Crítica de “Return to Forever” de SCORPIONS

Scorpions_-_Return_to_Forever_cover_albumSCORPIONS – “Return to Forever” (Sony Music)…

La eterna despedida de SCORPIONS nos ha brindado un nuevo trabajo de la banda alemana más popular de Hard Rock y Heavy Metal de todos los tiempos.

Aunque SCORPIONS ya  se están acercando a OZZY y a su “No More Tours” del 92 o a KISS y a su “Never Ending Farewell Tour” en cuanto a despedidas estrambóticas y/o  alargadas se refiere, si éstas se van a ver acompañadas de lanzamientos como “Return to Forever” no me cabe duda de que van a seguir sustentando su éxito en el directo y en los éxitos acumulados durante su trayectoria. Es un muy buen disco de hecho, muy digno y tal vez inesperado, o no, a estas alturas.

En “Return to Forever”, los teutones han mirado atrás y han rescatado temas que quedaron en distintos estados de gestación en épocas previas de la banda, que algunos estaban completos y otros no eran más que esquemas. Suena atractivo y es efectivo, aunque esta mirada atrás me produce sentimientos contradictorios… Quiero decir que  me resulta turbador pensar que descartes de “Blackout”, “Love at First Sting”, “Savage Amusement” o “Crazy World” sean superiores al material que el grupo nos ha ofrecido durante muchos años… aunque claro, mucho mejor que no queden en el tintero estas canciones pertenecientes a uno de los periodos en los que SCORPIONS estuvo en estado de gracia, ¿no? Vamos a pensárnoslo analizando tema a tema…

El disco lo abre “Going Out with a Bang”, bastante pegadiza y con sabor a concierto multitudinario. Cumplidora, como cumplía “Sting in the Tail” en el tramo anterior de la gira para abrir el show con un tema nuevo sin quemar ningún cartucho clásico de primeras. De momento ni rastro del “ochenterismo” prometido, vamos a pensar que “Going Out with a Bang”, no estuviera  muy acabada en su día y por eso suena tanto a la última época del grupo. Aún así, un corte muy interesante para abrir el disco.

1226069407538_fNo es el caso de “We Built this House”, que aquí sí que tenemos las típicas melodías de Matthias Jabs sobre el riff de Rudolf Schenker replicando en cierto modo el inicio de “No One Like You”. El tema luego sigue por derroteros distintos al del súper clásico de “Blackout” y la canción desde luego que tiene filo, pena que la producción no le hace justicia, y no por la calidad de ésta que es impecable, pero no tiene ese deje metálico y está más orientada a todos los públicos. Para entendernos: está mucho más cerca de cómo suenan “Pure  Instinct” o “Face the Heat” que “Blackout” o “Lovedrive”, siendo una cosa especialmente acusada en las guitarras, que no deja de ser un single comercial en este sentido… Por otra parte es el sonido lógico que un LP de SCORPIONS debe de tener hoy, y es que me imagino que por cada fan de elásticos y chupa de cuero como el que escribe, hay 150 de los  que repiten el mantra “Las mejores baladas, las del Heavy Metal” y la mayoría manda.

Lo más curioso de todo es que éste tema sí que es una nueva composición y, aun así, parece rescatada del pasado, aunque si hay una canción que suena añeja es “Rock my Car”, con una letra sencilla sobre los placeres de conducir a toda velocidad y un riff poderoso ¿Hay que recordar las guitarras signature de Rudolf de Ferrari o Mercedes? Seguro que no, así que suponemos que por ahí van los tiros en este caso…  A ver qué repertorio ofrecen SCORPIONS en Bcn Rockfest o en Graspop Metal Meeting, pero ojalá “Rock my Car” esté entre los temas nuevos que lleguen al setlist porque dentro de la sencillez que indicaba antes no creo que haya un solo fan del grupo al que no le ponga los pelos de punta escuchar “Forever big city nights” en la estrofa, inequívoca referencia a “Love at First Sting”.

Lamentablemente, no todo es tan maravilloso y el siguiente tema, “House of Cards”,  es una balada que no podemos calificar más que como genérica. Todo juega en contra del tema, especialmente la alargada sombra de otras baladas mejores, y no estoy pensando en la arquetípica  “Winds of Change”, sino en “When the Smoke is Going Down Down” o “Lady Starlight”…  Si a eso le sumamos la falta de chispa en la composición, resulta que “House of Cards” lo único que transmite es que es un tema para cumplir, cubrir el cupo de canciones tranquilitas y nada más. Se supone que es una de las canciones más antiguas, y no me extraña que quedará descartada en su día si tenía que competir con material como “Dynamite” o, en su misma liga, “Coming Home” o “Holiday” o grandes temas suaves similares.

Rápido nos vamos a quitar los bostezos de la boca con “All for One”. Son sólo tres minutos, sí, ¡pero qué minutos! Ya podrían tomar nota muchas bandas clásicas que parece que han olvidado la capacidad de escribir singles. Esto es lo que yo le pido a SCORPIONS, un riff duro haciendo contraste con la voz de Klaus Meine y que caminen en la delgada línea que separa en ocasiones el Heavy del Hard Rock… hard/heavy precisamente, jeje.scorpions-band-heavy-metal-hard-rock-band-from-hannover-germany-659363099

A todo esto estamos ya en el quinto tema y hay una duda que me asalta: SCORPIONS es una banda tan popular que ha visto editados hasta discos piratas de sus maquetas, pero de momento no hay ni rastro de canciones que había oído antes por esos medios. Estaba pensando en que quizá apareciera algún retazo de “Pretty at Nite”, la instrumental del Bootleg “Before the Sting”, que recoge los temas de “Love at First Sting” con letras cambiadas, tomas alternativas y títulos provisionales. Pero no, al menos del poco material inédito de la época que yo pueda conocer, no he encontrado ni una nota, aunque realmente me importa poco cuando empieza a sonar “Rock and Roll Band”, fechada por Klaus Meine alrededor del 86/87 y se nota… tanto en las letras en la onda “Savage Amusement” como en ese solo doblado… Ya podría haber entrado en el disco en vez de la floja “Every Minute, Every Day”, y lo mismo podríamos decir de “Catch your Luck and Play” de la misma época aunque con el estribillo rehecho en la actualidad junto con los productores Mikael “Nord” Andersson y Martin Hansen , aunque a decir verdad hay alguna armonía vocal que nos podría llevar hasta a “Animal Magnetism”. De nuevo SCORPIONS me ofrecen lo que yo quería, ¡bien!

“Rollin Home” sin embargo es floja, muy floja, recordando a las canciones más orientadas a la radio fórmula de AEROSMITH, en el sentido de que tiene una comercialidad muy mal entendida, con una base de percusión y unos coros que ni la voz de Klaus Meine consigue que los distingamos de cualquier éxito prefabricado para ser un Hit  en manos de cualquier tipo de artista ni siquiera necesariamente rockero. Estos son los gajes de ser una banda que abarca a todo tipo de público supongo, y culpemos a Hansen el productor injustamente y salvemos a Kalus de la quema ya que el tema lo firman los dos. De todos modos, el mainstream tiene estas cosas y no seremos ahora nosotros los que defendamos a SCORPIONS de estos “errores” por el mero hecho de que sean una de nuestras bandas de cabecera.

Scorpions-say-goodnight1“Hard Rockin’ the Place” no es mucho mejor tema que el anterior, aunque recupera la buena línea rockera. En lo que sí que destaca es en el solo de Matthias Jabs y también en la letra, y es que a pesar de las concesiones a públicos más generalistas muchos de los textos son reivindicativos de la posición rockera del grupo, una onda que no aparecía tanto en las letras desde los 70 con “Steamrock Fever”, “Speedy’s Coming” y demás. Pena que esa atmósfera esté todo el disco yendo y viniendo, porque todos sabemos que SCORPIONS son una banda con un éxito tan tremendo desde hace años que están muy alejados de tener que reivindicar nada, pero un poco de complicidad por nuestra parte y el planteamiento era casi, casi, creíble.

La canción encargada de pinchar la pompa de jabón y cargarse la atmósfera rockera  esta vez es “Eye of the Storm”. Inicialmente era un tema destinado a aparecer en “Humanity Hour I”, un disco que a muchos fans (entre los que no me cuento) gusto bastante. Pero “Eye of the Storm” en concreto me parece un mal remake de un tema como “Destiny” y es una lástima porque una canción más rocanrolera  como “The Scratch” y la enésima balada “Gypsy Life” (rescatada de “Acoustica”) tampoco van a conseguir levantar el final del minutaje estándar del disco y, aunque empieza bastante fuerte, al final queda una sensación agridulce al terminar el disco. Y no porque no nos haya gustado ni encontramos cosas muy positivas en el mismo, siguiendo con la línea positiva que ya tenía “Sting in the tail”, pero quizás con el hecho de recuperar temas ochenteros y demás (y la buena línea y forma actual del grupo, reticencias con el hecho de cómo están llevando la “separación” aparte) podríamos tener las expectativas bastante altas, y las teníamos.

A partir de aquí, y según la edición que tengamos, habrá acabado el disco o bien tendremos alguno de los siguientes temas extra: “The World we used to Know”, “Dancing with the Moonlight”, “When the Truth is a Lie”, “Who we are” o Delirious”, más de “relleno” tal vez en este caso. Sinceramente, sacar algo de provecho de estas canciones es como rebuscar entre los restos de un naufragio. Podríamos salvar unas melodías de guitarra en “The World we used to know” con efecto de Chorus en las guitarras y lo mismo podríamos decir de “Dancing in the Moonlight”, con unos curiosos  toques de Wah Wah, que no compensan la falta de presencia de las guitarras que mata el tema, y ojo, porque estamos hablando del mejor de todos porque el resto, salvo “Delirious” son dos baladas genéricas de nuevo aun peores que las del disco, y cuidado porque “Delirious” aunque sea más rockera, tampoco tiene ni pizca de gracia. Al menos en nuestra humilde opinión, tal vez porque no seamos el público objetivo de este tipo de canciones, que todo puede ser.

Por otro lado, también existen además dos bonus para Japón como son “Crazy Ride” y “One and One is Three”, que no he podido escuchar, así que ¿quién sabe?, igual son las gemas escondidas entre las canciones extras, aunque visto lo visto con los extras, lo dudo. Por ello, en este caso (y no sólo por ahorraros un dinero, aunque las ediciones de lujo estén tan bien presentadas y demás) nos conformamos con la edición normal y el disco mondo y lirondo… siempre en vinilo a ser posible, claro.

400x400Lo que me ha gustado en “Return to Forever”, me ha gustado muchísimo, y soy seguidor de los SCORPIONS desde que mi padre me descubrió su etapa setentera cuando ellos estaban en la cumbre de su carrera en cuanto a popularidad. Pero mi fanatismo no me impide ver que todo lo bueno está ahogado por un exceso de minutaje, de temas insulsos y de todos los vicios en los que la banda lleva incurriendo desde el 96 más o menos. Para mal o para bien, y al final se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío… o de disfrutar de lo mejor de cada nuevo disco de SCORPIONS, que lo tiene, y después encontrarnos a la banda en muy buena forma en directo, y con interesantes canciones nuevas con las que refrescar el repertorio clásico.

Texto: Pablo Mayoral (pablo@redhardnheavy.com)

 

Comments

One thought on “Crítica de “Return to Forever” de SCORPIONS”

  1. Shankao says:

    Buena crítica! Es bastante curioso eso que comentas, sobre los descartes de álbumes clásicos que a día de hoy sean rescatados y encima sean canciones destacables en el álbum.

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