Crónica de THE ARISTOCRATS en Madrid

Tres virtuosos que aparte de técnica y dejarnos boquiabiertos a todos, derrocharon simpatía y contaron la intrahistoria de muchos de sus temas.  THE ARISTOCRATS en Madrid: Dos horas que se pasaron en un «plis plas». Os lo contamos y mostramos: 

THE ARISTOCRATS – Sala But 04/02/2020 (Madrid)

THE ARISTOCRATS

No os voy a engañar. THE ARISTOCRATS en disco me cuestan mucho, y mira que me gusta el asunto progresivo, pero me cuestan. Es el precio que muchas veces tiene que pagar la música instrumental y experimental como la que crean con desenfado los pedazo de cracks que forman esta extravagancia andante. Durante un tiempo puedes prestar atención, pero a los dos o tres temas, estás pidiendo un descanso. Al menos en mi caso.

No, desde luego el diferido no es la manera de disfrutar de esta delicatesen como son las composiciones de THE ARISTOCRATS, doy fe de ello, ya que, el martes pasado, se ganaron un nuevo seguidor de sus conciertos… Bueno, vamos ya con el concierto, y empecemos con un poco de información para los nuevos… ¿Quiénes son THE ARISTOCRATS? Pues son un trio de fusion/metal/rock/jazz progresivo (resumen, tres músicos haciendo lo que les sale de las pelotas, y muy bien hecho) formado por Guthrie Govan a la guitarra, Bryan Beller al bajo y Marco Minnemann a la batería. Ahí es nada.

Vamos ya al directo, que desde luego es el elemento para disfrutar de esos músicos… A la llegada a la sala But, y mediante mensaje antes de empezar el concierto, se explica que la banda quiere ofrecer una experiencia musical y que, por tanto, por favor, no se lancen fotos, no fotos flash para la prensa y que no se graben videos. Resumiendo, que veas el concierto y dejes molestar a los músicos y al público mirando el show por la pantalla de tu móvil. Genial propuesta y, ¡oh!, vuelvo a creer en la raza humana, la gente obedeció y allí no se vio ni un teléfono en el aire. Todos a lo que fuimos a ver.

THE ARISTOCRATS

Con lo sobrada que va la But en iluminación, la propuesta de THE ARISTOCRATS fue voluntariamente la de sobriedad de iluminación, siendo suficiente, pero muy escasa, y aquello parecía, efectivamente, un club de jazz o algo parecido. Sumad a eso el feo detalle de Bryan Beller de poner dos luces directas en su espalda mirando al público, cosa que dificultó ver su ejecución y a los compañeros fotógrafos poder hacer su trabajo. Vale que THE ARISTOCRATS vacilan, y mucho, pero hay cosas que no sientan bien.

Pues con los tres músicos delante del escenario de una But a reventar y regados por cuatro luces, empezó el show, Es decir, no el concierto sino el show, porque entre canción y canción la banda cuenta de qué van los temas, anécdotas de composición, vaciles entre ellos… En resumen, un poco de circo, dicho esto en el término positivo de la palabra, que hizo la cita muy amena. A partir de aquí, empezó el aquelarre de la fusión, la perfección, la locura, el cachondeo y el buen rollo y participación con el público. Éste sería el resumen concreto de lo que vivimos:

Tres animales tocando música imposible con una sonrisa en la boca, haciendo fácil lo imposible. Entró como un tiro “Blues Fuckers” para seguir con “D-Grade Fuck Movie Jam” y dejarnos a todos con la boca abierta. ¡Qué ladrillo en CD y qué delicia en directo! Ver es comprender. Tras dos temas de locura, Guthrie Govan hizo relación a su relación y la de la banda con la gente española y con España, lo que sirvió de intro para comerzar con la genial “Spanish Eddie”, una loca pieza con aires de modo flamenco. Siguió Minnemann presentando “When All Come Together”, tema de celebración y unión con la gente para luego pasar a “The Ballad of Bonnie and Clyde”, dedicada a la gente que robó todos los bajos a Bryan Beller hace tiempo…

THE ARISTOCRATS

Así fue pasando la comunión de esta banda en gracia con su público hasta pasando por “The Kentucky Meat Shower”, “Desert Tornado”, para acabar la fantástica velada con “Smuggler’s Corridor”. Todavía me dura la sonrisa en la boca después de disfrutar de un conciertazo al que iba con curiosidad, pero con todas las reticencias del mundo. Lo he intentado hoy en CD pero, no, lo siento, me sigue costando escucharlos.

¿Recomendación? Si os gusta la música sin límites ni etiquetas, aderezado con buen rollo y desenfado, no os perdáis a THE ARISTOCRATS cuando pasen por vuestra ciudad.

Comentaba Beller que un crítico dijo que la música que hacían era como la banda sonora de una mala película porno de los ’80. Ni caso, lo que hacen THE ARISTOCRATS es porno musical no apto para todo el mundo, pero, desde luego, ni es malo ni suena a los ’80. Aquí queda dicho.

Texto: Javier Paredes / Fotos: Boliche Angeles

Vemos la galería completa de fotos en este enlace o debajo en el slider:

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