Crónica del Barcelona RockFest 2026 (I) – Viernes 3 de Julio
Tras las consideraciones iniciales y una primera publicación a modo de intro y contextualización (rueda de prensa, a la que asistimos, incluida), vamos ya con las crónicas como tal del Rock Fest Barcelona 2026. Y empezamos con el primer día del festival, un viernes 3 de julio muy interesante, pero con luces y sombras, como siempre ocurre en este tipo de grandes eventos.
ROCKFEST BCN – VIERNES 3 DE JULIO DE 2026 (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona)
La primera jornada del festival estuvo marcada por la buena calidad del sonido; algo que no pasó desapercibido para la mayoría de los asistentes, y de lo que se escuchaba hablar en los distintos corrillos de personas. Lo cierto es que fue una constante a lo largo de todo el festival, pero el viernes fue, con certeza, el día en el que mejor sonó todo desde el principio.
MACHETE LAW:
Los encargados de abrir la décima edición de Barcelona Rock Fest fueron MACHETE LAW, un grupo de thrash/crossover local (de Santa Coloma de hecho) a los que personalmente no conocía, pero que me dejaron un buenísimo sabor de boca. Es de agradecer la intención de Barcelona Rock Fest de dar a conocer a las bandas locales y de darles la posibilidad de actuar en un gran escenario. ¡Y vaya si lo aprovecharon! Con su propuesta consiguieron convocar, a pesar de la hora (17:00) y del sofocante calor, a un buen número de personas que disfrutaron de su descarga no sólo como meros espectadores, sino también de forma activa, con pequeños moshpits en las primeras filas incluso.
A lo largo de su media hora de actuación defendieron varios de los temas de su más reciente ‘Liturgy of violence’, como “Ghost of flesh”, “Gunfire ritual” o la propia “Liturgy of violence”, así como alguno de los cortes que conforman sus entregas anteriores, como “Es la ley”, “Chains of despair” o “Afraid Inside”. Buena actitud y buena puesta en escena para una banda prometedora.
BLUES PILLS:
Se presentaban en Barcelona Rock Fest por segunda vez en su carrera, y ponían la nota estilística más diferente de la jornada con su blues rock y hard rock de tintes setenteros. Si hace cuatro años ya dejaron un muy buen sabor de boca, en esta ocasión la formación sueca liderada por Elin Larsson llegó, vio y convenció a un público expectante que, a pesar del calor, fue creciendo exponencialmente a medida que pasaban los minutos.
Si tuviera que quedarme con algo de su actuación, diría que a pocas bandas he visto sonar tan bien en Rock Fest a lo largo de los años como a BLUES PILLS en esta ocasión: un sonido potente pero nítido y cristalino que permitió apreciar cada detalle de cada uno de los músicos. Y cómo no, la figura magnética de Elin Larsson, que acapara todas las miradas no solo por su manera de desenvolverse en el escenario, sino también por una voz poderosa, tremendamente afinada y con un registro muy amplio. No se le fue ni una nota de sitio, incluso cuando bajó a cantar entre el público para regocijo de los presentes. Temas como “High class woman”, “Prod woman”, “Black Smoke” o “Devil man”, fueron excelente muestra de la enorme calidad que atesoran los suecos, que seguro que se fueron de Santa Coloma con un buen número de nuevos seguidores.
TYKETTO:
La primera jornada de Barcelona Rock Fest empezaba a coger velocidad de crucero, y cuando los clásicos hardrockeros se asomaron al escenario, se notó un cambio sustancial en la dinámica del festival, tanto por la trayectoria de la propia banda como por la afluencia de público al recinto en general. Con Danny Vaughn como único representante de la formación clásica, los norteamericanos defendieron un repertorio en el que supieron combinar lo que debe ser un setlist de festival con lo que se supone que debería ser la presentación de un nuevo álbum.
Como suele ser habitual, ‘Don’t come easy’ tuvo mayor peso que el resto de discos (“Wings”, “Burning down inside”, “Lay your body down” y la más esperada, “Forever young”), pero incluyeron hasta tres temas de su más reciente Closer to the sun (“Higher tan high”, “We rise” y “Bad for Good”), así como un par de Strength in numbers (“Rescue me”, “Strength in numbers”) y otro de Reach (“Reach”), equilibrando la balanza entre su etapa clásica y la más reciente. Cierto es que seguramente recortaran el setlist debido al ligero retraso que acumularon por algún problema técnico, pero en conjunto quedó bastante redondo.
Con un sonido espectacular, y con una formación realmente potente (en la que creo que destaca sobre manera el bajista Chris Childs (bajista también de Thunder), uno de esos músicos con menos reconocimiento del que debería tener), lo cierto es personalmente eché de menos a Michael Clayton Arbeeny. Y no porque Johnny Dee no dé la talla, que la da y mucho, sino porque siempre he pensado que la función de Clayton iba mucho más allá de tocar la batería, siendo algo así como el Pepito Grillo de Danny Vaughn. En cualquier caso, gran concierto de TYKETTO en un horario un tanto injusto. Ahora que Vaughn está afincado en España confiemos en que vuelva a girar por nuestro país para poder disfrutar de su propuesta en condiciones, algo que no ocurre desde hace muchos años.
PRETTY MAIDS:
La intensidad subió un punto más con los legendarios daneses, transitando de terrenos melódicos a hacia el heavy metal y el hard rock poderoso. Liderados por el incombustible Ronnie Atkins, son una de esas bandas que desprende autenticidad por los cuatro costados y que han forjado su camino al margen de los grandes nombres del heavy metal europeo. A pesar de los continuos cambios en la formación, en la que únicamente Atkins y el guitarrista Ken Hammer se mantienen desde el principio, han desarrollado un estilo firme, con lanzamientos muy sólidos hasta su más reciente (y ya lejano, de 2019) ‘Undress your madness’. Precisamente fue la ausencia de temas de este último en el setlist lo que más me llamó la atención.
Un setlist en el que apostaron claramente por un equilibrio entre su etapa más inicial y la más reciente, con temas de ‘Future World’ (“Rodeo”, “Future World” y “Love Games”, todos en la recta final) y Red, Hot & Heavy (“Back to back” y la propia “Red, Hot and Heavy”), pero también de Pandemonium (“Pandemonium”, “Little drops of Heaven”), Motherland (“Motherland”) y Kingmaker (“Kingmaker”). Como bisagra entre ambas etapas interpretaron su emotiva versión de “Please don’t leave me”, original de John Sykes y Phil Lynott, con la que además se dieron un pequeño respiro. Su directo fue intenso, con un Ronnie Atkins que, si bien no tuvo su mejor día con la voz (tampoco malo, pero acostumbrado a sus grandes derroches vocales sí se le notó un puntito por debajo), estuvo pletórico en cuanto a energía.
Sigo pensando que es increíble cómo está agarrándose a la vida tras aquel terrible diagnóstico hace ya siete años, sin dejar de subirse a los escenarios para dar lo mejor de sí cada noche. Quien no sepa lo que tiene tampoco se dará cuenta. Precisamente por eso eché de menos “Face the world”, tema que me parece uno de sus grandes clásicos recientes y un alegato tremendamente positivo para encarar la vida, pero eso no empaña una actuación sobresaliente con la que se llevaron una merecida ovación. ¡Muy grandes!
LOUDNESS:
En los cinco minutos que hubo para preparar el otro escenario ya pudimos comprobar que los míticos japoneses, como su propio nombre indica, tenían intención de sonar atronadores, con un chequeo de sonido que no dejaba lugar a dudas. Dicho y hecho, los nipones saltaron a las tablas con un volumen mucho más alto que sus predecesores en lo que me pareció un error de bulto. No sólo el volumen era ensordecedor, sino que se descompensó y se saturaron los graves, dificultando apreciar las canciones como me hubiera gustado. En una jornada casi perfecta en esta parcela, se llevaron la peor parte (si fue por decisión propia o no, no lo sé), y aunque fue mejorando a medida que pasaban los minutos, el sonido no estuvo a la altura de la actitud que derrocharon.
Marcados por esta circunstancia, la veterana banda salió a comerse Rock Fest para celebrar sus 45 años, y lo hizo con un repertorio centrado exclusivamente en los álbumes con Niihara a la voz, ya fueran de su primera etapa como de la última. Así, el setlist repasó su época de mayor gloria, entre el 83 y el 87 (‘The law of Devil’s land’, ‘Desillusion’, ‘Thunder in the East’ o ‘Hurricane eyes’) para saltar después al siglo XXI… aunque con solera (‘Metal Mad’, ‘Eve to dawn’, ‘Rise to Glory’, dejando inédita su última entrega hasta la fecha, ‘Sunburst’, de 2021). Está claro que con casi 30 álbumes de estudio era imposible repasarlos todos en la hora que tuvieron para desplegar su propuesta. La banda sonaba compacta y potente, pero es imposible no destacar a su líder absoluto, Akira Takasaki, que una vez más dio una master-class de guitarra.
Cuando abordaron “S. D. I.”, con la que terminaron el concierto, tuve la sensación de que ha sido la vez que más me han gustado de cuantas les he visto en el festival (tres si no me falla la memoria), aunque un volumen más asequible hubiera permitido disfrutarles mucho más.
GOTTHARD:
Otros que repetían en Barcelona Rock Fest, y de a los que particularmente más ganas tenía de volver a ver, fueron GOTTHARD. Empezando por la sensación final, creo que por fin se han sacudido el ejercicio (inevitable) de nostalgia que les ha embargado durante tantos años tras la trágica pérdida de Steve Lee. Esta vez no hubo discursos, ni imágenes en la pantalla: solo música. Un duelo del que aparentemente comienzan a salir y que les está permitiendo volver a despegar de alguna manera.
Un detalle que no es menor, porque la banda capitaneada por Leo Leoni y Mac Lynn sigue atesorando una calidad brutal en lo que a músicos y composiciones se refiere (a pesar de la marcha del batería clásico, Hena Habegger). Y de ello dieron buena muestra abriendo el turno de noche del festival. Los suizos, afortunadamente, retomaron la senda del sonido limpio, cristalino y con volumen en un punto en el que no hacía daño a los oídos, lo cual hizo que su actuación brillara especialmente. En una clara apuesta por su material más reciente, a pesar de tratarse de un festival, decidieron tirar menos de clásicos y dar mucho protagonismo a las composiciones interpretadas por Nic Maeder (al que vi realmente mejor que en ocasiones anteriores), alcanzando un punto de equilibro engañoso. Y digo “engañoso” porque de los clásicos volcaron casi todo el peso en “Lipservice” (“All we are”, “Anytime, amywhere” y la final “Lift ‘U up”), dejando únicamente espacio para la inevitable “One life, one soul” (precedida de una pequeña introducción acústica de “Remember it’s me”) y la versión del “Hush” de Joe South.
Personalmente creo que ‘Gotthard’ y ‘G.’ hubieran merecido un poco más de presencia, así como algo de ‘Domino effect’ o ‘Need to believe’, a la postre lo último que nos queda en estudio de Steve Lee. Y respecto a la nueva etapa, la balanza estuvo muy inclinada hacia su último disco completo, ‘Stereo Crush’, del que interpretaron hasta cuatro temas (“AI&I”, “Boom Boom”, “Burning Bridges” y “Thunder & Lightning”). Es decir, que de los once temas que conformaron el setlist, siete los acapararon únicamente dos discos (y de las otras cuatro canciones, una era una versión y otra sólo una pequeña introducción acústica). Es casi la única pega que se puede poner a una actuación que, por lo demás, fue enérgica, honesta y brillante. Además, convenció a todos los presentes y se vio a una banda orgullosa que quiere volver a levantar la cabeza. Pese a lo expuesto, fueron de lo mejor del viernes, sin duda.
SEX PISTOLS:
Uno de los platos fuertes de la jornada, sin lugar a dudas, era la presencia de SEX PISTOLS. Cuando se anunció que los pioneros del punk estarían en esta edición de Barcelona Rock Fest fue una sorpresa mayúscula, no sólo por su estilo tan diferente dentro de un festival de heavy metal, sino también por su estatus de leyenda… y ¿por qué no decirlo?, porque sus sucesivos pasos por nuestro país siempre han sido algo polémicos. Claro que esto se ha debido principalmente al carácter de John Lydon, que no volvió a la formación después de su última reunión en 2007-2008.
Su lugar en esta nueva reencarnación lo ocupa Frank Carter, vocalista que aceptó la responsabilidad de defender el legado del grupo y que, visto lo visto la noche del viernes, ha sido una apuesta ganadora. Durante la hora y diez minutos que estuvieron sobre las tablas, los británicos, con Carter acompañando a los tres supervivientes de la formación original Glenn Matlock, Paul Cook y Steve Jones (no, Lydon no ha muerto, pero nos entendemos), tuvieron tiempo para desgranar dos tercios de su célebre y seminal ‘Never Mind the Bollocks’ ante un público entre expectante y entregado. Nunca un solo disco (¡pero qué disco!) dio para tanto… Y si bien desde el inicio con “Holidays in the Sun” y “Pretty vacant” se vio que ya no destilan la rabia y rebeldía propias de cuando comenzaron, sí pudimos comprobar que venían decididos a honrar su propio legado de la mejor forma posible.
Del contacto con el público ya se encargaba Frank Carter, mucho más joven, que aprovechó la pasarela montada en el escenario durante todo el festival para acercarse a la audiencia y que incluso se bajó entre la gente para cantar “Pretty vacant”. Dos temas y ya estaba todo patas arriba. Carter cantó bien, muy bien, y aunque le dio a las canciones su propia personalidad, lo hizo con una voz que encarna perfectamente y de manera inconfundible el punk británico de final de los setenta. Quizá patinó un poco en su propia versión de “My Way”, publicada originalmente en aquel extraño álbum ‘The Great Rock’N’Roll Swindle’, que resultó un tanto sosa al quitarle aquella entonación intencionalmente desganada de la grabación original.
Más allá de esto, y como no podía ser de otra manera, los momentos más álgidos de la actuación llegaron con “God save the Queen” y “Anarchy in the U. K.”, los dos grandes himnos de la banda. Me gustó especialmente el montaje audiovisual que llevaron, en el que por momentos se reproducían imágenes de SEX PISTOLS en su momento álgido de final de los setenta. No sólo era un recordatorio de lo que fueron y supusieron, sino también un documento iconográfico bestial de la Inglaterra en la que surgió todo esto que nos reúne cada año en Rock Fest, ya sea punk o heavy metal.
Gran concierto de SEX PISTOLS, que a pesar de ser casi (y sin casi) septuagenarios, nos recordaron que el rock and roll es, por encima de todo, actitud.
MEGADETH:
¡El gran momento de la noche había llegado! Posiblemente el principal reclamo de esta edición de Barcelona Rock Fest era MEGADETH y su gira de despedida, al menos anunciada como tal cuando se les incluyó como parte del cartel del festival. Pero como dije en mis consideraciones iniciales, el propio Dave Mustaine se encargó de desmontar por la mañana esta publicidad al afirmar, públicamente y por sorpresa en la rueda de prensa, que esta no era, en ningún caso, la gira de despedida sino la de apoyo al nuevo disco. Que el tour de despedida llegará después de esta… Ahora vas y lo cascas. Y claro, estas cosas corren como la pólvora entre los fans (NDR: y no para bien).
En cualquier caso, lo cierto es que MEGADETH estaban allí y que iban a salir a tocar, así que mejor dejar la información superflua a un lado. De nuevo voy a empezar por el final, y reconociendo que siempre he sido fan del grupo. Comentaba con mi entorno que hacía justo un año, el 3 de julio de 2025, que les había visto en Sevilla y que fue, posiblemente, el mejor concierto que le haya visto a los norteamericanos (mi crónica la tenéis en esta misma web). Y creedme que son unos cuantos. Pero claro, con Dave Mustaine nunca se sabe, así que lo suyo es siempre una montaña rusa.
Os he dicho que iba a empezar por el final, así que allá voy: no me gustó. Y es una pena, porque tenían todo para salir vencedores: una formación que es posiblemente la más técnica y fiable desde sus discos más clásicos, un nuevo LP realmente bueno, público entregado, un setlist demoledor, un escenario que había sonado durante todo el día, con todas las bandas, como si hubiera estado en la mesa de sonido el técnico de DREAM THEATER… pero no supieron aprovecharlo. Desde el principio se pudo comprobar que su sonido estaba excesivamente comprimido, tanto que las guitarras sonaban mal y prácticamente irreconocibles, y que Mustaine no iba a tener la mejor noche con la voz. Y esto no es culpa del técnico, sino suya, toda vez que el nivel de compresión del sonido es una decisión de los propios músicos (o me atrevería a afirmar que del propio Mustaine, que controla absolutamente todo). Mi única duda es si por monitores se estarían escuchando de otra manera, ajenos al desastre. Confieso que por la mañana pude escuchar su prueba de sonido y ya me dio mala espina, pero confiaba en que estuvieran ajustando las cosas. Error.
Lo mejor de la noche fue el setlist, repleto de clásicos (“Take no Prisoners”, “Hangar 18”, “Sweating bullets”, “Skin o’My teeth”, “She-wolf”, “Wake up dead”, “Tornado of Souls”, “Peace Sells”, “Symphony of Destruction”, “Holy Wars”…), con alguna sorpresa (“Hook in mouth”)… y sí, efectivamente Mustaine no mintió: con hasta cinco canciones de su nuevo álbum Megadeth (“Tipping point”, “I don’t care”, “Puppet parade”, “Let there be shred” y su versión de “Ride the lightning” de sus tiempos de METALLICA). Es por ello que en las primeras filas estaban dándolo todo, disfrutando ajenos a lo que ocurría con el sonido. ¡A fin de cuentas ahí estaban MEGADETH y el repertorio no podía ser mejor! Pero, ¡ay si no estabas metido en harina!…
Respecto a la voz merece un capítulo aparte. A mí me gusta la personalidad de la voz de Mustaine, vaya esto por delante y siendo consciente de que no es un buen cantante. Pero claro, me gusta cuando puedo oírla, y no era el caso. Al principio sí, pero se le notaba muy distante, como cansado y ausente, cantaba muy bajito, tanto que le tenían que subir el volumen desde la mesa y cuando se acercaba estaba descompensado. Pero a medida que pasaban los minutos se fue apagando, y para cuando llegó “Hook in mouth” nos costó reconocer lo que era. ¡Ojo, que estoy hablando del sexto tema de la noche! Si se salvó la noche fue porque, insisto, tenían a un público entregado que no dejó de corear una canción tras otra. A partir de aquí no se puede decir mucho más. Que cada uno saque sus conclusiones.
Quiero pensar que el que fue a buscar fiesta a las primeras filas terminó encantado, y me temo que el que se quedó más atrás buscando disfrutar el concierto con más tranquilidad terminaría, en mayor o menor medida, decepcionado. Una lástima que en el día en el que Rock Fest ha sonado mejor, la banda principal lo echara a perder.
Menos mal que les vi en Sevilla… Espero que la próxima gira de despedida, ahora sí, esté realmente a la altura.
Texto: Fernando Galicia / Fotos: Oficiales Barcelona Rock Fest
