Crónica del Barcelona RockFest 2026 (II) – Sábado 4 de Julio
Tras una primera publicación a modo de intro y contextualización (rueda de prensa, a la que asistimos, incluida), y la crónica de la primera jornada, vamos ya con la siguiente crónica como tal del Rock Fest Barcelona 2026. Vamos con el segundo día del festival, un sábado 4 de julio muy interesante y exitoso, pero también con bandas que no estuvieron a la altura.
ROCKFEST BCN 2026 – SÁBADO 4 DE JULIO (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona)
DÜNEDAIN:
La segunda jornada de Barcelona Rock Fest era la más tempranera de todas, pero queríamos estar allí para ver a DÜNEDAIN, nombre subrayado en rojo en nuestra planificación particular para este sábado. Bajo un sofocante calor, a las 15:30 los abulenses hacían acto de presencia sobre el escenario. Y lo hicieron sin complejos, con una actitud tremenda, sonando muy bien, muy compactos y nítidos, y aprovechando todo el escenario con su pasarela para acercarse continuamente a un público que era bastante numeroso para tratarse de esas horas.
Tampoco escatimaron en detalles, como pudimos comprobar cuando, a pesar del calor, comenzaron a aparecer fuegos. Todo por el show, ¡bien por ellos! Emplearon esta salida en tromba para presentar su álbum más reciente (‘Érase’ –2025-) con “A un paso del cielo” y “Oh Yeah!”, y durante casi una hora repasaron su discografía centrándose especialmente en sus cuatro últimos discos. Así, pudimos escuchar canciones como “Legado”, “Unidos”, “Corazón de invierno”, “1000 golpes” o “Vuela”. La única representante de sus inicios fue “Por los siglos de los siglos”, de aquel primer lanzamiento oficial La luz de mi oscuridad (2007), y uno de sus clásicos más rotundos.
A poco de comenzar tuvieron un problema con la caja de la batería que les obligó a eliminar un tema de su setlist (“Fénix”, según nos dijeron después), pero esto no empañó un directo que resultó impecable. Me gustaron especialmente los juegos de voces entre Tony y Carlos, muy trabajados, así como la actitud de Alberto Velasco (bajista), muy activo durante todo el show. Gran presentación y actitud de banda grande… De lo mejor del sábado, y esto acababa de empezar.
TANKARD:
Hubo que dividirse el tiempo para lo que venía a continuación. Por un lado, TANKARD descargaban en el escenario grande mientras que, por el otro, a la misma hora, el CHINO (BANZAI) salía al escenario de la carpa. Y cuando uno está solo para cubrirlo todo, a veces pasa que o te pierdes a uno o, como mal menor, la mitad de ambos. Empecé viendo a TANKARD, que salieron como un ciclón con “One foot in the grave” (tal vez premonitoria viendo el calor que hacía y el color que se le iba poniendo a Gerre) y “The morning after”. No sé cuántas veces he visto a los alemanes en directo, pero tengo la sensación de que siempre hacen el mismo concierto (esto no significa que sea malo, que conste): Simpáticos, borrachines (sí, es un tópico de la banda, lo sé, pero no hay definición mejor) y potentes, muy potentes.
Lo que sí noté es un sonido mucho mejor que en ocasiones anteriores, y eso fue de agradecer a la hora de identificar los temas. Como decía hace un momento, me tuve que dividir el tiempo, así que después de ver su salida me fui con la promesa de volver a ver su final. Regresé para verlos interpretar “A girl called Cerveza”, “Chemical invasión” y una extensa e inevitable “(Empty) Tankard”. Ellos se lo pasaron bien, la gente se lo pasó bien… misión cumplida. No se puede pedir más.
CHINO BANZAI:
Por su parte el CHINO estaba en la carpa con un público mucho más reducido, pero amante del rock español. Reconozco que siempre me gustaron BANZAI, a los que siempre he considerado como uno de los mejores grupos del heavy metal patrio de los ochenta, pero nunca les llegué a ver con “El Chino” como cantante. Y del mismo modo reconozco que luego no he seguido la carrera de éste en solitario, así que mi curiosidad por verle en Rock Fest era doble.
En el tiempo en el que estuve allí tuve la sensación de estar viendo a un auténtico superviviente del rock, del heavy metal más clásico… y del paso del tiempo. Pero qué maravilla poder seguir teniendo estas pequeñas píldoras. Como no pude estar la hora completa no puedo asegurar si el setlist se volcó más hacia el repertorio de BANZAI o el suyo en solitario, aunque sí escuché bastantes clásicos de su banda madre y de aquel fabuloso disco homónimo (“No te enganches”, “Banzai”, “Coche rápido en la noche” o “Voy a tu ciudad”), así como alguno propio, como “Balas de hierro”, de un lejano ya 2015, lo cual parece que la balanza se terminaría inclinando hacia el primero de los dos extremos. En cualquier caso, fue un placer verle por fin en directo y comprobar que sigue defendiendo un legado importante para la historia de nuestra música.
BLEED FROM WITHIN
Supusieron un cambio en todos los sentidos. Para empezar, un cambio radical en el estilo hacia el metalcore; para seguir, de público, con mucha mayor presencia de chavales y gente joven; y el tercer cambio radical se produjo en el sonido, con unos graves excesivamente saturados que impidieron escucharles como me hubiera gustado. Pero además tocaba pausa de hidratación después de aguantar al sol durante dos horas. Así que verlos los vi… pero con cierta distancia, no os voy a engañar. Y los escoceses estuvieron bien, todo hay que decirlo, con un escenario muy llamativo en el que habían colocado unos hinchables en forma de pinchos dorados flanqueando la batería. Eso sí, al borde del golpe de calor, con la cara como una bombilla encendida.
Estuvieron cercanos, haciendo participar al público de su show… en el que tal vez hay que reprocharles que hubo demasiados silencios entre tema y tema. Les hicieron agacharse, saltar, organizar circle pits, wall of death, e incluso llevar en volandas a Scott Kennedy, que saltó encima de la gente para cantar “In place of your halo”. Su setlist estuvo centrado especialmente en su última entrega (‘Zenith’ -2025-), de la que interpretaron hasta cinco temas en la hora que tuvieron de actuación (la mencionada, “A hope in hell”, “Hands of sin”, “A Dying Sun” y “God Complex”); aunque también hubo sitio para los dos trabajos anteriores, con temas como “I am damnation”, “Levitate”, “Pathfinder” o “The end of all we know”.
Buena presentación de los de Glasgow en la que era su primera incursión en el festival. Y grupo al alza, sin duda.
PRIMAL FEAR:
Los germanos (al menos de origen) siempre son un valor seguro para los amantes del heavy metal puro, y esta vez no iban a ser menos. Después de la desbandada que tuvieron en 2024, en la que salieron hasta cuatro de sus miembros, tenía ganas de ver cómo se habían reestructurado y cómo estaban funcionando las nuevas incorporaciones. Y a tenor de la gran cantidad de público que ya se veía, no debía ser yo el único. Con un setlist en el que repasaron buena parte de su carrera (con una discografía tan amplia como la que tienen era imposible dar representación a todos), los alemanes dieron un concierto muy sólido en el que los nuevos fichajes brillaron acompañando a un Ralph Scheepers que sigue siendo la gran referencia de la banda.
Es imposible no fijar la vista en su guitarrista, Thalia Bellazecca, cuya imagen y energía parecen haber dotado a PRIMAL FEAR de un vigor renovado. Enfundada en cuero negro y tachuelas, la italiana es uno de esos unicornios que aparecen muy de vez en cuando en escena: buena guitarrista, zurda, con una actitud tremenda y ese toque racial que le aporta un plus a su impronta sobre el escenario. Todo lo contrario le ocurrió a Matt Sinner, totalmente estático sobre las tablas detrás de su bajo, lo cual llamó tanto la atención como la fiereza Bellazecca pero por lo antagónico que resultaba. El sonido no les acompañó demasiado, con los graves de nuevo muy saturados y dificultando la apreciación de los temas y sus líneas melódicas. No sé si es que cambiaron el técnico con respecto al día anterior, pero fue una lástima después del sonido tan bueno que tuvieron casi todas las bandas del viernes.
En el setlist aprovecharon para defender su último trabajo, ‘Domination’ (2026), del que sonaron “I am the Primal Fear” y “The Hunter” (con la que Scheepers nos adelantó que habrá nuevo disco en 2027), aunque destacaron, como suele ser habitual, clásicos como “Nuclear Fire”, “The end is near” o su himno “Metal is forever”, con el que terminaron por todo lo alto.
TESTAMENT
Clásicos thrasers de la Bay Area, subirían las revoluciones para cerrar el horario de tarde de la jornada. Los americanos son otro de esos valores seguros en cualquier concierto o festival, porque nunca fallan. Eso sí, uno sabe a lo que va: thrash metal puro y duro, de la vieja escuela, sin fusiones ni cosas raras. Y justo eso es lo que nos dieron en un concierto marcado por la intensidad encima del escenario y los pogos en la pista. Con un Chuck Billy pletórico y un Álex Skolnick inconmensurable (¡cuándo no!) los californianos prestaron especial atención a su último disco, ‘Para Bellum’ (2025), del que interpretaron hasta cuatro temas (“Infanticide A.I.”, “For the love of pain”, “Shadow People” y “Nature of the beast”).
Uno de los aspectos más destacables del concierto fue el sonido volvió a mejorar sustancialmente con respecto a los dos grupos anteriores. TESTAMENT sonaron contundentes desde el inicio con “Into the pit”, que apareció en la tarde del sábado como un ladrillazo a tiempo. Nada de medias tintas, y abajo se entendió el mensaje, organizándose el circle pit más grande e intenso de ambas jornadas. Comunión total entre grupo y público, fortalecida por el uso de la pasarela en el escenario y con la continua interacción de Chuck Billy con la gente, llegando incluso a regalar varias camisetas. Al final, dos celebradas “First strike is deadly” y el clásico “Over the wall” pusieron el broche a una actuación brutalmente honesta.
ACCEPT:
Y ya que hablamos de valores seguros, lo que se venía a continuación ocupa su puesto en esta lista con su nombre escrito en letras de oro. Y es que ACCEPT tampoco fallan, nunca. Da igual el tiempo que pase e incluso los músicos que vayan rotando por sus filas. Desde hace tiempo vengo diciendo que con Mark Tornillo han alcanzado una segunda juventud, editando discos buenísimos que (siempre en mi opinión) no tienen nada que envidiar a los de su época con Udo.
Junto con JUDAS PRIEST y SAXON son uno de esos grupos clásicos que, en lugar de tirar de rentas, siguen sacando material de muchos kilates para mantener el estandarte del heavy metal bien alto. Y tal y como se esperaba, la descarga de los teutones fue una de las mejores del día y del festival, derrochando puro heavy metal desde el inicio con “Metal Heart”, “Teutonic Terror” y “Restless and wild”. Ahí es nada, delante de un público muy, muy numeroso que se entregó desde el principio a la causa. A punto de embarcarse en una gira por su 50º aniversario, y en una decisión que me sorprendió, ACCEPT decidieron centrar su setlist en los discos Breaker, Restless and Wild y Balls to the wall, olvidándose por una noche de sus discos más recientes. De su etapa con Tornillo únicamente prestaron atención a Blood of the Nations, del que interpretaron dos temas (“Teutonic Terror” y “Pandemic”).
Sea como sea, la actuación de ACCEPT fue heavy hasta en la puesta en escena, muy ochentera, con el nombre de la banda en grandes letras metálicas conformando una tarima sobre la que los músicos se iban subiendo constantemente, la batería elevada tras ésta y grandes columnas de amplificadores a los lados. ¡Y fuegos, por supuesto!. De su repertorio volvió a sobresalir “Princess of the Dawn”, muy coreada por la gente en una especie de liturgia que se estableció entre la banda y su público hace ya muchos años. Y si algo tengo que reprochar a los alemanes, además del poco caso que hicieron a los discos de Mark Tornillo, es la presencia de dos medleys en el setlist de esta noche (“Monster man / AIming High / Wrong is right”, y “Demon’s night / Starlight / Losers and winners / Flash Rockin’ man”). No me gustan los popurrís, lo siento. Siempre me parecieron una manera de no cantar nada concreto y dejar que pasen los minutos. En su lugar deberían escoger uno de los temas, solo uno, y apostar por él. Bendito problema el de tener que elegir entre un repertorio tan extenso y tan bueno.
Afortunadamente la traca final fue de muy alto voltaje, con Ralph Scheepers saliendo a cantar “Fast as a shark” y Chuck Billy para hacer “Balls to the wall”, ¡casi nada! Fue simplemente brutal. El final de fiesta con “I’m a Rebel” no hizo sino confirmar lo que ya sabíamos desde hacía un rato: que nos lo habíamos pasado en grande. ¡Conciertazo!
HELLOWEEN:
El plato fuerte de la noche eran otros alemanes que también están de dulce desde que se reunieron, y que venían con nuevo disco bajo el brazo. Y al igual que ACCEPT, HELLOWEEN fue la otra banda anunciada como reclamo desde que finalizó la edición anterior de Barcelona Rock Fest. Hacía medio año que les vimos en Madrid, en noviembre, con la gira de presentación de su último disco, ‘Giants & Monsters’, que está teniendo muchísimo tirón, y mi única duda era saber cómo la adaptarían al formato de festival. No en vano, los shows del tour están rondando duraciones de dos horas y media.
Con un telón que cubría el escenario, los primeros acordes de “March of time” pusieron el recinto patas arriba. Un recinto abarrotado que venía a confirmar que esta edición de Barcelona Rock Fest, que había generado dudas por el cartel, volvía a ser de las más exitosas. El setlist, como era de esperar, fue exactamente el mismo que el de la gira, aunque eliminaron un par de temas con respecto a ésta para ajustarse a las dos horas que les concedió la organización. Para los curiosos, no tocaron “Hell was made in Heaven”, “A Little is a little too much” (menos mal, porque siempre me pareció infumable) y se ahorraron la tontuna de “Pink bubbles go ape”. Por lo demás el concierto fue exactamente igual que los de la gira, pantalla, animaciones y solo de batería incluidos (que con tres cantantes igual también se lo podían haber ahorrado para no cortar la dinámica de un concierto que estaba siendo excelente).
Se les vio con ganas, con muy buen rollo y pasándoselo bien. ¡Incluso Weikath sonrió en algún momento! Ya desde la rueda de prensa del día anterior dejaron ver que las cosas estaban funcionando bien, y eso se trasladó al escenario. Respecto a los músicos, fue importante que Kiske y Deris estuvieran en muy buena sintonía y cantando los dos a un muy buen nivel. Vi un poco más apagado de lo habitual a Kai Hansen, lo que me resultó raro sabiendo que suele ser de los más animados (ya me extrañó no verle en la rueda de prensa del viernes). Y Grosskopf y Weikath, en su línea, con el primero pasándoselo mejor que nadie y el segundo que parece que le va a dar algo en cualquier momento. Sascha y Löble (los “nuevos”) también en su línea, discretos pero eficaces, con el segundo especialmente inspirado tras los parches.
El repertorio, como viene siendo habitual desde la reunión, tira mucho de los los ‘Keeper of the Seven Keys’, aunque repasaron también varios de los discos de la etapa de Deris y, por supuesto, su más reciente ‘Giants & Monsters’. Se olvidaron, eso sí, de su anterior álbum homónimo, lo que no deja de ser significativo. Entre los momentos más destacables me quedo con un “Future World” memorable (aunque sonando demasiado pronto), la coreadísima “I want out”, un “Power” que me gustó mucho más que en ocasiones anteriores, y “Dr. Stein”, para el que sacaron un montón de globos gigantes entre el público (que el viento se encargó de enviar a la carretera adyacente). Todo ello como fin de fiesta antes de despedirse con el estribillo final de “Keeper of the Seven Keys”.
HELLOWEEN llegaron y vencieron en Barcelona Rock Fest. Y personalmente me demostraron que menos es más, con un concierto que me gustó mucho más que el de hace meses en Madrid, excesivamente largo y con temas superfluos (alguno más hubiera quitado en aquel).
SABATON:
Y ya que hablamos de globos, tras hinchar el nuestro con la fiesta de HELLOWEEN tendríamos que ver cómo se deshinchaba durante el último concierto de la noche. Es complicado contar lo de SABATON en Barcelona Rock Fest, porque más allá de forofismos lo cierto es que no sólo me parecieron lo peor del día, ¡sino también de todo el festival! Y eso que la cosa empezó bien, con un escenario llamativo presidido por un gran tanque, fuego, petardos, seis coristas, público con ganas de cerrar la jornada a lo grande… pero rápidamente se veía que algo era extraño allí. Y es que las bases grabadas estuvieron presentes desde el principio hasta el final, con la banda tocando, sí, pero encima de ellas. En un momento en el que se critica tanto la utilización de pistas de apoyo por parte de bandas consagradas me sorprende que a los que supuestamente están llamados a cogerles el testigo se les permita todo.
Y ojo, que yo no soy contrario a que en un momento determinado haya una pista de apoyo si con ello se ayuda al buen desarrollo del show, pero una cosa es un momento concreto y otra muy distinta es montarse encima durante una hora y media. Mención especial para la interpretación en playback de “The attack of the dead men”, para la que toda la banda salió ataviada con máscaras de gas, incluyendo a un Broden que milagrosamente “cantó” nítido y cristalino. ¿En serio? Dejando a un lado esta cuestión los suecos dieron un espectáculo que visualmente fue muy vistoso, eso es verdad, pero musicalmente plano. Especialmente en una primera mitad que fue, directamente, aburrida si buscabas algo más que fuegos artificiales.
Con un setlist que dio preferencia a su último disco, ‘Legends’ (hasta cuatro temas sonaron: “Crossing the Rubicon”, “Hordes of Khan”, “I, Emperor” y “Templars”), repasaron su ya extensa discografía en un show que, por lo menos, fue de menos a más, pero que no levantaría el vuelo hasta una traca final conformada por la citada “Templars”, uno de los últimos singles, además de las muy populares “Primo Victoria”, “Swedish Pagans”, “Coat of arms” y “To Hell and back”.
Nada más que decir. Mucho ruido (pero mucho) y pocas nueces. Una pena.
Resúmen visual en este enlace.
Texto: Fernando Galicia / Fotos: Oficial Barcelona Rock Fest

