GUNS N’ ROSES: La noche que pudo ser… y sí fue (visión positiva)

GN´R: Domingo 4 de junio de 2017, estadio Vicente Calderón… (Crónica 2) 

GUNS N’ ROSES cumplieron el pasado domingo, 4 de junio, su palabra de seguir siendo esa banda sin término medio, esa leyenda viva que odias o amas. Se ha escrito y leído de todo sobre la descarga de los norteamericanos en el próximamente difunto Vicente Calderón, y lo que me queda claro es que dos polos de interpretación tan opuestos sólo podrían explicarse de una forma: cómo querías exponerte al concierto y si eres auténtico fan de la banda.

El concierto fue tremendo para aquellos a los que nos pilló jóvenes cuando vinieron allá por el ‘93, después de que se cancelara el concierto un año antes por la maldita aluminosis del Calderón. En esa ocasión no hubo duda: una banda completamente rota y cansada hizo una bazofia de show, cobró, y se fue a su casa para disolverse al poco tiempo. Esta vez, insisto, el concierto fue muy bueno como tal: como el compromiso de unos músicos con su audiencia que llegaron hasta donde pudieron con veinticinco años más a las espaldas. Creo que no se les puede pedir más, teniendo en cuenta, no se nos olvide ahora, que las giras de GN´R siempre estuvieron plagadas de muchos conciertos para olvidar.

Acompañados por un espectáculo visual intachable, y con un sonido muy mediocre, tirando a malo, que duró casi la mitad del concierto, lo que vimos a los que sí nos gustó la descarga, fue a una banda muy enchufada, sobre todo Slash, Richard Fortus y Axl. Había leído que había frialdad en el escenario y poco movimiento pero yo no viví eso. Vi a un Axl con la mirada alegre y casi desafiante, feliz (con esa felicidad que no paga el dinero) de verse tocando en un estadio con gran parte de su banda esos himnos que han hecho historia. ¿Que estuvo justo y reservón mucha parte del concierto? ¿Que brilló más con AC/DC? Por supuesto, pero no estuvo mal, y se le ve en el escenario a años luz de esa decadencia abrumadora de principios de los años dos mil. Recordemos que lo de AC/DC fueron “cuatro” conciertos. Aquí estamos de gira y, con estas edades, y con conciertos de casi tres horas, hay que reservar, no queda otra.

Vuelvo a insistir en la idea: el concierto no fue perfecto, claro, ¿pero malo? Ni mucho menos. Eso sí, si la actitud de antemano era ir con el cuchillo a cobrarse una víctima, desde luego el que buscó, encontró. Los que fuimos con los oídos y el corazón abierto a ver lo que nos perdimos hace años, los que fuimos a escuchar en vivo esos himnos que sólo habíamos podido disfrutar en vinilo, os aseguro que pasamos gran parte de la noche con la piel de gallina.

Arropados los miembros clásicos Axl Rose, Slash, Duff McKagan, y Dizzy Reed, por el tremendo guitarrista Richard Fortus y el cumplidor batería Frank Ferrer, sumando a la joven teclista y corista Melissa Reese, creo que la banda no escatimó energía en dejar sobre el césped casi todas las composiciones intocables de su discografía, sumando, además, varios temas de la última época de la banda que, lo siento por los talibanes, a mí sí me gustan. Y hablo de energía en la actitud de un Slash que hizo “El Padrino” de su vida en el estadio y un Richard Fortus al que se le dejó mucho foco y mucha labor solista (impensable en épocas anteriores de la banda). Vi, o vimos, repito, a un Axl contento, corriendo por el escenario y dando hasta donde puede y debe dar (repito, la gira se estima en 118 conciertos. Esto no es AC/DC…).

De hecho no sentí malos rollos ni pasotismo. Los GUNS se dedicaron a tocar, y muy bien. Por cierto, puntuales. Incluso empezando antes de tiempo, vaya. Y después, el envoltorio del caramelo, sí: Tres pantallas gigantes, luces por todo el escenario, fuego, plataformas y pirotecnia. Lo que debe ser un concierto de cien euros. He leído también críticas afirmando que hubo mucho de esto y poca música… No estamos a gusto con nada. Si hubieran traído menos show, ya estaríamos con lo de “cien euros por esta estafa”. La banda estuvo grande, con la grandeza de la madurez que se va acercando a vejez, pero fue un gran concierto. Muy digno. sólo manchado por un sonido que nunca funcionó.

Yo iba a rescatar las perlas que nunca pude sentir en directo y en su versión de banda madura las encontré. Otros iban buscando al Axl y Slash de hace casi treinta años y no los encontraron. ¡Claro que no! Porque ya no están. Axl ha vuelto de entre los muertos y Slash va unido a un marcapasos (a alguno se le escapó el dato este domingo, por lo que veo) Y menos mal, porque se siguen defendiéndose muy bien y ya no retrasan ni destrozan sus propios conciertos.

La noche del 4 de junio en el Calderón fue histórica para los que íbamos a reencontrarnos con parte de nuestra historia, a disfrutar, a cobrarnos una deuda pendiente. Lejos del fuego, las luces y el macabro sonido, encontré a una banda enorme que hizo bien su trabajo y nos brindó casi tres horas de show. Consiguieron que volviera a verme con quince años, recordándome pinchar el vinilo cuando aún no conocía ni sus caras. Eso no lo había logrado nadie…

Gracias por volver a estos diablos con bondad. Gracias, GUNS N’ ROSES.

Texto: Javier Paredes

Fotos: David Esquitino (desde el público)

 

Vean y decidan ustedes:

 

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