Artículo/comentario sobre el segundo libro de Evaristo (LA POLLA RECORDS, GATILLAZO)

Libro “Cuatro estaciones hacia la locura” (Desacorde Ediciones). Escrito por Evaristo Páramos Pérez…

Siempre me pregunto qué le lleva a un artista a escribir un libro. Qué inquietudes extra tiene en su cabeza y sobre todo a nivel de expresarse y sobreexponerse y desvestirse cuando ya te desnudas, vomitas y escupes todo lo que te gusta, atormenta, preocupa y quieres decir a través de tus canciones… Y más en un caso del de un tipo tan particular y peculiar como es Evaristo, sí, el cantante punki de LA POLLA RECORDS y de GATILLAZO, entre otros. Además, no hablamos de una biografía, como es más común en estos casos, ni tampoco de una novela (como por ejemplo sí escribió como tal Robe Iniesta de EXTREMODURO hace no mucho), ni siquiera de un primer libro para debutar como autor literario. Más bien es una vía de escape sin más, un diario alternativo o el contar cómo es el complejo o sencillo mundo paralelo que campa por tu cabeza.

Si en 2002, hace ya unos añitos, se estrenó con “Por los hijos lo que sea” (que no me gustó demasiado, las cosas como son), el de Salvaterra (aunque nacido en Tui, Pontevedra) ahora mantiene su vena literaria y a su vez su vis surrealista y de estilo particular con este “Cuatro estaciones hacia la locura”, el segundo libro como tal de Evaristo. Eso sí, que nadie se espere un manuscrito combativo o una traslación de sus canciones a la literatura propiamente dicha porque no van por ahí los tiros. Es más, sigue siendo difícil catalogar exactamente qué tenemos entre manos y de qué habla en el libro… Aún así engancha y te invita a investigar, a releer este particular diario hippy, punki, inconformista y surrealista. Por cierto, el libro nos lo traen Desacorde Ediciones de la mano de “La esquina del zorro”, fantástica librería alternativa desde el madrileño, castizo y roquero barrio de Vallecas. Y ya va por su tercera edición, si no me equivoco, así que parece que su punto de interés, o de tirón, sí que lo tiene.

evaristo_aminguitoDe cualquier manera, y como el autor advierte desde el principio, “este libro no es una historia, es una especulación ignorante sobre cuatro sistemas de autoconocimiento con los que una persona sensata no debería jugar, a menos que los domine a la perfección”. Pero no hay peligro, que la gente del rock no somos sensatos, al menos no mucho, y sabemos darle a la sesera, evadirnos hacia otros mundos y ofrecer varias visiones distintas de nosotros mismos y de las mismas aburridas realidades en las que a veces nos juntamos unos cuantos, muchos o pocos, a filosofar sobre la vida y contárselo a nuestra manera a quién nos quiera escuchar, o leer en este caso.

Cuatro estaciones de tu vida, empezando por el otoño y acabando mucho más caluroso y “real” en verano. Y entre medias encontramos runas, cartas del tarot, animales, lugares, simbología y distintas paranoias e imágenes más o menos psicotrópicas que pasan desde la mente y dedos del artista, autor en este caso, hasta el lienzo recortado en forma de libro… presentado con los bordes redondeados, por cierto, que las aristas nunca me gustaron demasiado. Y no sólo hay texto, a modo de apuntes en un ficticio diario sobre las cosas que van pasando, o no, durante el desarrollo y/o transcurso de la no historia contada, sino también imágenes descriptivas de lo que se nos va contando, algunas reales, otras inventadas, unas sugeridas y finalmente las que no te dejan indiferente por lo absurdo o genial, según se mire, de lo representando.

Como decía, aquí no encontraremos al Evaristo de la pluma afilada y del escupitajo “fácil” pero siempre bien adornado, presentado y dirigido de su carrera musical, sino más bien al gallego/vasco tímido, vitalista, dubitativo y reflexivo. Al personaje de los cuentos que no se refleja en sus canciones, perdón, dardos inteligentes y sonoros, que pueblan su discografía desde LA POLLA hasta ahora. Al amante de la “mitología”, de las filosofías y del surrealismo escrito y expresado. No sé lo que digo pero lo digo, parece contarnos en algunos momentos del libro, mientras que en otros no puede evitar que la personalidad del punki irreverente acabe apareciendo: “Antepasado también es mi viejo, que hasta hace nada no lo era, y antepasado seré yo si algún descendiente me recuerda” (…) “Las religiones, el culto al beneficio, la explotación y el dominio, el vicio de la acumulación y todos los etcéteras deben ser malditos y desterrados para siempre al reino de la nada, o la nada será nuestra y ya no seremos nada” (…) “Hay cosas que uno decide y cosas que pasan, y cada día trae sus propias lecciones, ¡es lo que hay!” (…) “La alegría de hoy no vale para mañana”.

250px-Evaristo_Páramos,_2007Como explica el autor y/o los editores en la contraportada del libro, “estamos ante un viaje por el universo de su autor, Evaristo. Una aventura arriesgada y sin aditivos, capaz de llevarte desde la perplejidad o el deseo desnudo hasta la crudeza más absoluta, y siempre tras la mirada inconfundible de uno de los músicos más reconocidos, libres y personales de la actualidad”. Así que eso, tómatelo con calma, léelo despacio y, si no entiendes algo, que te pasará, déjalo de lado por ahora que seguro que en una segunda lectura lo pillas mejor. Por otro lado, es atrevido, es personal, es audaz… pero también es raro, muy particular y no es un libro o historia al uso, ni del rock ni del punk ni de la vida. Y ni aconseja ni deja de hacerlo, que cada uno hace lo que le sale de los cojones con las “enseñanzas” y reflexiones que lee, pero al final con lo que te quedas es que no te deja indiferente, que no es poco. ¿Es brillante?, bueno, quizás eso sea decir demasiado, al menos como ejercicio literario, pero se sale de la manada y mezcla la personalidad de león, de lobo, de búfalo, del lince, del águila… o el aguililla, que no aguilucho. Sólo por eso ya merece la pena desgranarlo y disfrutarlo, aunque no le pilles el punto, que no es fácil.

Ahora, no gustará ni lo entenderá todo el mundo, que es justo poner todas las cartas sobre la mesa, aunque sean las del tarot. De cualquier manera, me parece perfecto para leer en la montaña, mismamente, o en el monte, en el bosque y/o en esos lugares dónde cada uno de vez en cuando se pierde para acabar encontrándose a sí mismo, o intentarlo. O en una cueva, que para gustos los colores, pero requiere concentración y no asustarse cuando te pierdas y no sepas muy bien qué coño está contando de repente el Evaristo. Al final te encuentra, y te encuentras, aunque si no es así, tampoco pasa nada, que en el fondo somos muy punkis, y sobre todo no somos nada… en la locura o en la cordura.

Texto: David Esquitino (david_esquitino@redhardnheavy.com)

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