ROGER HODGSON en las noches del Botánico en Madrid

ROGER HODGSON en LAS NOCHES DEL BOTÁNICO (Madrid, martes 11 de julio 2017, Jardines del Botánico)…

Velada nostálgica en el Jardín de las Delicias del rock progresivo/sinfónico… El músico y compositor británico volvió por sus fueros en una mágica noche en los Jardines de la Universidad Complutense donde, arropado por una banda de auténtico lujo, protagonizó una función intensa y magistral, por momentos, que satisfizo a los fans del artista pero que a los más versados en la materia nos dejó una extraña sensación, una mueca de fin del camino (fin de ciclo, si se prefiere) para una estrella de rock declinante que lo fue todo con la banda madre, SUPERTRAMP. 

Tras sus últimas apariciones por estos pagos (Hotel Auditórium en 2007 y La Riviera en 2014), más aquella inolvidable descarga en los Veranos de la Villa, en el Escenario de Puerta del Ángel donde, acompañado sólo por un teclista, facturó un soberbio recital, nuestro protagonista afronta una dorada senectud y una jubilación casi prematura a sus 67 primaveras… Pero, contra viento y marea, Roger Hodgson sigue componiendo nuevas piezas (no tan inspiradas como las de antaño, en nuestra humilde opinión) como se pudo certificar en la noche de autos…

Muy felices nos las prometíamos cuando arrancó el show con piezas del calado de “Take the long way home” o la diamantina “School”, cosidas con el hilo dorado de “Lovers in the wind”, fueron rematadas de otros clásicos insuperables como “Breakfast in America” o la bellaza sin par de “Hide in your shell”. De haber seguido por esos derroteros el resto del show estaríamos hablando del concierto del siglo o cosas por el estilo, pero aguantar ese ritmo trepidante se hace bastante difícil, sobre todo cuando alguien quiere demostrar que sus composiciones actuales rayan a gran altura (lo que no es del todo cierto…) y derrama el azucarero en un café con licor insuperable.

El primer parón, por llamarlo así, vino con “Love is 1.000 times” / Along came mary”, donde -por desgracia- visualizamos que el tiempo había cambiado, que nos habíamos hecho viejos y que, para mal o para bien, estamos en 2017 y no en la dorada California hippie de los años setenta. “No enciendas la luz” pensé en ese momento, una ‘peterpanesca’ reflexión (bastante acorde con mi rocanrolera y cínica personalidad) que viene muy al caso, sobre todo cuando a continuación sonó la monumental “The Logical song”, todo un compendio filosófico adelantado su tiempo: “Ahora cuida lo que dices o te van a llamar radical, liberal, fanático, criminal…”. Como puede apreciarse en estos magníficos versos (rubricados en los felices años dorados), nuestro protagonista ya profetizó que se avecinaba la feroz dictadura de la corrección política y sus funestas consecuencias, en forma de censura implícita…

Podríamos afirmar sin lugar a equivocarnos que fue uno de los momentos claves y culminantes de la función, junto a ese otro himno contra la guerra llamado “Fool’s overture” que relució como un diamante cegador en la parte final. Porque, secundado en el talento de una banda de músicos para quitarse el sombrero, Roger se fue perdiendo por los Cerros de Úbeda en la siguiente media hora, arropado por dos afinados pianistas: Kevin Adamson y el virtuoso Aaron McDonald que además de dominar la flauta, el saxo y los teclados, hizo de traductor de Mr.Hodgson en varios momentos de la función (ya que su pobre español no da para mucho más…). Completaban la formación David J. Carpenter al bajo y el finísimo Brian Head a la batería.

Tras marcarse otra pieza nueva: “Teach me to love again” (bastante prescindible, diría yo) a lomos de su guitarra acústica de doce cuerdas, Roger Hodgson bajó la intensidad de la descarga con unas pálidas “Lord is it mine”, “Death and a zoo” hasta tropezar con esos momentos de quietud: “Quiest moments / Awakening” en una curiosa modorra, que fue muy bien acogida por el respetable (contra lo que cabía esperar)… como ensayo de lo que posteriormente sería la explosión final con la Overtura de los Locos. Cuatro piezas más se deslizaron en esos momentos ‘valle’: “Only because of you”, “Had a dream” (instantes propicios para el roce, en el buen sentido, con la pareja, si la hubiera…), más los clásicos “Child of vision” y “Dreamer” como aperitivo de la electrizante “Fool’s overture” que decíamos y que partió el bacalao, como si de un trueno en mitad de la noche se tratara.

Las postreras “Give a little bit” y “It’s rainning again” echaron el cierre y pusieron el broche de oro a una velada nostálgica en el jardín de las delicias, de nuestra juventud perdida y añorada. Mágicos recuerdos que se evaporan como lágrimas en la lluvia, mientras repiquetean las redes sociales con las fotos de Mr.Hodgson y su eterna sonrisa, congelada en el tiempo. 

Texto: Fran Llorente

Fotos: Ángeles Salmerón

Debajo podemos ver una interesante galería de fotos completa de la actuación, y a continuación un vídeo correspondiente de la actuación:

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