Presentación en directo de OPERA MAGNA en Madrid

GI1-9OPERA MAGNA+DELPHOS+MIDNIGHT MINUET (sábado 30 de mayo, sala Paddock, Madrid)…

El pasado 30 de mayo tuvimos la ocasión de acudir a un concierto muy especial que suponía la presentación en Madrid de OPERA MAGNA  con su último y fantástico trabajo. Este grupo no deja de crecer y hacerse grande por méritos propios. Además, autogestionan su actividad y están fuera de las familias que ponen y quitan a grupos a su antojo. En una palabra: su música y su calidad hablan por ellos, y están comenzando a ser imparables. Al tiempo… Por eso, desde aquí no queríamos dejar pasar la ocasión de asistir a la cita que proponía la banda. Junto a ellos, MIDNIGHT MINUET, un fantástico combo de power metal sinfónico y DELPHOS, la joven banda que más me descolocó dentro del cartel, pero cada cosa a su tiempo.

Con bastante retraso, por ligeros problemas en la prueba de sonido, la primera banda saltó al escenario pasadas las ocho de la tarde… A pesar de su reciente trayectoria, MIDNIGHT MINUET, formada por Ángel Sánchez (voz), Diego José Carbonero (guitarra), Ismael Escutia (guitarra), Juanjo Sánchez (bajo), Víctor Álvarez (batería), y Jessica Calderón (teclado), mostraron estar perfectamente engrasados y una madurez y saber hacer en el escenario que muchos grupos con mucha más trayectoria quisieran para sí. Si a esto le sumamos que varias intervenciones del mago Jota Karo que amenizaron la velada, tenemos ante nosotros a una banda que nos convenció y mucho.

GI1-7Después de la intro de rigor, los de Fuenlabrada comenzaron con “Cronos”, tema que rompió el hielo de manera fabulosa y dejó paso a “Palacio de Hielo”, cañera y crítica con las salas que no permiten conciertos de metal entre sus paredes. Interesante cómo llenan el escenario y el desparpajo de Ángel en su función de frontman. Eso lo tienen ganado, y no es poco. La banda siguió con “Tu gran enemigo mortal”, “Mañana vuelve a amanecer”, “Traidor”, “Mi último adiós”…, y no perdió la oportunidad para cerrar con “El martillo de las brujas”, tema que les ha servido para hacer el vídeo de presentación de su último trabajo ”Malleus Maleficarum”.

Gustaron, y mucho. Se ganaron al respetable con un breve e intenso puñado de canciones, arropados por buen rollo, calidad y profesionalidad. Los MINUET se mueven muy bien en las tablas y eso es lo importante para seguir creciendo. Os recomiendo que los sigáis, especialmente en directo ya que su primer trabajo, como es normal, sufre las limitaciones de sonido de toda producción modesta y no hace honor a la caña que desprende el combo en el escenario. Después de la acertada inclusión de MIDNIGHT MINUET para abrir la tarde, un servidor se esperaba a otra banda de parecido calado y, vista la colocación en cartel, con más trayectoria o conciertos a sus espaldas…

Pues ocurrió todo lo contrario, que la noche continuó con la actuación de la joven banda DELPHOS. Y la cosa no me cuadró mucho… Como periodista y músico quiero, ante todo, romper una lanza por todo grupo que tiene el valor de subirse a un escenario a dar lo máximo. Hasta ahí todo bien… Juventud y ganas les sobran a Alonso Gimeno (guitarra), Diego de Benito (guitarra,) Manuel Mellado (teclados), Julián J Sánchez-Chaparro Montero (batería) y Alberto Gómez-Lobo García (bajo), pero el concierto se les quedó grande desde el comienzo. Me explico: DELPHOS me pareció una banda con muchas cosas que decir, pero muy joven, demasiado para ocupar ese puesto en cartel y con muchos problemas que solucionar para dar un directo solvente. Es normal, toda banda tiene que madurar y saber esperar para presentarse en directo.

GI1-23No es el momento de DELPHOS aún. Los chicos empezaron los primeros temas con fuertes problemas de acoplamiento entre ellos y pérdidas de compás demasiado evidentes. ¿Nervios o falta de experiencia? Puede ser, pero no dio buena sensación. Fueron cayendo los temas, y el caso es que, con calma, repasados y con más horas de ensayo, funcionarían: “Sueños pasajeros”, “Sin miedo” o “Ícaro” abrieron la actuación de DELPHOS para llegar a la primera versión de la noche “El lago” de MÄGO DE OZ. Aquí se ve de nuevo la juventud de la banda y la falta de definición. Personalmente declararía a DELPHOS metal moderno (la versión de “Only for the weak” de IN FLAMES así lo demuestra), y plantar esa primera versión, como que no pegaba mucho. Aún así, la banda la defendió bien.

Siguieron con “Maldito sol”, la citada de IN FLAMES, “Mi realidad”, “Tu juguete” y “Renacer”, mejorando la ejecución y sintiéndose más a gusto según iban pasando los temas. Disfrutando en el escenario, que es de lo que se trata, para empezar. Y para terminar de pegarme el tiro en la frente, la banda, como detalle gracioso, acabó con  el tema principal de la serie “Digimon”. En resumen, desconozco la causa de una actuación tan larga de DELPHOS, cuando la banda principal tuvo que recortar set. A los chicos les quedan muchas horas por delante en el local de ensayo, y definir su imagen externa y su estilo para evitar esas idas y venidas, pero ganas no les faltan. Esperamos saber mucho más de ellos en el futuro.

Llegaba la hora de OPERA MAGNA, que aterrizaban en Madrid con su fantástico trabajo “Del amor y otros demonios. Acto I”. Tuvimos la suerte de ver una fantástica actuación, empañada levemente por problemas técnicos (eléctricos) que no dejaban trabajar al equipo del batería al 100%, suponemos que en todo lo que tenía que ver con las secuencias, etc… En todo caso, Jose Vte. Broseta (voz), Enrique Mompó (guitarra), Javier Nula (guitarra), Alejandro Penella (bajo), Rubén Casas (teclados) y Adrià Romero (batería) se bailaron estos problemas con buen rollo y naturalidad, aunque José no se guardó alguna que otra puya.

GI1-11Aparte de eso, OPERA MAGNA demostró lo que están logrando. Son un engranaje que ejecuta perfectamente unos temas excelentes y llevan toda la magia del estudio al directo. Javier Nula es una absoluta máquina que luce con luz propia y tiene entre sus dedos una técnica y calidad apabullante. Todas sus partes las borda sin duda, sin perder una nota y sin “despeinarse”… en lo metafórico, entendámonos. Además, lo hace haciendo partícipe al público, sin sufrir, mandando sobre una guitarra que pocos secretos guarda para él. No se queda atrás el resto de la banda, pero tienen un papel más secundario en el escenario, al servicio de los temas y cuidando que la base rítmica, esa esencia que te puede arruinar un concierto si no se mantiene bien, se mantuviera estable y perfecta.

Si lo de Javier no es normal, lo de Jose Broseta es de otro mundo. Es un cantante top, sin ninguna duda. Canta limpio, altísimo, no se fatiga y encima tiene carisma en el escenario ¿Se puede pedir más? La verdad es que no. Aparte de estos dos elementos que se comen el escenario, el resto de la banda también da muy bien encima de las tablas y me gustó especialmente la personalidad del bajista Alejandro Penella, con sus enormes rastas. Muy buena imagen, vaya.

OPERA MAGNA desgranaron temas de sus dos trabajos “Poe”, y su más reciente“Del amor y otros demonios. Acto I”. Dejaron constancia de su trayectoria con “La herida”, “El corazón delator”, “El fuego de mi venganza” “Edgar Allan Poe”, “Un Sueño Es Un Sueño”…, entre otros temas que forjaron una actuación recortada por los retrasos de las otras bandas, pero que tuvo garra, gancho y muy buen sonido. Por cierto, ¡qué bien suena la sala Paddock!, algo que ayuda cuando los músicos son buenos.

El paso de OPERA MAGNA por Madrid se saldó con un sobresaliente por parte de la banda, muy bien acompañada por MIDNIGHT MINUET y las ganas que le pusieron los chicos de DELPHOS. Si no pasa nada extraño, con el directo que tienen, la banda llegará tan legos como sus ganas y la suerte les dejen. Por actitud en el escenario, profesionalidad y temas, no será, desde luego.

Tampoco queremos dejar pasar dos cosas muy importantes. Lo primero, lo bien que nos trató el entorno organizativo del evento, que nos facilitó mucho nuestra labor periodística. Muchas gracias. El otro hecho es más negativo. Con el tema de que estas salas se convierten en discoteca, la gente fue expulsada del recinto de manera casi grosera por parte de los responsables de la sala, sin ningún miramiento, después de cobrarte, eso sí, cinco eurazos por una caña o un refresco. Para que se lo hagan mirar los de la Paddock… Nada de esto, sin embargo, pudo empañar una fantástica noche de metal con muchas más luces que sombras.

Texto y fotos: Javier Paredes (javier@redhardnheavy.com)

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