Crónica de ELUVEITIE y LACUNA COIL en Madrid

Este pasado jueves llegó a Madrid un trio de reinas (y sus reyes) con ELUVEITIE , LACUNA COIL E INFECTED RAIN, a quienes pudimos disfrutar en la Sala Black Box (la sala interior de Vistalegre). Os dejamos aquí la reseña completa: 

ELUVEITIE + LACUNA COIL + INFECTED RAIN: Madrid, jueves 28 de noviembre (sala Black Box de Vistalegre). 

Ya han pasado unas cuantas horas desde que dejase Vistalegre atrás, y no dejo de tener en mi cabeza una u otra canción de los potentes ELUVEITIE //Elveiti// Y es que a pesar de haberles visto ya un par de veces en festivales, y que su música siempre hiciera cosquillas a aquello celta que hay en mí, nunca me habían dejado tan clara su propuesta ni me habían calado tanto con su música como esta vez. Va a ser verdad eso de que a la tercera va la vencida.

INFECTED RAIN:

INFECTED RAIN

El primer estallido de música vendría de la mano de unos puntualísimos INFECTED RAIN a las 19:10. La sala por ese momento se encontraba ya bastante llena, y los moldavos tuvieron muy buena acogida del público. Lena “Manostijeras” (como ella misma se denomina) supo cuidar muy bien la interacción con la gente y el ritmo del concierto en todo momento con su energía y actitud (“no os veo, pero os siento”, -dijo entre risas-) y con un potente chorro de voz jugando entre lo gutural y su deathgrowling, y una voz que bien me llevaría a pensar en una mezcla entre Gwen Stefani y la cantante de PARAMORE.

Queda clara la influencia de DJ Kapa como uno de los fundadores de la banda en 2008 y que, aunque ya no es parte de ella, ha dejado en varias canciones sus matices electrónicos. Como curiosidad, contar que en el último tema Lena propuso formar un divertido pogo, ¡y vaya si se lió! Durante su despedida, la cantante no soltó la mano de alguien del público en primera fila, y así permaneció largos minutos.

En este enlace podemos ver la galería de fotos de INFECTED RAIN. 

LACUNA COIL:

LACUNA COIL

Y tras infectarnos con su lluvia de buen rollo –y unos minutos del indispensable trabajo de los técnicos, entre los cuales vi caras que ya resultan conocidas– el quinteto daría paso a los esperadísimos ETHEREAL… No, no me he confundido de concierto, pues ése sería el nombre de la formación… de no haber resultado en su día que dicho nombre ya estaba en posesión de un grupo griego. Pasaron así a llamarse LACUNA COIL; quienes fueron recibidos con fervor con una sala ya repleta, a eso de las 20:15.

La banda, tras más de 20 años de trayectoria, llevaba tres años sin sacar nuevo álbum, hasta llegar su actual “Black Anima” (que se lanzó hace apenas un mes para servir de caramelo Hallowiniano como propuesta de estos “góticos” italianos). Su concierto fue una joyita (excepto un pequeño susto de sonido nada más empezar).

Los italianos nos hicieron disfrutar con sus 16 propuestas musicales, liderados por una comunicativa y radiante Cristina Scabbia (y gracias a un claro inglés con un fuerte acento americano del que posiblemente tenga mucha culpa Jim Root de SLIPKNOT –ex pareja de la cantante). Así, Andrea Ferro quedó en un ligero segundo plano, desde el cual supo crear igualmente muy buen rollo con la gente.

Lacuna

No faltaron esperados clásicos como “Layers of time” o su versión de “Enjoy the Silence” (DEPECHE MODE), ni esos temas de película como son “Our Trhuth” y “Swamped”. En mi opinión, Cristina derrochó cariño al decir cosas como “quiero coger vuestra energía y devolvérosla multiplicada por dos” (¡y vaya si sucedió!). El mismo cariño que mostró Andrea al agradecer que se encuentren en el mejor momento de su carrera, y que eso es gracias a su público.

Para cerrar el concierto, Cristina nos puso a todos a gritar en pie de guerra ese: “(…) we fear nothing! (…)” para dar paso a su conocido “Nothing stands in our way”. Y dejando el listón así de alto y desde toda la humildad del mundo, dieron paso a sus compañeros ELUVEITIE.

Vemos en este enlace galería de fotos completa de LACUNA COIL o debajo en el slider las galerías conjuntas de las dos primeras bandas de la noche:

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ELUVEITIE:

Eluveitie

Desde ese IM-PRE-SIO-NAN-TE inicio de concierto que nos dejó a todos conteniendo un poco la respiración por unos segundos; aún con el telón en pie y un solemne cántico en galo antiguo (ese idioma que tanto miman y usan en su música), los suizos nos irían llevando por un recorrido en su discografía. En el repertorio harían especial hincapié en los temas de su último disco, “Ategnatos”, que acaba de cumplir 7 meses desde su lanzamiento, y con unos temazos dignos de atención, al más puro estilo ELUVEITIE, y hasta algún matiz “juegotroniano”; con su habitual y personal mezcla entre dulzura celta y rudo death metal.

Reconozco que me conquista especialmente su tema “Deathwalker”, porque considero que equilibran de forma magistral los distintos sellos que les hacen ser ELUVEITIE, y creo que es un acierto poner ambas voces principales a frasear al unísono; cada una en su estilo. Sería en cuarto lugar cuando sonase dicha canción, tras su tan conocido y apreciado “The call of the mountain”, la cual esta vez sonaría nada menos que en su lengua materna por elección del propio público de la sala, después de que el mismo Chrigel nos preguntase si queríamos escuchar el tema en inglés o en su idioma: Vamos, lo que vino siendo “De Ruef Vo De Bärge”.

Aprovecho para hablar de mi absoluta admiración por la voz de Fabienne Erni con esa mágica y difícil mezcla entre potencia y dulzura mística. Sin embargo, no sería esta canción en la que más la luciese (creo que le luce muchísimo más cuando canta este mismo tema pero en inglés, dado que las fricciones y paradas que este idioma requiere, no juegan a su favor)… Me centro de nuevo en ese potente inicio de concierto:

ELUVEITIE

Se escucha la voz de Chrigel recitando el inicio del tema “Ategnatos”, para dar paso a ver a tres figuras encapuchadas con telón de fondo sobre el que se reflectan cambios de luces con base en un azul tan enigmático como el momento que ofrecían. Todo ello casi rezando su cántico en la lengua extinta del galo (como me confirmaría el mismo Matteo Sisti; integrante del grupo) y con una bonita mezcla de voces que nos van introduciendo lentamente en el “Mundo Eluveitie”.

Tras su cántico, se retiran lentamente dejando a la vista un juego de sombras detrás del telón; dos gigantes figuras golpeando unos tambores que nos van llenando de fuerza, hasta esa explosión de luz y sonido que coincide con la caída del telón. Y por fin podemos ver a cinco de los integrantes del grupo haciendo sonar su mezcla de melodías, a los que inmediatamente se unirán las tres figuras femeninas de la formación, y finalmente aparecerá en escena Chrigel Glazmann (único miembro desde el origen de la banda en 2002, y responsable de su nacimiento).

El concierto en su totalidad estuvo cargado de fuerza, calidad y buena actitud por parte de los nueve componentes, pero es innegable destacar el papel de los dos vocalistas porque su chorro de voz en ambos casos no es cualquier cosa. Fabienne hace lo que quiere con la voz (hasta nos regaló gritos casi de aquelarre durante “Quoth the Raven” mucho más allá de lo que ofrece el tema original). Alguno dirá que desafinó aquí o allá, pero domar tantísimos matices no es algo que se pueda lograr de forma infalible.

En general la vista se va de un músico a otro, pues cada caso te envuelve: desde una Nicole al violín desenvolviéndose con aplomo por el escenario hasta una flauta dulce, digamos… muy dulce, a manos del encapuchado Mateo, pasando por la curiosa zanfoña de Michalina… por mencionar sólo una parte de tanto talento de estos músicos multi-intrumentistas.

ELUVEITIE

Por terminar el recorrido, comentar que, tras el solo vocal de la señorita Erni en ese mágico “Artio”, darían paso a una alegrísima “Epona”, seguida de un atractivo sólo de batería al que tras pocos minutos se unirían guitarras y bajo, más tarde zanfoña. De hecho pronto estarían de nuevo todos en escena para dar paso a la recta final del concierto entre mensajes de gratitud hacia el público y más temazos como “Ambiramus”, “Helvetios” o su incondicional “Inis Mona” –que debe su nombre a la isla donde se formaban los Druidas en su tiempo– y sirvió como broche final y despedida; donde Chrigel nos invitó a cantar con él, pero… sin comentarios sobre nuestra labor como público en este caso.

Todo terminó con la clásica pose colectiva para foto y una sala Black Box que pasó de estar a su máxima capacidad a quedar con cuatro gatos en cuestión de pocos segundos, tras una estampida de gente que marchaba plena de buen rollo después del trío de reinas (y algún rey) que acabábamos de disfrutar durante casi cuatro horas.

Texto: Sara Rodríguez (Hippie Metal) / Fotos: Javier Paredes

Vemos en este enlace la galería de fotos del concierto de ELUVEITIE, o en el slider correspondiente debajo:

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