ARA MALIKIAN en Madrid, una experiencia extrasensorial

El reciente concierto de ARA MALIKIAN en Madrid no dejó indiferente precisamente a nuestro compañero Nacho de Carlos (ni a nadie que estuviera presente). Una experiencia sensorial más que un mero concierto, y un encuentro cercano entre artista y público. Os lo contamos…

ARA MALIKIAN: Domingo 6 de octubre de 2019 (Wizink Center, Madrid)

ARA MALIKIAN

¿Cómo contar lo presenciado el 6 de Octubre en el Wizink? Imaginad que veis un cuadro pintado por un gran artista y quedáis maravillados. ¿Lo recordaríais por partes? Primero esto, luego lo otro… No, ¿verdad?… Lo tendríais en la cabeza, os volvería a llenar el recordarlo y os encantaría volver a mirarlo. Pero básicamente, la sensación os haría vibrar (si se tiene suficiente sensibilidad para el arte, en cualquiera de sus formas) y sería un recuerdo inmediato, en el que os vendría todo a la vez… y luego sí que se podría recordar paso a paso, haciendo un análisis ordenado, pero que igual no se corresponde con el orden real de cómo se sucedió todo en el momento de presenciarlo.

Bien, pues eso es lo que me pasa a mí con el concierto de Ara Malikian en el Wizink Center. Advierto que ésta no va a ser una crónica al uso. Creo que hay muchas cosas que aclarar, destacar y sacar a la luz, ¡y no sólo musicales! De hecho, no podría asegurar si algunos temas se tocaron a continuación de unos o al contrario. La emoción, fuerza, sinceridad y pasión que Malikian pone en su espectáculo, me afectó de una manera que muy pocas veces sucede. A consecuencia de ello, tengo un recuerdo global, como si todo hubiese sucedido al mismo tiempo. Pero tengo muy claro cada punto a resaltar…

He avisado ya de que será una crónica diferente a lo que se espera, ¿no? Habrá momentos en los que parecerá que me he ido por peteneras y pensaréis que estoy hablando de otra cosa, igual sí. En cualquier caso, es una manera de expresar y canalizar lo que sentí esa noche. Y veréis que todo irá cobrando sentido. Por eso, todo lo que contaré, sea del concierto o cualquier otra anécdota al margen del mismo, tendrá un sentido claro. Aun así, pido perdón, si a alguien le parece que yo pueda tomar un protagonismo fuera del interés de la mayoría. Pero repito, no tengo culpa, el afectado fui yo. Dicho esto, vamos con la crónica… Así lo sentí y así lo contaré.

Antes de nada, como músico guitarrista tengo que decir que el violín siempre me maravilló. De hecho, en uno de los grupos en los que estuve hace un tiempo, insistí bastante para que admitiesen a un violinista, al que conocía de un proyecto casual en el que coincidimos e hicimos buenas migas. Me solían venir a la cabeza muchos arreglos de violín, y era tan sencillo como escribírselos e inmediatamente él los interpretaba, como buen académico que es, aparte de rockero de corazón. Sólo quería dejar claro que no me he unido a la moda hace dos días.

ARA MALIKIAN

Si en conciertos de METALLICA o AC/DC hay un postureo e interés por ir a hacerse la foto y demostrar lo guay que eres (hablo de los no rockeros) imaginad en éste… Malikian, bastante más mediático en nuestro país que los dos grupos anteriormente citados, reúne a todo tipo de perfiles: los del postureo, los curiosos y los apasionados. ¿Y como definiría yo a Ara Malikian? Muy sencillo: vida, energía, luz, expresividad, respeto y pasión.

Este músico es digno de un estudio psicológico para reconocer el arte de la música como uno de los más fuertes fármacos naturales contra la depresión, miedos, y claro, una valiosa arma para afrontar adversidades e injusticias. Todo esto que he comentado estuvo presente en el concierto. Más de una vez, las alusiones sobre injusticias y demás adversidades, fueron “denunciadas” en un tono que sólo él sabe hacer. Casi en clave de humor, pero con una carga emocional a la altura de cada hecho narrado.

Por cierto, la banda que le acompaña, que no lo hemos dicho, es: Humberto Armas a la Viola, Ivan Melon Lewis al piano (instrumento incorporado para esta gira), Georvis Pico a la batería, Iván Machado al bajo, Ana Milman al violín, Cristina Suey al cello y Toni Carmona a la guitarra.

El comienzo fue un in crescendo: Líneas de violín sobre una base de teclado y cuerdas para empalmar con “The Rough Dog”, tema incluido en su último disco “Royal Garage” del que caerían varias. Permitidme que sea algo más general esta vez en cuanto a set list, pues, vuelvo a repetir, la carga emocional que derrochó Malikian esa noche, hace que prefiera comentar otro tipo de cosas, aunque haré alusiones a algunos temas que seguro interesarán a los seguidores de Redhardndheavy, pues se marcaron algunos clásicos de nuestro rollo.

Cuando una persona pasa por las situaciones vividas por Malikian, puede reaccionar de diferentes formas. Lo haré lo más resumido que pueda: viniéndose abajo y no levantar cabeza, o hacerlo cayendo en el error de entrar en contacto con la droga. También puede suceder todo lo contrario, haciéndose fuerte pero estando a la defensiva constantemente… o ,como en su caso, superarlo y venirse arriba a base de esfuerzo, dedicación y pasión por un instrumento. Pero rara vez el resultado es el obtenido por él, irradiando dulzura y energía positiva con un equilibrio que como digo, no suele ser normal. ¡Claro que no es normal!, pues estamos hablando de un genio.

ARA MALIKIAN

Sus primeras tomas de contacto con el violín, él lo cuenta así, fueron en los refugios antiaéreos durante la guerra civil libanesa. Allí ya dejó muestras de esa energía positiva que derrocha, sacando sonrisas a sus compañeros de refugio. A los 14 años el director de orquesta Hans Herbert se fijó en él y le consiguió una beca del gobierno alemán en una importante escuela superior de música, y bueno, hasta la fecha no ha parado.

Como musicoterapeuta en el pasado (hablo de mí) en un centro de rehabilitación de toxicómanos, sé muy bien cómo la música ayuda al ser humano a salir de baches. Podría contar mil anécdotas, pero no será aquí, que si no menuda chapa… Pero sí quiero subrayar lo que comentaba antes, sobre la superación de adversidades. Normalmente, la gente que sale de situaciones límite y se dedica en cuerpo y alma a algún instrumento, puede reflejar su trauma a la hora de expresarse con dicho instrumento, con algunos signos que no vamos a comentar aquí. La música ha de ser equilibrada, y mi “especialidad” era detectar ciertas señales (incoherencias musicales mínimas) presentes en el aspecto creativo. Los avisos pueden ser y son muy variados.

En un estudio posterior fuera del centro, comprobé que los músicos que hacían gala de algunos de estos signos, arrastraban alguna carencia afectiva, falta de una figura paterna, materna o ambas, abusos en la infancia (bullying o acoso escolar o cualquier otro maltrato)… Habría mucho que aclarar, y contado de esta forma tan de pasada, puede generar dudas y parecer ridículo. También puede resultar pretencioso, pero os asombraría la cantidad de material recopilado que existe sobre lo que estoy comentando.

¿Por qué cuento todo esto? Bien… Investigad lo que ha sido la vida de Ara Malikian y veréis que lo tenía todo para haber sido una víctima más de una de tantas guerras y genocidios, de los que te dejan perdido y eternamente imposibilitado. Sin duda, en su familia había muchísimo amor, y esto ha podido más que cualquier otra cosa a la hora de formar su personalidad. A parte de que sea un ser especial, de eso no hay la menor duda, todo suma y en este caso encaja de manera perfecta. Es capaz de equilibrar cualquier composición, ya sea suya o de cualquier otro.

Volvemos al concierto… La canción “Misirlou” que Tarantino utilizó en “Pulp Fiction” y que Malikian incluyó en su doble CD “15” de 2015 le quedó brutal. Es más, la eleva a la categoría de sublime. Da igual lo que toque, todo sube de nivel. En este caso, incluso bromeaba en la primera parte de la interpretación, provocando la risa entre el público. Lo que él sentía al tocarla, lo transmitía al respetable. Avisó de que tenían tantas ganas de tocar y tantas canciones, que el concierto, en un principio duraría unas 18 horas. Que alguien le comentó que igual no sería buena idea, pues era domingo y la gente madrugaba el lunes para trabajar. Su respuesta: pero si en España hay mucho paro… ¿trabaja alguien un lunes? Pequeña alusión en toque de humor a la desagradable situación que vive la mayoría del país. El aplauso fue total.

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Mención especial también para el “Sweet Child O’Mine” de GUNS AND ROSES. Como digo, consigue subir la intensidad de un tema de por sí enorme, interactuando con todos los instrumentos. Para el primer minisolo, delega en Humberto Armas, que lo interpreta con la viola. Algunas armonizaciones con el otro iiolín de Ana Milman se van sucediendo. Para el segundo pequeño solo, es Toni Carmona a la guitarra quien lo interpreta, de manera fiel.

El tema prosigue, y a la altura del solo por excelencia (el largo) vuelve a ser interpretado por Toni a la guitarra, Malikian desaparece, pero sólo en la primera mitad del punteo de guitarra y aparece para hacerse cargo de la segunda parte, pero en su cabeza lleva una chistera al más puro estilo Slash. Perfecto guiño, que no todos los asistentes identificaron. El tema queda impresionante, y al final del solo, en la pseudo parada, las cuerdas elevan esa parte, dotando de una intensidad que no tenía en la versión original. Viola, cello y violines tienen la culpa.

Y ya que estamos, vamos con otra versión rockera. Esta vez es el “Kashmir” de LED ZEPPELIN. Aviso que no se tocaron seguidas. Este tema, machacón y contundente, le sirve para jugar mucho con la dinámica del sonido, bajando y subiendo la intensidad del mismo. Algo que él tiene muy presente siempre, pero es en este tema donde más impresiona ese juego. Llegando a momentos de puro éxtasis musical.

El momento más sentido fue para el tema “Alien’s Office” también de su último disco “Royal Garage”. Para presentarlo, comenta en lo que se basó e inspiró para componerlo. En los 80 llegó a Londres, y para renovar su permiso de residencia, tenía que ir a una oficina que se llamaba así. Traducido sería “Oficina de Alienígenas”, dicho en tono de humor, seriedad y sarcasmo a partes iguales. Pero sobre todo con respeto, mucho respeto. Decía, ¿cómo se va a sentir una persona en un país que no es el suyo, y que es considerado por el gobierno como un extraterrestre?

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Reivindicó el derecho del ser humano, sin importar la zona del planeta en la que ha nacido: Todos somos hijos del mismo planeta. Agradeció la oportunidad que a él se le dio y que pudo y supo aprovechar, y recordó a amigos y compañeros suyos que no tuvieron tanta suerte como él, y que fueron tratados como basura. Esto es resumiendo. Y repito, él lo explicó con una dulzura extraordinaria, con mucho respeto y super agradecido de poder hacer el comentario con todo un pabellón escuchándole atentamente. El aplauso fue unánime. Muy merecido, pero no sé hasta qué punto sincero por parte del público.

Intentaré hacer un análisis, pero no teórico, más bien de sensaciones escuchando esta canción el concierto… El tema lo reúne todo: Un comienzo “tímido” una línea que transmite incertidumbre, miedo, al que le siguen las cuerdas de sus compañeros, a modo de pasos que avanzan hacia no se sabe dónde. La dinámica del sonido baja hasta no escucharse nada, ni siquiera al público que estaba como hipnotizado, tan sólo algunas toses (que nunca faltan). Es ahí cuando el violín comienza con una línea melódica más agresiva, a la que le sigue el resto de la banda de manera enérgica. Y ahí se mantiene hasta más o menos la mitad del tema.

El Cello toma protagonismo, quedándose sólo, para dar entrada a la siguiente parte más de percusión, a la que se le une Malikian, emulando con su violín un llanto desesperado que poco a poco va subiendo de intensidad, hasta transformarse en un diálogo que transmite incomprensión, para volver a emular el llanto, que nuevamente va ganando en intensidad y presencia hasta parecer que son gritos. Toma nuevamente el protagonismo con una melodía rodeada de caos musical, pero todo muy bien hilado y dirigido hasta llegar a la parte final, en la que cuesta que el tema termine. De hecho parece haber terminado en una ocasión, pero no, falta el último “achuche de golpes” y es ahí cuando el público estalla en aplausos.

Casi un cuarto de hora de tema, que para nada se hizo largo. Claro, era lo que tenía que durar y punto. Las emociones se sucedieron a lo largo de la canción… No sabría decir, si el violín es una extensión de su cuerpo (como se suele decir) o es él la extensión del violín. Sinceramente pienso que son uno, y hay que verlo para entenderlo: expresar con su cuerpo lo que está haciendo sonar con el instrumento. Puro sentimiento, expresividad y feeling.

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Más momentos especiales… El paseo que se marcó en “Yumenji’s”, tema de la banda sonora de “In The Mood Of Love” fue eso: un paseo por toda la zona central de butacas. Lo recorrió en forma de “U” era como el que va paseando, silbando y saludando a algún que otro asistente, perplejos de tenerlo tan cerca. El paseo duró lo que dura el tema. Una vez subido en el escenario, finalizaron la canción y nada, otra particularidad más a comentar. Olvidaba comentar la versión y presentación (a modo de monólogo super divertido) del tema de Björk “Barchelorette”. Al parecer, estaba enamoradísimo de ella. Esto fue lo que nos contó él…

Coincidió en un vuelo y no sabía qué hacer para llamar su atención. Al final parece que lo consiguió, pues pidió para comer lo mismo que ella, esperando que eso fuese motivo de hermanamiento y ella pensase, que interesante este chico, tiene los mismos gustos culinarios que yo. Desafortunadamente su estómago no lo toleró todo lo bien que esperaba, se puso malísimo… en fin, un desastre. La versión, ¡cómo no!, se la dedicó a ella, y lo que os comentaba antes, una versión instrumental que consigue desprender más energía e intensidad que la original cantada. Un auténtico mago.

Al final, fueron prácticamente tres horas de concierto, y quedaron claras varias cosas:

  • Igual hay conflictos que nunca se podrán solucionar, injusticias, etc. Pero la música es capaz de aliviarlo todo.
  • Igual hay personas a las que les molesta que extranjeros traspasen las fronteras, pero esa noche nadie quería que un armenio acompañado de su violín se fuese del escenario de su ciudad.
  • Igual hay diferencias políticas y por ello enemistades entre vecinos, pero esa noche la unión era total. No creo que todos los asistentes compartiesen los mismos ideales, pero a todos se les erizó el bello en algunos momentos del show.

La música une, la música enamora, la música apacigua. Es por ello que la mejor política es la música, la mejor terapia es la música, el mejor regalo es la música.

Muchas gracias Ara Malikian y a su banda. ¡Viva la música!

Texto: Nacho de Carlos / Fotos: Nerea Ramos

En este enlace vemos la galería completa de fotos y debajo en el slider lo tenemos de nuevo:

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