa, las luces brillarán y el sonido mejorará… pues no. Como estaba previsto, ÑU dedican la primera hora a tocar íntegro su admirado “Cuentos de ayer y de hoy” (1978). No falta nada, están tanto los instrumentos omnipresentes como los que le dan a ÑU su aire folk y mágico. Pero lo único que se oye bien es la flauta del maestro y la base rítmica de batería y bajo.

ÑU

Insisto en que esto es lo que percibíamos los que entramos en la sala muy puntuales… pero tuvimos que ir al piso superior. Después me comentaron que abajo se escuchaba no perfecto pero sí algo mejor, de lo cual me alegro. Lo bueno fue que al fervoroso público, incluso al de arriba, pareció importarles menos el que no se oyera al gran Molina, ni cuando cantaba ni cuando hablaba (de nuevo, sigo sin poder contar nada de lo que nos dijo). Había ganas de pasarlo bien y el público lo disfrutó todo lo que pudo, aumentando el calor de la sala y la animación con cada canción, si bien las quejas, esta vez en voz más baja, seguían siendo constantes e inevitables.

Es cierto que varios de los temas de ese legendario primer disco son habituales en los set de la banda (algunas canciones son más o menos fijas como “Preparan” o la propia “Cuentos de ayer y de hoy”, incluso “Algunos músicos fueron nosotros” sí la hemos escuchado en más conciertos,) pero siempre es agradable escuchar de seguido un primer trabajo tan especial, y recuperar algún tema mucho menos habitual como la extensa y evocadora “Paraíso de flautas”.

Tras la mágica interpretación del disco protagonista de esta noche en su 41 aniversario, por fin mejoró algo el sonido de los instrumentos, pero no de la voz principal. Molina y su formación actual hicieron un buen repaso a sus grandes éxitos: en “No hay ningún loco”, el público fue el gran protagonista, cantando el estribillo a pleno pulmón. Le siguieron “La granja del loco”, “Cruz de Hierro”, un “Más duro que nunca” de nuevo muy coreado por la gente, y en el que por fin podemos escuchar la guitarra de Manolo Arias, la cual adquirió algo más de protagonismo en esta segunda parte del concierto.

La primera parte había sido amena y entretenida, sin duda, marcada por el virtuosismo de sus intérpretes, y por tanto bien acogida por el público, pero es en este repaso de éxitos donde la gente se suelta y se desmelena, tanto fans como grupo. Así, todo suena algo mejor y el ambiente está mucho más caldeado y festivo. Hasta José Carlos Molina hace saltar su esbelto cuerpo y su envidiada melena. En la parte de arriba cesan por fin los cuchicheos constantes y todos se convierten en una única masa que canta y baila, sobre todo con los aires celtas de “Entrada al reino” (como intro de “Se quién”), el punto siempre especial de “Tocaba correr” y la inevitable “El Tren”, con la que parecía que cerraban y se iban, pero no, las luces encendidas de la sala casi nos engañan, sí hubo bis. El flautista llegó por el horizonte… y volvió.

ÑU

En ese bis es cuando por fin pude bajar a escuchar este pletórico final desde el piso de abajo, y sí, comprobé que se escuchaba algo mejor… “Manicomio”, “Imperio de paletos”… Al salir, se me vinieron a la cabeza algunas reflexiones: Por parte de ambas bandas, ha sido un gran concierto, sin duda. Todos los músicos, las estrellas (o más conocidos, que nadie malintérprete la frase) y los menos renombrados, lo han dado todo. Y es indiscutible la calidad de la música que ha sonado. Pero mis acompañantes y yo, y los que estaban cerca en esa planta superior, salimos con una sensación agridulce: la sala nos ha estropeado un gran concierto.

Dejando aparte el tema de la foto de recuerdo que muchos hacemos con nuestros móviles, debido a la oscuridad que cubrió el escenario casi permanentemente, está el tema del sonido, lo importante de verdad. No hemos escuchado a Mer, no hemos escuchado a Molina, ni las canciones han sonado como deberían. Nos hemos divertido, sí, porque es a lo que veníamos y nos sabemos las letras de los estribillos y las cantamos, da igual si las oímos o no.

Para terminar, junto con la más sincera y agradecida enhorabuena tanto a MANHATTAN ROCK BAND como a ÑU por su gran esfuerzo y entrega, es inevitable el tirón de orejas a la sala, recién reestrenada esa misma noche tras una reforma en la cual la han dejado muy bonita y acogedora, cierto, pero con un fallo tremendo en lo más importante. Les deseamos la mayor suerte del mundo y que sigan llenando como hicieron en esta ocasión, pero por favor… que esto no vuelva a pasar… ¡Gracias!

Texto: Mar Fuertes / Fotos: Alejandro Penedo (¡gracias!)

En este enlace podemos ver una pequeña galería pequeña de fotos del concierto (como podéis imaginar, no fue fácil hacer buenas fotos o una galería completa de ambas bandas esta noche) o debajo en el slider correspondiente:

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