«Cagoenlaputa», EXTREMODURO se despide…

Vamos con otro capítulo de nuestra pequeña columna de opinión (subjetiva y personal), “El rincón del melenudo”, que hoy lo vamos a mezclar con un sentido homenaje a nuestra juventud, a cuando muchos empezábamos en esto del rock… EXTREMODURO lo deja…

Extremoduro

Las primeras cintas, las primeras cervezas, las primeras pocas certezas y las muchas dudas en la cabeza que comenzaban a aclararse escuchando aquellos grupos de desgreñados, seguramente yonkis y sencillamente diferentes que nos hablaban tanto de libertad como de rebeldía, de subversión o tan sólo de amor y desamor pero de una forma que nunca antes habíamos escuchado ni pensado. Aún no eran tiempos ni de golfas, ni putas ni de veredas de la puerta de atrás ni nada que se le pareciera. Mandaba Jesucristo García, y algo nos empezaba a decir que en las calles aquello que no nos gustaba olía a estado policial.

Extremo Adiós

Con los primeros porros me posaba en un nenúfar y me sentía todo un duende del parque. También llegué a ser un completo so payaso y un burdo Prometeo, pero sucede que para eso aún quedaban muchos años. Todavía andábamos descubriendo qué cojones quería decir eso de “deltoya” o “bribliblibli”, lo que nos gustaba gritar “cago en Dios en Cáceres y en Badajoz”, aprendernos los nombres de todas las cárceles de España donde estarían quizás en el futuro nuestros amigos, o que esa música que nos la ponía extrema y dura se llamaba “rock transgresivo” (porque lo decía aquel tipo raro y punto).

Quizás ya no necesito ni droga ni amor, ni estamos tan agusto en la hoguera mientras tú sigues tan tranquilo en tu casa, y ni siquiera tengo ganas de seguir quemando tus recuerdos, como hice sin miramientos los últimos años. Aún sigo viviendo a la deriva, pensando que estoy así muy bien, y por supuesto sin que se me quité la locura y la pedrá de mi cabeza de eterno adolescente. Quizás en algún momento me puse coraza de metal, pero siempre he sabido que en el fondo de acero soy de la cabeza a los pies, y que lo que me gustan son las bulerías de sangre caliente.

Desde entonces, y quizás gracias y/o por culpa de ellos, entre muchos otros, he cometido (casi) todos los pecados posibles, que los tengo todos, los vicios y los prejuicios… Ahora voy a dar la vuelta sin saber muy bien por qué, y a romper… Romper con lo que significó mi adolescencia, mi entrada en el rock, mis comienzos con las letras comprometidas y subversivas, rebeldes y a la vez dramáticamente poéticas. Tan sucias y tan limpias a la vez, tan clarividentes como desvariadas en una misma frase, y totalmente reveladoras incluso tantos años después. Me dejaban cabezabajo, y luego me costaba volver a darme la vuelta cual cucaracha leñera.

Iros…

Pero no, llegaron los malos, los de siempre, y nos los robaron, y ellos se dejaron querer y adorar, pasando de todo como siempre, a su puta bola… actitud tan loable como reprochable. Con esa filosofía hippie trasnochada de ama, ama y ensancha el alma se fueron, primero con una serie de discos flojos, sin filo ni chispa y, para muchos, sin magia ninguna… Después, dejando entrar cada vez más en los conciertos a los que no sabían, e incluso pecando en 2004 de regrabar y destruir haciendo mejor lo que ya estaba perfecto sonando mal.

¡Cagoenlaputa!, como el título de la canción que nunca escribiste, aunque muchas veces lo dijiste o al menos es lo que nos transmitías… como aquel enano rojo que los granaínos expatriados conocíamos bien… o los de Plasencia, ya sea de procedencia o espíritu. Pero de repente todo se convirtió en sólo salir, beber, el rollo de siempre… es decir, aburrido, mediocre y predecible… ¿Y qué me importa si te marchas mañana, y qué más da si no te vuelvo a ver?

En fin, desde que tú no me quieres yo quiero a los animales, y al animal que más quiero es al buitre carroñero. Te juzgarán sólo por tus errores (yo no)… Gracias y hasta siempre, EXTREMODURO.

Texto: David Esquitino (david.esquitino@redhardnheavy.com)


Dicho esto, es justo repasar y homenajear los discos de la banda, al menos en su época clásica… de la que en el fondo habla (y quiere hablar) el artículo:

  • “Rock transgresivo” (1989) – Quizás el primer crowdfunding de nuestra historia y sin duda uno de los discos clave del rock de este país… sonando horrible y siendo aún un LP totalmente bisoño e inclasificable. ¿Destacar? Pues aunque sea la típica y tantas veces utilizada por los pijos de turno como el himno malote de ese día, “Jesucristo García” es ley:

  • “Somos unos animales” (1991) – Aún con peor sonido que el primero, una portada horrenda y muchos más temas de relleno que en el debut, pero sólo por las 3 o 4 canciones especiales del disco merece la pena cada peseta gastada en el cassete de turno aunque fuera de gasolinera. Años después, “Necesito droga y amor” sigue siendo una de las canciones más brutalmente honestas, sinceras e imprescindibles de su discografía:

  • “Deltoya” (1992) – Posiblemente su obra maestra y el disco que siempre será referencia en su discografía. Desde la icónica portada hasta casi todos los temas del álbum, es la joya de la corona y donde están muchos de los temas más reconocibles de la banda. Y como tal, el tema título es una de las obras más descarnadas, brutales e intensas que se han escrito en este país. Sigue poniendo los pelos de punta…

  • “¿Dónde están mis amigos? (1993) – En mi opinión sesgada, su segundo mejor disco y a la vez mi favorito, con el que posiblemente pasé de niño a hombre y con el que más he disfrutado aprendiendo canciones, letras, enseñanzas e ideales románticos. Siendo un disco breve, todo un relato costumbrista de un alma libre que en el fondo sólo quería ser el duende del parque… aunque estuviera más cerca de acabar en Herrera de La Mancha por aquel entonces:

  • “Pedrá” (1994): Locura, bendita locura, y primer golpe de realidad en el sentido de toparse de frente con que la compañía no iba a permitir este disco sin el nombre de EXTREMODURO detrás. Y por cierto, qué caprichoso es el destino cuando tantas veces he renegado de los discos de ROBE (porque no son EXTREMODURO) sin darme cuenta que “Pedrá” en el fondo no es más que el primer trabajo como “Robe”… Eso sí, es genial, sublime y majestuoso, y muy sucio y caótico, que una cosa no quita la otra. Eran otros tiempos y esto ya llenaba pabellones y las cosas estaban a punto de cambiar, pero antes aún tenemos tiempo de disfrutar al completo de esta Ópera Rock que, al menos aquí, nunca se ha igualado.

  • “Agila” (1996): El principio del fin, pero ya que «nos despedimos» lo hacemos a lo grande, con un disco excelente y seguramente el mayor éxito del grupo hasta entonces, y por muchos años. Se acabaron definitivamente las producciones horrendas, los músicos malos y las canciones mediocres (bueno…), pero a su vez abramos todas las puertas y ventanas a quien quiera escucharnos, descubrirnos y disfrutarnos. Craso error, para los viejos seguidores y para los que considerábamos a EXTREMODUDO un grupo de rock transgresivo, transgresor y subversivo. Esto se acabó (o se empezó a terminar) con “Agila”… pero si cerramos etapa lo hacemos bien… Y sin pretenderlo seguramente, que a veces simplemente sucede…

Y aquí cerramos el capítulo de nuestra historia de EXTREMODURO, aunque seguramente “Yo minoría absoluta” (2002) sí podría estar en la lista, pero es cabal y coherente cortar aquí, como cortamos entonces, justa o injustamente, con la banda… Vale, reconciliándonos con ellos años después, al menos a medias, pero el amor ya se había roto seguramente para siempre (aunque aún nos tuviéramos cierto cariño).

De todos modos, sobre todo ahora que lo dejan (haya gira o conciertos de despedida -o no- aparte), nos despedimos nosotros de ellos con una merecida reverencia y dándoles una sincera palmada en la espalda por lo hecho, conseguido y sobre todo significado.

Lo dicho, gracias y hasta siempre.

Extremoduro


Por cierto, mañana jueves 19 de diciembre está anunciada rueda de prensa de EXTREMODURO en Madrid para hablar de esta despedida y explicar, suponemos, próximos conciertos o actos al respecto. Os lo contamos mañana, que acudiremos, pero antes nos apetecía escribir este artículo de opinión (totalmente subjetivo) sobre una banda que nos marcó a muchos en su momento. Espero que os guste… y mañana más info, como siempre decimos.

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