SCORPIONS también triunfaron en Mérida, con buena apertura nacional

La legendaria banda alemana arrasa en Mérida (junto a MEDINA y BUCÉFALO) con un gran show y se postula entre lo mejor de este extraño, caro y tórrido verano de 2017. Tras contaros hace unos días el concierto en Torrelavega junto a AVALANCH, vamos con el comentario pendiente de Mérida (concierto del pasado 14 e julio), a modo más de artículo que crónica en este caso.

SCORPIONS: El factor humano y los condicionantes ‘subjetivos’

De nuevo SCORPIONS en nuestro país (por cuarto año consecutivo) para completar dos fechas en mitad del tórrido verano y de la insufrible canícula estival (turisteo masivo incluido) que hemos sufrido este año raro, donde se cumplirá dentro de pocos meses, por cierto, el centenario de la última revolución que conmovió el continente europeo…

Disfrutar del magisterio de una banda tan maravillosa como SCORPIONS siempre es un lujo, aunque tantas veces estemos a expensas de las dichosas circunstancias que acompañan (y a veces empañan) la descarga de la banda alemana. Digo esto porque este humilde escriba ha disfrutado los últimos 4 años con Klaus Meine, Rudolph Schenker, Matthias Jabs y compañía, en shows prácticamente idénticos y las sensaciones, por dispares, han sido diametralmente opuestas…

En un tiempo donde solo importa el dinero y el maldito negocio, no es lo mismo alucinar con SCORPIONS en grada alta (en el gallinero) que en pista Premium, del mismo modo que no se les disfruta igual en un festival (donde tienen el repertorio y el sonido, bastante más acotados) que en un recital al aire libre donde, si las circunstancias acompañan un mínimo y no hay diferencia de clases en cuanto a espacios habilitados, se puede vibrar mogollón.

También nuestros protagonistas son humanos, y unos días estarán más inspirados que otros (o más cansados o de peor humor, si se prefiere) y en ciertos eventos salen a darlo todo y en otros a cumplir expediente. Eso lo sabemos de sobra y ya vamos prevenidos, no nos cogen de nuevas. Ellos y cualquiera, lo tengo más que certificado, tienen días mejores y días peores, aun rayando siempre a gran nivel los grandes. Quizás la excepción sean bandas como UFO y especialmente los titanes Y&T, que siempre dan el do de pecho, eso sí, en pequeños recintos, donde casi puedes ‘tocar’ al artista.

Para mayor fastidio, tengo rubricado por activa y por pasiva que el rocanrol es de secano total, a ser posible con una buena cerveza en la mano y con solecito apacible, pues si es de regadío (si nos cae encima el diluvio), vamos muy sufridos y tampoco hay que incidir en lo obvio… Para mi desgracia este año he comprobado a base de bien, en mis propias carnes, que la canícula tampoco perdona ni es buena consejera y que conciertos a más de 37º grados de temperatura mejor evitarlos. El día de autos hizo un calor infernal y casi fenecemos en la primera parada del viaje (en una gasolinera, en la frontera entre Toledo y Cáceres) a mediodía, con 40º azotando la meseta yerma de este fastidiado país.

Por suerte, la ubicación del concierto, junto al río Guadiana, en el recinto del Albergue Juvenil de Mérida, hizo que las temperaturas bajaran algo a partir de las 20h y cuando SCORPIONS salieron a escena (sobre las 23:00) hacía un calor soportable, unos 30º de temperatura, que llevamos muy bien, bien regados de cerveza y calimotxo, para mantener la reputación y no perder el compás de unos teloneros locales y de postín, BUCÉFALO, que casi nos abrasan, en plena calorina de media tarde. Dejaron su rock castúo por todo lo alto, con reminiscencias bluesy que deleitaron nuestros tímpanos y ademanes de rock urbano contestatario (a lo BARÓN ROJO) que hizo las delicias de los allí presentes, que a esas horas todavía no eran multitud.

A partir de las 21:00 el recinto se fue llenando hasta completar un aforo aproximado de unas 12.000 almas, aunque pudieron ser más. Tampoco estuvimos nosotros en la entrada contando una a una a las personas que iban entrando ni tenemos datos exactos al respecto, pero podemos asegurar (y aseguramos) que el recinto se llenó y que la felicidad fue generalizada entre los asistentes al finalizar la doble descarga de MEDINA AZAHARA y SCORPIONS, platos fuertes de la velada.

MEDINA AZAHARA:

Los cordobeses completaron un set de 70 minutos con la profesionalidad que les caracteriza. Desde las primeras tonadas, “Necesito respirar” (a modo de intro), “Aprendimos a vivir”, “Palabras de libertad” o “Niños” todo fue coser y cantar en un actuación muy completa, que solo empañó una maldita avispa que picó a este humilde escribano en el párpado del ojo (y que en otras circunstancias nos hubiera arruinado por completo la noche). Otra vez los dichosos condicionantes ambientales haciendo de las suyas…

Pero esta vez pudimos reponernos, previo paso por el puesto de Cruz Roja (a quienes agradecemos infinito la excelente labor que desarrollan), y con una bolsita de hielo sobre la comisura del ojo izquierdo (y un poco de ánimo, que también hace mucho…) nos fuimos olvidando del dichoso insecto y de su atroz aguijón, y al son de canciones tan conocidas como “Tierra de libertad”, “El Lago” o “Abre la puerta” (su versión de TRIANA), nos fuimos preparando para lo que estaba por llegar: la rutilante descarga de los teutones inmortales, acompañados en esta gira por el ex batería de MOTORHEAD, Mikkey Dee., un fulano asilvestrado que aporrea la caja y los timbales como si le fuera la vida en ello…

SCORPIONS, en loor de multitudes

Afortunadamente, en esta ocasión, todo el público sobre la arena éramos iguales y no hubo atisbo de la maltita pista Premium, que tan quemados y amargados nos tiene. La organización se portó muy bien, facilitándonos pulseras VIP (que no usamos) pues estas solo servían para el acceso a las gradas laterales, para todos aquellos que desean descansar y no arremolinarse entre el mogollón, y sus consabidos vapores. A nosotros, como nos va la marcha, a primeras filas que nos fuimos, a disfrutar de un aquelarre sin igual. Después de los tres años precedentes, por fin, íbamos a poder disfrutar de SCORPIONS como es debido, sin cortapisas y con un sonido realmente bueno.

Los alemanes salieron a darlo todo desde el minuto uno y así da gusto. Escasas novedades en el set-list con respecto al repertorio habitual que vienen desarrollando en esta gira, quizás, la última ¿? de estos teutones universales. Desde los primeros compases, alucinamos con canciones como “”Going out with a bang” (con la que abrieron fuego) o clásicos de la talla de “Make it real”, “Bad boys Running wild”, “The zoo” o “Coast to coast” con el escenario convertido en una hermosa plataforma de luces y pantallas ‘leds’ donde desfilaban unos mayúsculos hachas, especialmente Matthias Jabs con su elegancia y finura habitual… si bien Rudolph Schenker no se quedaba atrás y galopaba por el escenario sobre su Dean “Fliyng V”, como si fuera a lomos del caballo de Atila, una guitarra hecha a medita de su notable talento y fortaleza.

Mención aparte para el timbre algodonoso, pura lija y seda (de la buena), de nuestro querido y admirado Klaus Maine, más en forma que nunca, por mucho que pasen los años. Con esa voz de tenor, en eterno estado de gracia, se puede ir hasta el fin del mundo… De hecho nuestros protagonistas han completado bolos en las últimas décadas a lo largo y ancho de los cinco continentes, en sitios tan dispares como Azerbaiyán, Georgia, Siberia, Mongolia, Shangai y mil sitios más, que parecen sacados de la ruta del mismísimo Genghis Khan. Como afirmó un colega que nos encontramos por allí: “con polla grande, bien se folla”. Otra vez incidiendo en lo obvio, con rotundas carcajadas que nos arrancó el tipo con su sorpresiva y procaz observación. Y es que con semejante vozarrón, nada está vetado para el menudo solista de Hannover…

Tras el popurrí setentero (“Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s comino / Catch your Train”) recordando viejos tiempos, la añorada era del “Tokyo Tapes”, vuelta a la brumosa caña de un medio tiempo “We built this house” (con las pantallas rutilantes mostrando el video-clip y las letras en cuestión) y esa delicada danza guitarrera (“Delicate Dance”) que dio paso a las baladas: “Always somewhere / Eye of the storm / Send me an angel” enlazadas un medley, más la sorpresiva “Winds of change”, una pieza para alumbrar un mundo nuevo y esperanzador (que nunca acaba de llegar) bellísima y sempiterna canción sobre el derrumbe del Telón de Acero (que no deslizan en todos sus shows), y que nos recuerda una lección implacable: cuántas veces los “Vientos de cambio” engendran tragedias de tal calibre (como la Guerra en Yugoslavia, en Ucrania o en las repúblicas caucásicas) con ciudades en llamas y urbes arrasadas como Grozni, por mucha fe (y grandes ideales) que el ser humano deposite en el futuro. Como decía mi viejo, ya fallecido, alguien que siempre visualizaba el lado `’cascarrabias’ de la vida: “El infierno está empedrado de buenas intenciones”. Yo siempre le llevaba la contraria pero ahora, visto lo visto, solo puedo darle la razón.

En el último tramo, sonaron “Rock’N’Roll Band”, más unas penetrantes “Can’t get enough” y “Overkill” (en homenaje a Lemmy Kilmister) acompañada de un rotundo solo de batería a cargo de Mikkey Dee, y el broche final con “Blackout” y “Big City Nights”. Sonrisa de oreja a oreja, antes de los bises: “Coming home“ nos sorprendió y agradó mucho, más las postreras y previsibles ”Still living you” y “Rock you like a hurricane”, con la que completaron una descarga verdaderamente inolvidable ¡¡de casi dos horas!!

De vuelta a casa, nos esperaban 300 kilómetros (más el consabido atasco a la salida del recinto) en una noche bastante fresquita, donde nos dio por reflexionar (y también reírnos a mandíbula batiente con historias de mamporreros que otro día contaré…). Como conclusión, cabe destacar que visto (y disfrutado) un espectáculo que no se contempla todos los días, si comparamos (y ya sabemos de antemano que cualquier comparación es odiosa), convenimos que el rock’n’roll no pasa por su mejor momento (salvo contadísimas excepciones como la que hoy traemos a colación) y podemos afirmar sin temor a ruborizarnos que esta bendita locura que nos ocupa (y nos preocupa) está en horas bajas, viviendo como estamos los restos del naufragio, los últimos coletazos de un movimiento que puso banda sonora a nuestra juventud y llenó de libertad (y alegría) nuestras vidas…

CONCLUSIÓN Y REFLEXIÓN FINAL:

Los artistas que nos gustaría ver (Cher, Meat Loaf, Tom Petty, John Mellencamp, Lita Ford, Pat Benatar, Aldo Nova, Robin Trower, Eric Clapton…) y un largísimo etcétera que casi no cabe en esta crónica, no pisan por aquí ni locos, ni hartos de vino (como suele decirse). Algunos ya retirados y otros son demasiado viejos o demasiado caros, o ambas cosas, para que ningún promotor se arriesgue a traerlos. Aunque como vano consuelo, podemos afirmar que siempre nos quedarán SCORPIONS (y también Y&T o SAXON, jeje) a los que reverenciamos y esperamos poder ver pronto de nuevo.

Se inicia la cuenta atrás para flipar (por última vez) con el magisterio sin igual de unos arácnidos de otra galaxia, con las canciones siderales de una de las grandísimas LEYENDAS de la HISTORIA (con mayúsculas), y un grupo mítico que ya tiene escrito con letras de oro, su epitafio en el olimpo del ROCK. En Mérida y Torrelavega ofrecieron su mejor cara y triunfaron… Ahora sólo nos cabe gritar bien alto: Foooorever !!

Texto: Fran Llorente

Fotos: Bucéfalo Oficial y Medina Azahara Oficial… y Yolanda Moreno (SCORPIONS en Torrelavega)

Aquí podemos ver un resúmen del concierto para cerrar la crónica/artículo:

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