Crónica de los legendarios PIXIES en Madrid

De vez en cuando sabéis que nos gusta salirnos un pelín de la línea recta del rock duro y el metal para abordar conciertos de pop rock (o indie, ok) de bandas clásicas. En este caso nos acercamos a ver a los míticos PIXIES al Wizink, y aquí os lo contamos y mostramos:

Pixies

PIXIES + WUNDERHORSE – Madrid, Wizink Center (Viernes 10 de marzo)

La tarde primaveral del 10 de Marzo llegamos al Wizink con bastante ambiente en los alrededores, un público mayormente de mediana edad, compuesto por cuadrillas de nostálgicos, familias con hijos, románticos de los viejos tiempos, parejas de variada edad y grupos de adolescentes punkis esperando ver una banda de rock alternativo legendaria.

Ya dentro me encontré con un amigo ultrafan de los PIXIES que me puso al día de toda la historia reciente de la banda. Él era un enamorado de Kim Deal en su adolescencia y ciertamente la echaba mucho de menos en la agrupación actual. Aún así aquí estaba deseando escuchar a la banda de su adolescencia que le puso la banda sonora a muchas noches de aquellos años adrenalíticos.

WUNDERHORSE

Wunderhorse

Empezaron puntuales WUNDERHORSE con un directo corto pero con un sonido fuerte y con  reminiscencias de Soundgarden, Nirvana y obviamente Pixies, así que los teloneros dejaron un buen sabor de boca. La nueva formación de indie-rock de Jacob Slater (que anteriormente había estado en «Dead Pretties») se ha hecho un hueco en el panorama musical con un buen disco de presentación “Cub”, que pudimos escuchar en parte.

Resumiendo, se agradeció su puesta en escena y movimiento, pero si hubiesen tocado unas canciones mas se hubiese disfrutado mucho. De cualquier manera dejaron buen sabor de boca.

Galería completa de fotos de WUNDERHORSE en Madrid en el enlace.

THE PIXIES

Llegó el momento… Se encendieron las luces y una intro  musical con focos cenitales blancos  marcaba el escenario, no había elementos que interfiriesen, los instrumentos, un conjunto de cuatro focos traseros gigantes y una iluminación preparada para dar protagonismo a la banda. Los protagonistas eran ellos, los PIXIES. En el primer momento que aparecieron en el escenario se sintió toda la expectación en el recinto con una oleada de aplausos que recibían al cuarteto. Ellos aparecieron y sin dilación ni presentación empezaron a tocar temas clásicos uno tras otro para deleite de su público.

Pixies

Empezaron a sonar los instrumentos de los miembros originales Joey Santiago, Dave Lovering y Frank Black con una serie de temas de los primeros discos como “Cactus” ,“Brick is red”, “Vamos”,  “ Ana”, “Here comes your man” y “Break my body” que convirtieron el inicio en una apasionado momento para los presentes, que apenas podian aplaudir al final de un tema de lo rápido que fueron conectándolos. El ambiente se iba calentando según iba sonando cada canción mientras una acertada e incansable Paz Lenchantin imprimía un poco mas de alegría con su actuación.

PIXIES tienen una curiosa capacidad de hacer que su sonido sea una experiencia emotiva, que las letras evoquen tiempos remotos de nuestras vidas mientras se mezclan con nuevas canciones que no dejan que muera la historia de esta mítica banda en nuestras mentes. Las caras de expectación de las personas mas jóvenes se mezclaban con una concentración pasional de las mayores, rebosantes de actitudes dormidas en sus cuerpos, trayéndoles de nuevo a etapas de su vida donde el desenfado, rabia y juventud marcaban los compases de aquellos días de CD´s sonando con los himnos de una generación mientras los días pasaban entre sueños, amores y noches de diversión.

Volviendo a la realidad, un niño de unos doce años con sus padres pedía que tocaran “Velouria”, deseo que no se cumplió pero sin embargo mantuvieron al público enganchado con una serie de temas seguidos como “Hey”, “Bone Machine” “Caribou” y un final trepidante con “Wave of mutilatión”, que sonó dos veces en versiones distintas, una mítica  “Crackity Jones”, “Where is my mind” y una final,una versión de  Neil Young, “Winterlong”, que finalizó un concierto completo, un repaso de las décadas del buen indie primigenio de PIXIES.

Pixies

El repertorio fue bastante variado entre tres bloques: uno inicial de canciones antiguas, el  de en medio con los temas mas nuevos y con la mayor parte del último disco, “Doggerel”, que mantiene el sonido pero no la rabia ni la velocidad; y el tercer bloque con muchos de sus mejores temas mas movidos. La verdad que la treintena larga de canciones con la que obsequiaron al respetable se alargó durante dos horas de buen espectáculo haciendo que el concierto fuese una experiencia satisfactoria y visualmente impresionante. Aunque escueta de elementos audiovisuales, no hubo pantallas gigantes, pero sí contaron con una iluminación bien escogida.

Sin embargo, aún dentro de la épica de un conjunto legendario como PIXIES y que tuvieron una excelente calidad musical, se notó la falta de interacción con el público y la sensación que dejaron en el aire de una banda que tocaba en automático su setlist. Es decir, hacer caja e irse, ya que Black Francis no se dirigió a nosotros en ningún momento ni para presentarse, ni agradecer el calor y acompañamiento que tuvieron durante las dos horas, como tampoco para despedirse. Cosas de la performance de la banda, supongo, que no supieron o quisieron crear una  conexión mas emotiva entre artistas y audiencia, teniendo que ser ésta, la que se esforzase para disfrutar el concierto, en momentos tan intensos como con “Where is my mind” que podía haber sido mucho mas memorable.

Hay que agradecer mucho el trabajo de la organización que subió el nivel del evento, detalles como la entrada y controles de acceso rápidos y fluidos, las barras para pedir tenían precios asequibles… El sonido del concierto y la adecuación del espacio estuvo a la altura del evento, así que muy buena organización la verdad. Se tiene en cuenta estas circunstancias que te dejan con ganas de volver al Wizink en estas condiciones (ndr.: olvidando otras peores que lamentablemente hemos vivido en otras ocasiones).

Nos despedimos (los amigos asistentes) a la salida con una buena charla sobre el concierto, la historia y los momentos peculiares de la noche, cogiendo cada uno su camino al hogar y con una pregunta rondando la cocotera… “Where is my mind?”.

Texto: Luca Vian / Fotos: Fernando Tribiño

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