Crónica del Barcelona RockFest 2026 (III) – Domingo 4 de Julio
Tras una primera publicación a modo de intro y contextualización (rueda de prensa, a la que asistimos, incluida), y los textos de la primera y segunda jornada, vamos ya con la siguiente crónica como tal del Rock Fest Barcelona 2026. Tercer y último día del festival, un domingo 5 de julio que ponía el colofón al festival mezclando punk y heavy metal, ¡quién lo diría!
ROCKFEST BCN 2026 – Domingo 5 de Julio (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona)
ORDEN OGAN:
La última jornada de Barcelona Rock Fest empezaba más temprano que la anterior, y a las 16:00 hacían acto de presencia ORDEN OGAN en el Fest Stage bajo un calor sofocante. Aunque no era la primera visita de los alemanes a nuestro país, sí volvían después de mucho tiempo (las anteriores fueron en 2015 y 2017), por lo que había bastante expectación entre los fans de la banda y del power metal en general. Lo primero que llamó la atención, vista la temperatura ambiente, fue ver salir a Seeb Levermann enfundado en un abrigo de cuero largo (y que no se quitó en ningún momento de la actuación). Un Seeb que se dedicó únicamente a cantar, dejando las guitarras para Patrick Spelling y Niels Löffler.
Con un sonido estupendo y un escenario presidido por la casa de la portada de su último ‘The order of Fear’ y en el que no faltaron fuegos, el setlist repasó casi toda su discografía (obviando sus dos primeros discos y centrándose especialmente en los tres últimos), dejaron una tarjeta de visita que convenció absolutamente a todos los presentes. Así, bajo los continuos manguerazos con los que nos regaba la organización (el propio Seeb pidió que le enchufaran a él también), el show fue una auténtica fiesta desde la inicial “F.E.V.E.R.” hasta un “The things we believe in” en el que la gente no paró de cantar incitado por toda la banda desde la pasarela del escenario. ORDEN OGAN supieron ganarse a un público que estaba por la labor de pasarlo bien, y se notó especialmente en temas como “We are Pirates”, “The order of fear” o “Gunman”.
¡Magnífico show el de los alemanes!, a los que podremos ver de nuevo en enero, esta vez en salas.
STEEL PANTHER:
A las 17:05 debutaban en Barcelona Rock Fest STEEL PANTHER, y ya sabíamos que era la hora de la fiesta. Irreverentes y descarados, los americanos hicieron todo lo que se esperaba de ellos. Desde la inicial “Eyes of a Panther”, su concierto fue un continuo derroche de poses, chistes, comentarios subidos de tono, sexo, drogas y rock and roll. En un escenario sobrio pero flanqueado por dos bailarinas de pole dance, fueron alternándose temas y chascarrillos donde no faltaron absolutamente ninguno de los tópicos relacionados con la escena sleazy de los 80.
De esta manera, Michael Starr y Satchel preguntaban por las “tetonas” españolas, por la cocaína y las fiestas de sexo salvaje en Barcelona, presentaban a un Spyder (bajista que sustituyó en 2022 a Lexxi Foxx) que lanzaba al público caramelos… “rellenos de cocaína” o jugaban a pasarse el sombrero de uno a otro mientras Stix hacía lo propio con uno de los pipas lanzándose baquetas. Surrealista… Y aunque si hay algo que nunca les ha funcionado en España son las chicas haciendo topless, no renunciaron a invitar al escenario a unas cuantas para bailar con ellos. Uno de los momentos más significativos del show fue cuando subieron a Cristina, una chica del público, para cantarle “Girl from Oklahoma”, y acto seguido a muchas más para cantar “17 girls in a row” y “Party like tomorrow is the end of the world”.
En un día extraño en cuanto al cartel, la gente sabía que el de STEEL PANTHER iba a ser, sin duda, uno de los conciertos más divertidos de todo el festival, y así se notó en una afluencia de público muy grande. Más aún si tenemos en cuenta la hora a la que actuaron. Al final STEEL PANTHER cumplieron, se divirtieron, sonaron, tocaron y cantaron muy bien (que será un grupo de broma, pero saben lo que hacen), y nosotros terminamos con una sonrisa de oreja a oreja.
BREAKING BENJAMIN:
Otros debutantes en el festival eran BREAKING BENJAMIN, que con dos discos de platino (We are not alone y Phobia) y uno de oro (Dear agony) son uno de los referentes actuales del metal alternativo norteamericano… así como uno de los más conflictivos, con Benjamin Burnley como fundador y único miembro estable en la formación. Con un setlist que repasó toda su carrera, haciendo especial hincapié en su galardonado Phobia (“Until the end”, “Breath”, “Dance with the Devil”, “The diary of Jane”), lo cierto es que su mezcla de metal y grunge fue un contraste excesivamente brusco con respecto a lo que acabábamos de ver. Dicho de otra manera, supuso un corte de rollo en toda regla.
Tampoco acompañó que el sonido fue bastante peor que el de los dos grupos anteriores. No obstante, hicieron un concierto muy serio en el que hubo momentos destacables y llamativos, como el hecho de ver al hijo de Benjamin Burnley, con tan solo 12 años, participar del show e incluso tocar la guitarra junto a ellos. Tendrán su público (mucho del cual estaba allí para verles), pero personalmente creo que no era el momento o su lugar en el orden del día.
EVARISTO
Nuestro querido ídolo punk devolvió el lado festivo, irreverente y reivindicativo a Barcelona Rock Fest, con un concierto que (como ya suponíamos) estaría repleto de himnos de LA POLLA RECORDS, así como de sus otros proyectos posteriores, como GATILLAZO, THE KAGAS, THE MEAS o TROPA DO CARALLO. Puro punk en lo que suponía una apuesta fuerte y arriesgada por parte de un festival acostumbrado al heavy metal. Pero si hay alguien que puede reunir a heavies y punks en armonía ese es EVARISTO, genio y figura del rock estatal, y así lo comprobamos viendo la nutrida representación de público que atestaba el Rock Stage y cantaba una canción detrás de otra.
Abrió con “Salve”, con un volumen notablemente más alto que el de las bandas anteriores. Y aunque se le entendió bien durante todo el concierto, el volumen excesivo lastró una actuación que, por lo demás, fue brillante. Como era de esperar los temas de LA POLLA RECORDS dominaron el setlist (“Salve”, “Nuestra alegre juventud”, “Estrella del rock”, “Así es la vida”, “Lucky man for you”, “Tu más enérgica repulsa”, “Come mierda”, “Los siete enanitos”, “Delincuencia”, “La solución final” o “Ellos dicen mierda” entre otros tantos), aunque también hubo lugar para algunos otros como “Pánfilo panfleto ataca de nuevo”, “Otra canción para la policía”, “Mucha muerte”, “Nº1 en USA” o “Esclavos del siglo XXI” (GATILLAZO), “Come libertad” (THE KAGAS), “Poesía” (THE MEAS), “…O esclavos”, “El mejor de entre nosotros”, “7000 millones de personas no pueden tener un rancho en California” (TROPA DO CARALLO). Me sorprendió la ausencia de clásicos como “Txus” o “Carne para la picadora”, pero a fin de cuentas no había sitio para todo.
El cantante estuvo cercano, como es habitual, e incluso se bajó en algún momento a cantar en la gente, lo cual sirvió para enardecer un poco más al público si es que hacía falta más. La realidad es que el de EVARISTO fue posiblemente el concierto más coreado de todo el festival, convirtiéndose en una auténtica fiesta.
BAD RELIGION:
El punk seguiría dominando la jornada con otros históricos del género, BAD RELIGION, que vinieron a poner los galones encima de la mesa. Y es que los californianos, con Greg Graffin y Jay Bentley al volante, dieron una auténtica masterclass de lo que es el punk americano y de lo que debe ser un concierto directo al mentón. Con la ausencia de su otro miembro fundador, Brett Gurewitz, que continúa en la banda pero ya no sale de gira, estuvieron acompañados del guitarrista Brian Baker (que no será fundador pero lleva 32 años en sus filas), Mike Dimkich (que sustituye a Gurewitz en directo) y el batería Jamie Miller.
La de BAD RELIGION sería la segunda fiesta del día, después de la de STEEL PANTHER, con un público entregado y organizando el mayor pogo de todo el festival, gente haciendo crowdsurfing, saltando por encima de las cabezas… (a alguna se la llevaron completamente KO). Una auténtica locura. De hecho, me atrevería a decir que hubo muchos que se asomaron a verlos por mera curiosidad y se fueron como nuevos fans. Aunque empezaron con un pequeño problema de sonido que no permitió escuchar bien la voz con la inicial “Recipe of Hate”, a partir de “Them and Us” aquello sonó como un cañón hasta el final. Su setlist repleto de clásicos repasó toda su carrera, con presencia de casi todos sus álbumes. De esta manera, sin apenas cháchara, sin parones y sin chorradas, metieron hasta veinte canciones en una hora, una detrás de otra con la facilidad del que reparte púas. Y se lo pasaron en grande, algo que se notaba en sus caras y se traspasaba a nuestro lado, contagiándonos absolutamente a todos.
Disfruté especialmente temas como “Come Join Us”, “21st Century (Digital boy)”, “Fuck you”, “Punk Rock Song”, “Sorrow” y, cómo no, un “American Jesus” que es marca personal de la casa. Terminaron su concierto con un mensaje escrito en catalán en la pantalla y que definió muy bien lo que acabábamos de ver: “pensad por vosotros mismos”. De lo mejor del festival (palabra de heavy). Tremendos.
POWERWOLF:
Vuelta al heavy metal con otro de esos “nuevos valores” que acaparan la atención sobre todo del público más joven. La última vez que POWERWOLF pisaron el Rock Fest no me gustaron nada, y después de ver la tomadura de pelo de SABATON el día anterior me temía lo peor. Con un gran telón que cubría todo, en cuanto cayó apareció un escenario ambientado en una catedral gótica en ruinas, apoyado por una gran pantalla trasera que complementaba la iconografía de todo el show, todo ello bañado con luces rojas, azules y blancas que fueron perennes durante todo el concierto.
Comenzaron fuertes con “Bless’em with the Blade” y “Armata Strigoi”, y acto seguido Attila hizo el esfuerzo de dirigirse a la gente en español y catalán. Un detalle que siempre se agradece por parte del público y con el que terminó de ganárselo. Punto de inflexión para un show que creció a partir de este momento apoyado en un sonido demoledor y fuego, mucho fuego. Su setlist fue desgranando, a lo largo de una hora y media, buena parte de su discografía, aunque centrándose en su lanzamiento más reciente, Wake Up the Wicked (“Bless’em with the Blade”, “SInners of the Seven Seas”, “1589”, “Heretic Hunters”), así como en su disco de 2018 The Sacrament of Sins, con el que asaltaron definitivamente los puestos de honor del heavy metal internacional (“Incense & Iron”, “Demons are a Girls’s best friend”, “Stossgebet”, “Fire and Forgive”). Y si el concierto estaba siendo realmente bueno, me sobraron todas las patochadas de su teclista, Falk Maria Schlegel, que salía al frente del escenario a bailar, a jalear a las masas, a que le quemaran en una hoguera… Por muy teatral que sea la propuesta, lo de tener un bufón no termino de verlo… si el espectáculo no pretende ser una comedia.
Terminado el show confirmé que habían superado todas mis expectativas, aunque reconozco que musicalmente se me hizo un poco largo y repetitivo. En cualquier caso han demostrado haber dado un paso al frente, el público disfrutó con ellos y creo que todos coincidimos en que el de POWERWOLF fue el mejor espectáculo del festival.
THE OFFSPRING:
En este día loco en cuanto a propuestas, OFFSPRING llegaban a Barcelona Rock Fest como cabeza de cartel. Y a pesar de las dudas que me generaba verlos en un cartel de un festival heavy… ¡que me aspen si aquello no estaba a reventar de gente! Vaya por delante la sinceridad, y si admito que nunca he sido muy propenso al punk rock, menos aún a bandas como ellos y su mezcla de punk, grunge y rock alternativo, prefiriendo mil veces a grupos con un estilo más “puro”, como SEX PISTOLS o BAD RELIGION (y que sí disfruté de verdad en el festival).
Ahora bien, la aplastante realidad es que no solo han formado parte de la banda sonora de mi juventud por acoso y derribo, sino también de la de muchos miles que estaban allí para verlos. Y los californianos venían exactamente a recordarnos esos años, con un setlist repleto de grandes éxitos. Así, capitaneados por Dexter Holland y Noodles (los dos únicos supervivientes de la formación clásica), fueron descargando una batería de hits de los que, por muy poco fan que seas de la banda, era imposible no conocer al menos el 90%. Especialmente cuando abordaban los álbumes que les dieron el estatus de estrellas: Smash y Americana, que acapararon prácticamente la mitad del repertorio… y en su mayoría todos en la segunda mitad, a excepción de “Come out and play”, con la que empezaron.
Hacia la mitad del show, y para alegría del personal (especialmente teniendo en cuenta dónde estábamos), decidieron hacer un homenaje a BLACK SABBATH y OZZY OSBOURNE interpretando buena parte de “Paranoid” y una versión de “Crazy Train” que fue muy celebrada. Esto bastó para encender la mecha con la explotaría del todo la fiesta. Tras otra versión del “Love Story” de Taylor Swift (WTF!) para la que Dexter pidió organizar… ¡el wall of death más grande del festival! (se quedó en un modelo pequeño), descerrajarían un gran final con el que todo se puso patas arriba: “Walla walla”, “Gotta get away”, “Why don’t you get a job” (para el que lanzaron globos gigantes al público), “Pretty Fly (for a White guy)” (llenando todo de confeti), “The kids aren’t alright”, “You’re gonna go far, kid” y un “Self Esteem” espectacular para poner a todo el mundo a saltar.
Fue la tercera gran fiesta de esta edición de Barcelona Rock Fest (y la más multitudinaria). Y sí, seguiré sin ser gran fan de OFFSPRING, pero al César lo que es del César: vinieron, vieron y vencieron.
CAVALERA CONSPIRACY:
Faltaba cerrar la jornada, y tras la fiesta vendría un poco de oscuridad y tralla final. En otro de los conciertos más esperados del día, los hermanos CAVALERA llegaban a Barcelona para interpretar íntegro uno de los álbumes más queridos e importantes de la historia de SEPULTURA: Chaos A. D., referente del metal para muchas de las bandas surgidas a partir de los noventa. Con un escenario muy sobrio en el que destacaba sobre la cabeza de Igor el mismo cuerpo envuelto y suspendido boca abajo que conforma la portada del mítico disco, los hermanos CAVALERA salieron acompañados del guitarrista Travis Scott y el bajista Igor Amadeus Cavalera, hijo de Max (al que por cierto vi excesivamente delgado comparado con otras veces), para despedir Barcelona Rock Fest con otro revival a la altura.
Y en parte así fue, pero el mal sonido lastró la actuación más de lo esperado, de modo que el concierto salió adelante gracias sobre todo a la actitud de los músicos y del público, que estaba por la labor de responder a la llamada de los brasileños. Del setlist no hay mucho que decir, ya que todos sabíamos a lo que venían… pero aunque prometieron el Chaos A.D. íntegro, se dejaron fuera “Manifest” y “Clenched Fist”, que aunque no sean de sus temas más importantes no dejan de estar en el disco. Sí que tocaron, sin embargo, el bonus track del álbum, “Policía”, versión de la banda punk TITAS, del mismo modo que decidieron terminar con “Chaos B.C.”, que pese a ser un remix de “Refuse/Resist” no está en el álbum. Cosas que pasan… Un concierto histórico que terminó con sabor agridulce y sin que el sonido no nos dejara disfrutarlo en condiciones.
Outro:
No quiero terminar esta crónica sin mencionar que hubo más bandas que actuaron durante los tres días tanto en el escenario de la carpa como en otros más pequeños destinados a grupos tributo y de versiones. No me he olvidado de ellos, pero el hecho de ser un solo redactor para cubrir el festival hace imposible la tarea de verlo y disfrutarlo todo.
Terminado el festival vuelvo a reafirmarme en que Barcelona Rock Fest es un evento necesario en el calendario. A pesar de las dudas que había con un cartel tan ecléctico para su décima edición, ha salido airoso y fortalecido, dando cabida una vez más al heavy metal y al rock de tendencia más clásica. Una edición en la que el buen sonido ha sido la tónica general, y que nos ha dejado grandes conciertos (y alguna que otra decepción). Para el año que viene ya han anunciado fechas (1-4 de julio)., y con entradas a la venta… ¡Allí estaremos!
