Crónica de AC/DC en Madrid del pasado domingo

AC/DC+VINTAGE TROUBLE: Domingo 31 de mayo de 2015. Estadio Vicente Calderón (Madrid)…

Madrid y AC/DC un viejo binomio que ha funcionado desde los viejos tiempos del Pabellón, aunque a comienzos de los 90 fuera Barcelona fuera quien se llevara los cuernos al agua en aquel legendario Monsters of Rock del 91, gira en la que se grabó poco antes el no menos legendario “Live at Donnington”, uno de los mejores directos de la historia del rock para el que firma (sin ser yo un “die-hard fan” de AC/DC, las cosas como son). De hecho, aquí podemos echar un buen rato repasando las anteriores visitas de la banda a nuestro país, desde el 81 nada menos… casi nada. Y por cierto, siempre me han gustado más cuando los he visto en pabellones o plazas de toros que en estadio, pero bueno, esta vez han decidido ir a lo masivo desde el principio y ya está, al Calderón que íbamos.

Pero ha llovido muchísimo desde entonces, y AC/DC ya no son aquella banda macarrilla, liderada por un niño malo y demoníaco, que le gustaban a todos los heavies y asustaban a todas las madres y abuelas, además de horrorizar a las mentes bienpensantes que velan siempre por nuestra seguridad, moral y nuestra cultura en nuestro eternamente arcaico y caduco país. Ya sabéis, ¡peligro!, rock n´roll, sexo, drogas, depravación, y encima en pantalón corto y gorra de escolar, ¡sacrilegio y blasfemia! No, ahora AC/DC es un grupo mainstream más, una de esas bandas hasta políticamente correctas para el gran público, (algo de lo que nunca entenderé el por qué fuera de la obviedad de su calidad y magia), y de las que se pagan ingentes cantidades de dinero por verles como quien va a la ópera o a fichar al fútbol cada fin de semana. Un acto social, como quien dice, un concierto obligado para contar al día siguiente en la oficina o vacilar a tu sobrino jovencito y dártelas de tipo molón, moderno (o vintage, según la moda imperante) y en la onda.

Pero bueno, vamos a dejar estas reflexiones más profundas a mis compañeros en la editorial que publicamos conjuntamente con la crónica. Y yo, si me permitís, me centro en el tema que nos ocupa en sí, disertando sobre lo divino y lo humano de lo que es un concierto de AC/DC en la actualidad en nuestra sociedad pero centrándome centrar en el evento en sí, en la música, en el show como tal a modo de “crónica al uso”, si es que en esta santa web sabemos hacer algo parecido a eso, jeje.

DJCasas ACDC_31052015_4406maLo cierto es que las entradas, carísimas, estaban agotadas desde hacía meses y el evento era uno de los acontecimientos del año en nuestro país. No es de extrañar que el viernes pasado en Barcelona, el domingo en Madrid y de nuevo el martes en la capital, fueran cerca de 200.000 personas las que hemos visto al grupo en su ¿última gira? en España. Bastantes fanáticos de la banda, muchos seguidores de toda la vida, e incluso nuevas generaciones de roqueros que no se querían perder al grupo de rock n ´roll en directo por antonomasia, al precio que fuese… Pero hay que decir que luego también nos encontramos con una gran cantidad de oportunistas y advenedizos que, oye, todo el mundo tiene derecho a ver un espectáculo si paga la entrada o consigue su invitación correspondiente, así que nada que reprochar al respecto, pero sí pongo de manifiesto el hecho. Es más, me llamó la atención que ya no mandan necesariamente las melenas y las camisetas negras de calaveras y cuernos en estos conciertos, y que conviven en paz y armonía (por supuesto) desde viejos roqueros hasta familias enteras con niños que me parece lo más bonito de todo. Los pijos es harina de otro costal, pero yo no tengo porqué juzgar, que soy sólo un mero cronista, e insisto que cada uno acude y se gasta la pasta en lo que quiere y lo que puede. Pero al César lo que es del César, y nosotros no nos hemos caracterizado nunca por mordernos la lengua ni por ocultar información real de lo que son las cosas.

Dicho esto, podéis imaginar que había riadas de seguidores de la banda ya desde por la mañana en los alrededores y aledaños del Calderón. Y que cuanto más cerca estaba la hora del concierto, más se apiñaban y arremolinaban en torno a la entrada, fuera la puerta que te tocara. Buena organización, por cierto, incluso demasiado buena, que aún nos cuesta a los viejos roqueros acostumbrarnos a los asientos numerados y a la pulcritud excesiva en el ambiente y ordenación correspondiente cada uno en su sector, zona y asiento correspondiente. Quedaron muy atrás los tiempos de “marica el último” y correr hacia dónde pudieras cuando abrían las puertas para coger primeras filas, pista o grada según fueras accediendo al recinto de turno. Nostalgia tal vez de aquellos primeros conciertos de AC/DC también en esto, pero supongo que lo que pierdes por un lado lo ganas por otro; y lo cierto es que, pese a un poco de lío inicial, todo el mundo pudo disfrutar del espectáculo con bastante comodidad en este sentido.

Hablaba de público variado, pero me resultó curioso, y me gustó, comprobar cómo había mucho veterano que había crecido con AC/DC mezclado con chavales muy jóvenes, adolescentes e incluso niños entrando embobados al Calderón no a ver a sus ídolos atléticos sino a algo mucho más grande: ¡Angus, Brian &Co de verdad y en persona!… aunque de lejos para la mayoría. Es grande, y es bonito, que me gusta que no perdamos esa ilusión ni los niños ni los mayores. Y es que un concierto de una de nuestras bandas claves siempre es algo único y se vive con una emoción especial. Luego hablaré de que obviamente nada que ver la banda en su estado actual de directo como hace 20 años, lógico por otra parte, pero la ilusión del respetable no ha cambiado un ápice, vistamos melenas o calvas, y eso es precioso.

DJCasas ACDC_31052015_4427maBueno, ya conseguimos entrar tras recoger la acreditación correspondiente, buscar el sitio asignado en la grada y a comenzar la espera… Yo refunfuñando, lo reconozco, y es que todavía no me siento mayor para vivir los conciertos en la grada y tan lejos de mis admirados artistas, viéndoles desde arriba y no al contrario… (no me gusta y no me acostumbro, pero es lo que había, e imposible “colarse” en la pista, así que lo tuve que vivir de otra manera como ahora os cuento).

Por cierto, gratísima sorpresa los teloneros que han escogido en esta gira, unos VINTAGE TROUBLE que pocos conocíamos hasta que saltó la noticia de que serían los invitados mundiales de los australianos. Y todos corrimos a buscar en Youtube, como hicimos en la gira anterior con THE ANSWER, para ver quiénes eran estos tipos que habían encandilado a AC/DC. Pues bien, puro soul/blues/rock/funk y unos maquinones en directo, no puedo decir otra cosa. Fantásticos y además consiguieron levantar al público durante sus 45 minutos clavados de actuación, nada fácil en este tipo de eventos si no eres una banda ya consagrada. De hecho, los que apuraron fuera y pasaron de los teloneros se perdieron a un grupazo y un concierto de 10 en Madrid el domingo (y me consta que están obteniendo buenas críticas en todos los sitios). Para quien no les conocierais de nada, aquí podéis saber un poco más de ellos en el artículo que nos curramos para conocerles mejor nosotros mismos.

Comenzaron casi sin avisar a eso de las 20:45 y pusieron el escenario patas arriba y a todo el mundo a bailar desde el principio. Con una imagen y sonido muy retro, trajeados e incluso jugando con la imagen en blanco y negro en las pantallas para reforzar este rollo que llevan marca de la casa, demostraron que AC/DC han elegido con tino. Liderados por Ty Taylor, excelente frontman a lo James Brown jovencito, presentaron su primer disco y una primera tanda de canciones como “Blues hand me down” o “Hard times”, sonando mucho más potentes en directo, por cierto. Buen sonido, ganándose adeptos uno a uno y encima enloqueciendo al personal con el cantante bajando al foso y tirándose al público y haciendo crowd-surfing sobre la gente, ¡vaya con los “modositos y anticuados” VINTAGE TROUBLE!

Vintage troubleEn la parte final de su show, y con una gran parte del Calderón entregada a ellos, que no es nada fácil como digo en eventos tan grandes, se desmarcaron con una larga versión de su “Run like the river”, brutal, para cerrar entre merecidísimos aplausos con “Strike your light (right on me)”… y con Ty con la camisa roja empapada, por cierto. Buenísimos y les seguiremos la pista porque en una sala tienen que ser ¡la bomba!… y eso que no son ni hardroqueros ni heavies en absoluto, curioso. Pero bueno, en el fondo era una baratija o caramelo agradecido que nos ponían en la boca mientras lo gordo, lo grande, lo excelso y lo realmente importante venía después, ya con la noche casi protagonista al 100% y el inmenso escenario “oxidado” y con forma de cuernos preparado para arrancar a lo grande…

Comentar al respecto que, sin ser el mayor escenario que hemos visto de la banda, y eso que AC/DC no llevan montajes tan gigantes como hemos podido ver por ejemplo con ROLLING STONES o BON JOVI en el mismo recinto en los últimos tiempos, siempre cuidan con mimo este aspecto escénico y están a la altura de su nombre… pero también de su “sencillez”. Así, el escenario en esta gira tiene forma circular, está “chapado” y “oxidado” como digo (con los dos cuernos de Angus en lo alto del escenario, que no falten) pero quizás lo que más destacan son las tres pantallas base del escenario: dos verticales muy grandes a los lados y una central pero semicircular en la parte de atrás del escenario). Y dos pequeñitas y ladeadas en los bordes para los fans de los lados de visibilidad reducida, que se agradece aunque quizás no eran los mejores asiestos precisamente.

¿El resto?, torres de Marshalls, unas luces espectaculares, eso sí, un montaje de vídeo algo escaso pero bastante bien llevado y de primerísima calidad… y una banda de bandera sobre el mismo. Y sí, luego según avanzara el concierto ya veríamos parte del atrezzo habitual como el hinchable de “Whole lotta Rosie”, la campana de “Hells bells” (más pequeños que en otras ocasiones ambos, por cierto) o los cañones para la traca final. ¡Ah!, sin olvidarme de la pasarela desde el centro del escenario, que no usaron mucho en esta ocasión (que recuerdo por ejemplo que en la gira de “Black Ice” Angus y Brian se pasaron el 90% del concierto en la pasarela… y esta vez pues no fue así), pero que es clave sobre todo para la parte del sólo de Angus al final de “Let there be rock” si no recuerdo mal.

Por cierto, no tuvo “demasiada” incidencia en el sonido pero ya sabemos que Malcolm ya no está (ni estará) y, bueno, pues no es él pero todo queda en casa con un Stevie Young que obviamente lleva la misma sangre y se nota que ha aprendido todo de su tío Malcolm. Misma pose, misma postura sobre el escenario y mismo “sonido”. A destacar, eso sí, la fuerza del señor Chris Slade, yo creo que a día de hoy mucho mejor batería que Phil Rudd… que sí, que será el batería clásico de la banda pero yo me quedo con nuestro querido “calvito”. Cliff Williams, bonita melena de sabio venerable en ristre, cumpliendo con su cometido como ha hecho desde hace más de 40 años en la banda: bajo y coros, jeje, y 100% AC/DC: humilde, tapado y a lo suyo, a tocar y llevar la base sonora del show, al menos la rítmica clavando los tiempos con Chris y con Stevie… Llegamos a los jefes y, venga, no voy a ser malo ni injusto, que los años no pasan en balde y pocos grupos se conservan a esa edad como ellos.

DJCasas ACDC_31052015_4450bisEduDice el dicho que más sabe el viejo por ídem que por diablo. Y obviamente Angus tiene mucho de ambos, y la verdad es que está pletórico… moviéndose menos que antaño y rodando menos por el suelo, vale, pero lo cierto es que él es el rock n´roll y él es AC/DC, lo sabemos todos, y le ví muy bien tocando y como la cabeza visible que siempre ha sido. ¡Ah!, es un mago de las 6 cuerdas, que lo sepáis, mucho mejor guitarrista en directo de lo que a veces se le considera, sin fallar una nota y siendo ese dios icónico del rock n´roll en directo que todos le pediremos que sea hasta que no dé más de sí. Es más, no creo que nunca llegue a tocar sentado como un BB King o un Johnny Winter cuando ya no pudieron más. De hecho, Angus en los tiempos de los excesos bebía leche mientras otros se ponían tibios, se tiene que notar, jeje… aunque bueno, fumar fumaba como un carretero, y también le ha pasado factura. De cualquier manera, mis respetos y mi reverencia, maestro… ¡chapeaù para Angus!

Pasamos a Brian, que lo que no tiene de diablo lo tiene de gamberro, de colega y de callejero. No cambia, ni cambiará, con su eterna gorra británica, su camiseta negra, sus vaqueros y sus zapatillas. Y físicamente está mejor de lo esperado, sin parar de moverse con ese contorneo marca de la casa, su sonrisa pícara y su pose macarrilla y elegante a su manera… Pero de voz, pues no, ahí no le podemos echar flores porque está muy justito, mucho. Que sí, que son 67 años y nadie a esa edad está como antaño pero, sin llegar a los extremos de Paul Stanley, Vince Neil o de David Coverdale, es al que noté más lastrado en sus capacidades y al que más eché de menos en plenas facultades en escena. Que sí, que lo dio todo, que cantó lo mejor posible y se vació vocalmente, como no podía ser menos, pero su voz de cuervo/ratilla es demasiado exigente y hubo temas que se quedaron muy por debajo de lo esperado por eso mismo (“Thunderstruck” o “Hell ain´t a bad place to be” mismamente). Y lo que es peor, seguramente concentrado en cantar lo mejor posible, en Madrid fue muy autómata, poco entusiasta y participativo con la gente, como con el piloto automático puesto, “un concierto más de la gira” (o menos, según se mire) y a por el siguiente… Brian, te hemos visto dejándote las pelotas británicas y australianas encima de un escenario y, aunque sé que ya no te vas a subir a la bola de demolición correspondiente, esta vez no fue así. No tengo valor a tirarte de las orejas ni voy a pedirte explicaciones por ello, ¡Dio y Malcolm me libren!, pero escribirlo sí lo tengo que escribir.

Otro caballo de batalla del concierto: el set list. Correcto, cargado de temas imprescindibles pero con pocas sorpresas. Tres temas nuevos, “para cumplir” (y eso que el disco ha gustado y ha calado bien), el single del anterior y el resto a tirar de portfolio. Que bien, que no somos dignos ni podemos exigir más, que estuvieron dos horas repasando la historia del rock n´roll y demostrando que, incluso mayores, tienen pocos rivales en directo, pero esperaba alguna sorpresa extra en el repertorio. Eso sí, las pocas que hubo como “Shoot to thrill”, “Sin city” o “Have a drink on me”, menos habituales, fueron poco coreadas por la gente, así que al final tenemos que rendirnos a la evidencia de que el público queremos “Highway to hell”, “Back in black”, “You shook me all night long” y similares… tal vez sea porque son las únicas que pinchan en Rock FM, si me permitís ponerme puntilloso y puñetero por un momento. Pero no sé, me hubiera gustado, y me consta que a muchos viejos fans también, que hubieran podido entrar no ya un “Misstress for Christmas”, Riff raff” o un “Ride on”, pero sí temas populares pero no tan “típicos” como “Money talks”, “Heatseeker”, “Who made who”, “If you want blood”, “Stiff upper lip”, “Balbreaker”… por decir unos cuantos.

DJCasas ACDC_31052015_4580EduPor cierto, muy buen ambiente en todo el concierto en todo momento, las cosas como son, y eso que ya digo que hubo canciones con el público más parado, y quizás un tanto más “apático” el ataque desde el escenario esta vez, al menos nada que ver con lo que por ejemplo vivimos en Las Ventas cuando se grabó “No bull”. Y sigue resultando impresionante, las cosas como son, ver desde arriba la riada de brazos y sobre todo los miles de cuernecitos rojos e iluminados que no pararon de brillar en toda la noche. El fabricante de turno, o los chinos de los alrededores, se tuvieron que hacer de oro… No sé, lo dicho, son otros tiempos y está bien, que ahora priman los cuernecitos, los móviles y los minis a 11 euros (baratito el bebercio para el pueblo llano, telita) y antes quizás éramos más de litrona, canuto y comprar camisetas baratas fuera del estadio o pabellón. Otros tiempos, ni mejores ni peores, y nosotros estamos algo más mayores y tal vez más calmados, y seguramente la banda también… pero bueno, seguimos envejeciendo y haciendo historia juntos, que no está mal.

Bueno, 10 de la noche y aquello se cae tras la intro “del espacio” por las pantallas y primer fogonazo a ritmo de “Rock or bust”. ¡Son AC/DC!, los que visten y calzan, pequeñitos, sencillos pero unos dioses del rock n´roll. Y sí, están mayores y desde el principio vemos que el concierto no será el más histórico que vamos a presenciar, al menos los que ya peinamos alguna cana, pero tenía muy buena pinta. “Shoot to thrill”, sorpresa para seguir, “Hell ain´t a bad place to be” y “Back in black”, cañonazo a la línea de flotación desde el principio. “Play ball” ha calado muy bien y todo el mundo cantamos, mientras Angus y Brian comandan el concierto como es lógico, aunque desde la línea del escenario, sin casi tocar la pasarela. Eso sí, corretean de un lado a otro y sonríen, ¡buena señal! “Dirty deeds done dirt cheep” y “Thunderstruck”, quizás demasiado pronto me sonaron con menos fuerza que otras veces, aunque gustaron obviamente, y ese “¡Thunder!” se debió escuchar hasta en casa de nuestra querida alcaldesa electa, ehem

Miniparada y… “High voltage” sí fue un momentazo, me encantó, al igual que “Rock n´roll train”, sosilla en disco en mi opinión pero que gana en directo, y que se ha mantenido desde la última gira en pie, que tiene mérito. Campana y se acabó… digo “Hell´s bells” y los pelitos de punta, que el tema tiene emoción para los restos… y acordándonos de los muertos, dicho con todo el respeto, por supuesto. Por cierto, sonidazo y luces impresionantes, como no podía ser de otro modo, aunque me faltaba un extra de sudor y de movimiento, al menos en la grada porque la pista era una olla a presión y lucía brutal mirando desde arriba.

“Baptism by fire” del último pasa más indiferente, y eso que es buen tema, pero con “You shook me all night long” y “Sin city” la cosa cambia y es el momento de mover el culito. Oye, que si el rock n´roll en directo no es bailón, ¿qué nos queda? Más pólvora y la mecha cargada primero con “Shot down in flames”, que el 79 fue buen año y lo sigue siendo, y sobre todo “TNT”, otro clásico muy esperado… y eso que la previa con “Have a drink on me” pasó bastante desapercibida entre el público generalista, normal… ellos se lo pierden.

Acdc2Nos acercábamos al final y había éxtasis entre la gente, aunque la banda estaba sudando a medio gas (ya, que son mayores y es difícil pedirles más, cierto, pero… cuesta verles no dando ese 200% que siempre nos ofrecieron en directo). Así que era el momento de que la pervertida y morbosa Rosita nos animara desde el fondo del escenario para uno de los momentazos. Brutal, y para mí el momento más cañero del espectáculo y de la noche, “Whole lotta Rosie” y por fin viendo a AC/DC 100%… aunque Brian un peldaño por detrás vocalmente, es lo que había. Nuevo paso adelante con “Let there be rock”, otra de las reverencias merecidas, además con unas espectaculares proyecciones o montaje de vídeo rememorando a Bon Scott, a giras pasadas y a iconos varios imprescindibles de la carrera de la banda, Angus el primero. Y sí, sólo final del pequeño genio tanto desde la pasarela, como desde la plataforma circular elevada al final de la misma (con confeti y todo) y desde la parte atrás del escenario. Ya no lo le vamos a ver enseñando el culo a ritmo de “The Jack” o corriendo desde detrás del burladero encima de un pipa, pero sigue siendo uno de los mayores espectáculos encima de un escenario, así que mis máximos respetos para un envejecido físicamente Angus pero que sigue siendo único e inimitable. ¡Hasta sigue haciendo el baile del pato mejor que el propio Chuck Berry!, jaja.

Pero esto se acababa cuando además veías desde las gradas que los Mercedes de turno les estaban ya esperando en la parte trasera del escenario… y era el momento de incendiar el escenario en los bises sonando “Highway to hell” de fondo. Con Angus saliendo endemoniado desde las mismas catacumbas del infierno hasta los altavoces de la radiofórmula con el clásico inmortal que nunca me pareció excepcional pero que en directo cobra otra dimensión. Explosiones, fuego y el estadio patas arriba, es lo que tienen los himnos inmortales… Y para terminar, como todos sabíamos, era “For those about to rock” la que ponía el epitafio y cerraba el capítulo correspondiente del libro. Con unos cañones menos mortíferos y ruidosos que antaño pero siempre efectivos (y que siguen emocionando). Y el tema sonando con un Brian con menos fiereza y sentimiento en la voz, pero con todos puestos en pie rindiendo pleitesía… que todos los presentes honramos y saludamos al rock, ¿verdad? (ndr: nótese la ironía en la afirmación). Lo dicho, for those about to rock, we salute you¡Fire!… Y en la parte acelerada del final a uno se le escapa esa lagrimilla tonta de emoción sabiendo que quizás nunca más veamos a AC/DC encima de un escenario después de esta gira, que somos débiles en esto de las emociones con nuestros grupos… incluso sin haber sido ni de lejos el mejor concierto de la banda que he visto.

Lo dicho, ¿un concierto más en la pared de muescas de turno? Imposible, ya que son AC/DC y es posiblemente la mejor banda que hayamos disfrutado la mayoría encima de un escenario (al menos cuando estaban 100% en forma). Ellos son el rock, representan al rock de verdad quiero decir, aunque otros nos lo quieran robar y apropiarse de lo que es del pueblo, de la calle, de los buenos bares, de los que llevamos parches y chapas, de los que contamos por decenas (muchas) nuestras camisetas de grupos y de los que de verdad saludamos y reverenciamos al señor ése apellidado Young… digo Rock.

ACDC.2Gracias y hasta siempre, aunque los primeros amores, los primeros conciertos y las primeras noches en directo con banda sonora especial de fondo sean siempre mejores que las que se viven de manera más calmada y sosegada ya en la madurez. Aún así, lo recordaremos años después y sonreiremos nostálgicos y satisfechos cuando primen sólo las bandas tributo, es inevitable… ¿no?

Texto: David Esquitino (david.esquitino@redhardnheavy.com)

Fotos ACDC: Live Nation Oficial/Domingo J. Casas (¡muchas gracias!)

Fotos VINTAGE TROUBLE (y apoyo AC/DC): Leticia RC y David Esquitino

 

 

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