Proyecto «Prima-Cov» / Conciertos sin distancia… El futuro se acerca

En marzo llegó la Covid-19, nos confinó a todos en casa, y cerró salas de conciertos y cualquier lugar público donde se pudiera juntar más o menos “bastante” gente. Y en diciembre, cuando no se veía solución, se hizo un experimento esperanzador. Os lo contamos:

Back on track

A estas alturas, no hace falta explicar en detalle que la pandemia mundial de la Covid-19 nos tuvo a casi todos confinados en casa durante algún tiempo. Todavía a día de hoy, 10 meses después del inicio de esta rara situación, nos mantiene en un estado de vida social limitada, con numerosas restricciones, para prevenir los contagios en la medida de lo posible. Esas restricciones incluyen evitar las aglomeraciones de gente en espacios públicos, lo que básicamente afecta a eventos, espectáculos y, por supuesto, conciertos y festivales. Es decir, se ha impuesto la llamada “distancia social”, que consiste sobre todo en no tocar a otra persona, y estar a cierta distancia física.

Con estas premisas, los eventos culturales que irremediablemente consisten en juntar gente en espacios pequeños (y no tan pequeños), ya sean cerrados o abiertos, vieron anulada prácticamente la posibilidad de continuar con su actividad como siempre lo habían hecho. Cines, teatros, salas de conciertos, museos, espectáculos de toda índole, se vieron obligados a cerrar las puertas hasta nuevo aviso, y a mandar a sus empleados a casa por tiempo indefinido. Algunas actividades se han podido retomar en condiciones limitadas (como los teatros), pero otras, como los conciertos con mucho público, tienen un panorama mucho peor a la vista.

Prueba

Tras una temporada de varios meses sin ningún evento activo, por todo lo dicho antes, se reinició tímidamente la actividad musical en directo, en forma de actos con el llamado “aforo reducido”. Esto se refiere a la participación de un grupo mucho menor de público del que habría habitualmente, con lo que esto supone: para los organizadores supone emplear más o menos la misma cantidad de inversión, o incluso una cantidad mayor, si se tiene en cuenta que a los gastos y preparativos habituales hay que añadir los de emplear a un mayor número de agentes de vigilancia, para asegurar la práctica de las medidas de prevención, y el gasto añadido en temas de higiene y desinfección, que antes no se contemplaba. A cambio, es obvio que un aforo reducido aporta una cantidad mucho menor de ingresos económicos.

Las plataformas creadas para denunciar la precaria situación en que ha quedado el sector han actuado y se han movido, pero no han conseguido que las autoridades competentes asuman su responsabilidad y pongan manos a la obra para solucionarlo (muchas buenas palabras, eso sí, pero poca acción a la vista). Algo había que hacer, y se ha hecho. Una de las características principales del mundo de la cultura y el ocio es su capacidad para reinventarse según cambian y avanzan los tiempos, con conocimiento, creatividad e innovación, y esta vez no iba a ser menos.

El pasado 12 de diciembre se llevó a cabo un experimento en la sala Apolo de Barcelona. Algunos lo tacharon enseguida de irresponsable, “con la que está cayendo”, pues lo consideraron inmediatamente como un acto demasiado arriesgado, del que saldría todo el público asistente contagiado en masa por el virus, o casi. Otros decidieron asumir el riesgo, ser valientes y probar. El llamado Estudio Prima-Cov es obra de “Back On Track Live”, un proyecto organizado por Primavera Sound (que aportó la financiación y la logística del evento), por La Fundación contra el SIDA y las enfermedades infecciosas, y por el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona).

Back on the track

Ha sido un ensayo clínico que parte de la hipótesis de que no tiene por qué haber relación entre la celebración de un concierto multitudinario de música en directo con un mayor aumento de contagios de CoronaVirus, siempre y cuando se mantengan una serie de medidas higiénicas y sanitarias básicas, por supuesto. El comité de Ética e Investigación Clínica del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona aprobó este experimento, y se llevó a cabo el 12 de diciembre en la sala Apolo, como os decimos.

Los requisitos para poder participar en dicho estudio era tener entre 18-59 años de edad, no sufrir enfermedades de base, no convivir con personas mayores en su domicilio, y no haber sido diagnosticados de Covid en las dos semanas previas. Todos firmaron un consentimiento informado, y a todos se les realizó el mismo día la prueba de antígeno de SARS-CoV-2 en frotis nasofaríngeo por personal sanitario cualificado, dando todos un resultado negativo. Al mismo tiempo, se tomaron medidas de seguridad en la propia sala Apolo.

Se dio a los fumadores un espacio exterior dentro del edificio, controlando siempre el número de personas que estaban allí a la vez. Se separó también la zona de bar y consumición (con cabida para 1600 clientes) en una zona diferenciada, la única en la que se podía beber, incluso bebidas alcohólicas. Solo se permitió quitarse la mascarilla para beber. Se entregó a todos los asistentes una mascarilla homologada N95, obligando a llevarla puesta todo el tiempo. Pero no se pidió mantener distancia física durante la estancia en el concierto (con cabida para 900 personas), donde sí se permitió cantar y bailar. Se optimizó la ventilación y los flujos de aire en dos salas interiores, y se monitorizó permanentemente la calidad del aire y la temperatura.

Back on track_ Apoyos

Hubo cuatro actuaciones: 2 sesiones de Dj y 2 grupos en vivo, durante 5 horas. Cada asistente estuvo allí durante unas 2 horas y 40 minutos. Se definieron previamente los flujos de movimiento de la gente dentro del edificio, con recorridos claramente marcados, delimitados y controlados por personal de seguridad durante todo el evento. Además, se tomaron medidas para evitar colas en la asistencia a los aseos, en la entrada al acto y al salir.

En total, participaron 1047 personas. Como os hemos dicho, todos dieron negativo en la prueba de antígenos poco antes del concierto. Se hizo una selección aleatoria en proporción 1:1 para entrar en el concierto (“grupo experimental”) o no entrar (“grupo control”). Se les hizo a todos otro análisis 8 días después, esta vez una rt-PCR en frotis nasofaríngeo, para detectar posibles infecciones. Las autoridades sanitarias del PROCICAT permitieron la asistencia al concierto de un máximo de 500 personas. Por eso, fueron seleccionados aleatoriamente, y hubo 463 participantes en la rama experimental y otros 496 en la rama control (no estuvieron en el concierto).

En el análisis final por intención de tratamiento (ITT-expuestos), ninguno de los 463 asistentes del grupo experimental se infectó por SARS-CoV-2 (incidencia 0%; intervalos de credibilidad 95%: 0% -0.7%). En la rama control (sin acceso al concierto) se infectaron 2 de 496 participantes (incidencia 0.4%; intervalos de credibilidad 95%: 0.1% -0.8%). Estos 2 infectados fueron detectados por rt-PCR y por test de antígeno, sufrieron una enfermedad clínicamente leve, se reportaron al sistema sanitario y se les realizó un cuestionario epidemiológico y el correspondiente estudio de contactos.

Con esto queda demostrado que la asistencia a un concierto de música en vivo, con las medidas de seguridad necesarias, e incluyendo un test de antígeno negativo para SARS-CoV-2 realizado el mismo día, no se puede asociar a un aumento de contagios de COVID-19. Además, en un cuestionario que se les entregó a los asistentes, estos afirmaron haber disfrutado del evento, que se habían comportado con normalidad y que no se sintieron controlados ni limitados.

Primavera Sound

Los investigadores han agradecido el apoyo financiero y las facilidades que ha dado Primavera Sound para aplicar todas estas medidas de seguridad, antes, durante y después del ensayo clínico. Boris Revollo, co-investigador del estudio, destaca que «el listado de condiciones incluidas en el presente estudio son fácilmente reproducibles y se podrían escalar a otros eventos«. Josep Mª LLibre, el otro co-investigador del proyecto, afirma que «estos datos informan sobre el riesgo real de transmisión de la infección por SARS-CoV-2 en conciertos con música en vivo realizados en condiciones de seguridad, que incluyen específicamente el cribado de antígeno del SARS-CoV-2 el mismo día«. Ambos investigadores informarán adecuadamente a las autoridades sanitarias, y publicarán los resultados definitivos a una revista biomédica para su estudio internacional.

Con todo esto, no solo ellos dos sino también todos los que estamos implicados de alguna manera (ya sea como trabajadores o como aficionados y asistentes a la cultura en general y a los conciertos en particular) confiamos en que, con estos datos, se podrán realizar conciertos seguros durante la época de la COVID-19. Y los agradecimientos se reparten por igual entre los participantes del evento (tanto asistentes al concierto como trabajadores), y todos los colaboradores de la iniciativa Back On Track: Last Tour, Primavera Sound, Apolo, Brunch-In, Universal Music Group, GTS, Sony Music, Cruïlla, Razzmatazz, BBF, Jägermeister, SGAE, Madness Live, Palau Sant Jordi (BSM), Vampire Studio, Sala Zero, Palm Fest, Ticketmaster, ReCup, The Wild Seeds, Taller de Músics, Fundació Banc Sabadell, y el Ajuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya a través del ICUB y el ICEC.

Desde aquí vemos una pequeña luz al final de este túnel que esperamos que nos lleve a una solución para este sector tan dañado y vilipendiado por la pandemia. Ojalá muy pronto vuelvan los conciertos como antes, con la responsabilidad de todo el mundo (profesionales y público), pero sin sillas ni distancias. Un concierto no parece del todo real si no se puede saltar y bailar, si no puedes darle un pequeño codazo a tu colega para decirle que te está gustando, si no puedes pasar el brazo por encima de los hombros de la chica a la que te quieres ligar (o chico) en la balada de turno, si el motivo de beber no es que estás sudando a más no poder y necesitas reponer líquidos, si no sales de la sala agotado de tanto movimiento… Y por  supuesto, que a los empresarios y promotores (y músicos) les compense económicamente organizar estos conciertos y les dé para llegar a fin de mes.

Ojalá este experimento sirva para que todo eso vuelva pronto, que lo estamos echando mucho de menos todos. Más info en este enlace / noticia de Prima-Cov.

Texto: Mar Fuertes

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