JUDAS PRIEST: Defensores de la fe metálica en el 84 y en el 2026. ¡Amén!

Crónica completa (texto y fotos) del concierto de JUDAS PRIEST + AIRBOURNE y DIRKSCHNEIDER en el Navarra Arena de Pamplona. Reverencia absoluta a los dioses del metal, y a sus “gregarios” de lujo. Nos lo cuenta y muestra David Esquitino.

JUDAS PRIEST + AIRBOURNE + DIRKSCHNEIDER – Martes 18 de agosto 2026 – Navarra Arena (Pamplona)

Hay pocas cosas que me gusten más que viajar a una ciudad del norte a un concierto de alguna de mis bandas favoritas. Lo hice el verano pasado para ver a JUDAS PRIEST en Bilbao, rememorando de manera genial el 35 aniversario de ‘Painkiller’. Y lo hice este verano a mi ya querido Navarra Arena, donde disfruté como nunca el (inesperado) mejor concierto de MANOWAR de su historia en nuestro país, en un pabellón que me encantó.

Repetíamos con nuestro adorados JUDAS PRIEST, dignificando su actualidad, presente y por supuesto carrera, dando lecciones una vez más de su importancia en la historia de nuestra música, y siendo abanderados ya hace mucho del heavy metal más puro y clásico. Y me encanta ese formato tan habitual (al menos en nuestro país) de las visitas de PRIEST en los últimos (muchos) años: con un trío de bandas muy potentes y un cartel de primera. En este caso mezclamos a sus hijos putativos de ACCEPT (vale, en su formato DIRKSCHNEIDER, con Udo a la cabeza… aunque lamentablemente sin Peter Baltes, aún convaleciente de la desgraciada caída reciente), con la sangre “nueva” de AIRBOURNE, si nos permitimos denominar así a una banda con 20 años de historia.

Pese a ser en pleno agosto, y ser un recinto grande, me sorprendió para bien ver el pabellón prácticamente lleno, y es que los heavies de nuestro país nunca fallamos a la llamada de los dioses. Eso sí, no pidamos peras al olmo que, para mal o para bien, podéis imaginar la media de edad en el recinto (lo comprobábamos en los bares de alrededor desde la sobremesa). Lo cual no critico, ojo, pero es una realidad que al final con el heavy clásico somos los veteranos los que nunca fallamos, ni fallaremos.

¿Más cosas? Buen sonido de las tres bandas, y excelente concierto de los tres, cada uno a su manera, y con sus galones. A nivel escénico lógicamente los cabeza de cartel se llevaron la palma, con un gran show, y además distinto al que vimos la gira anterior. Y es que esto era “Faithkeepers”, amig@s, y no faltó ni la defensa a la fe metálica ni esa máxima SIEMPRE innegociable en los conciertos de JUDAS PRIEST de hacer setlist diferentes gira tras gira. Además de por supuesto recuperando canciones nada habituales como gesto a sus fieles fans, pero también a su gloriosa historia. Esto va de respeto, a tu audiencia, a ti mismo y a tu propia trayectoria, ¡gracias!

DIRKSCHNEIDER:

No es momento del debate, ni de decir si está bien o regular escuchar así el legado de ACCEPT. Visto lo visto, Udo tiene todo el derecho a hacerlo, siempre lo ha hecho de alguna u otra manera, y a su vez, ya que el año que viene vuelve U.D.O. con una tremenda triple celebración, era de recibo “despedir” DIRKSCHNEIDER a lo grande. ¿Cómo?… Pues abriendo para JUDAS PRIEST.

Así, 45 minutos de clásicos de ACCEPT, con una formación solvente, donde por fin tenemos una pareja de guitarristas que defiende el sonido y legado de Udo con máxima dignidad, además de un Sven (hijo del jefe, y batería) cada vez con más galones, ganados merecidamente. Bien también el reemplazo de urgencia de Peter Baltes (al que se le echó de menos, una cosa no quita la otra, y más en concierto defendiendo el legado de ACCEPT), y Udo en su papel habitual, con ese traje militar, guantes blancos (sí, así fue) y la voz de cuchilla que sigue en buena forma tantos años después.

Poco más que decir en el sentido de empezar rotundísimos directamente con “Fast as a shark”, siguiendo con dos de las imprescindibles de la historia “melódica” de ACCEPT, como son “Living for tonite” y “Midnight mover”- O haciéndonos disfrutar mucho tanto con la vertiente más dura de “Breaker” y “Up to the limit” como con el superclásico “Metal heart”. Lo que teníamos todos los presentes, disfrutando de DIRKSCHNEIDER / U.D.O. / ACCEPT, para rematar de manera más épica con “Princess of the dawn” y “Balls to the wall”. No era día de arriesgar sino de apostar a ganador, y los presentes encantados (aunque un servidor siempre prefiere el modo PRIEST de siempre regalar alguna curiosidad, y salirse del guion gira a gira).

Galería de fotos del concierto de DIRKSCHNEIDER en Pamplona, en el enlace.

AIRBOURNE:

Parecido tocaron AIRBOURNE, pero a toda pastilla y sudando y dando cera como es habitual en ellos. Con el pabellón más que caliente y, aunque con excesivo protagonismo extra de Joel O’Keefe (que no es crítica sino evidencia), los australianos no fallan en directo. Cierto es que prefiero verlos en pequeñas dosis como esta que en su propia gira, donde me cansan un poco más. Y es que sus shows, eléctricos y enérgicos al máximo, siempre pecan (bendito pecado dirán muchos) de una estructura, desarrollo (y rollo, valga la redundancia) muy similar. Pero por otro lado no fallan, no te dejan descansar y te demuestran que el legado de AC/DC e incluso MOTÖRHEAD está en buenas manos.

Vaqueros rotos, melenas, sudor, electricidad, camisetas raídas y mucha cera y actitud. Comenzando desde ese “Gutsy” de nuevo cuño pero que ya es clásico, rememorando en estilo sus primeros y gloriosos comienzos. Y perfectamente secundada por la primigenia y pegadiza “Too much, too young, too fast”, aunque luego el show se hiciera más previsible (con el truco de las cervezas desde el escenario, el paseo entre la gente y demás… siempre bien, y efectivo, pero ya no sorprende, aunque seguramente ni lo pretendan ni lo necesitan). “Breaking outta hell”, la nueva “Alive after Death”, (y excelente, que tiene muy buena pinta su nuevo disco, que será homónimo y cuya portada flanqueaba el escenario) con homenaje a Lemmy… y a terminar con su mejor canción y superclásico, “Runnin’Wild”, aunque lleven 20 años cerrando con ella.

Siempre bien, pero (casi) siempre igual. Para gustos los colores, por muy efectivos que sean y por mucho que gustaran una vez más.

Galería de fotos completa de AIRBOURNE en Pamplona en este enlace.

JUDAS PRIEST:

No sé lo que nos quedará (aunque aún queda), pero ver una “última” vez a JUDAS PRIEST es obligado. Y se viaja a donde sea y en las condiciones que sea. Han creado esto, lo han moldeado, y lo mejor es que lo siguen representando y dignificando mejor que nadie: Heavy metal clásico sin ser infieles a la fe nunca. Suma orgullo de lo que eres y lo que representas, y expresa lucha obrera e identificación con tu gente. Es decir, amor real por los fans y el propio estilo que defiendes. Y clase, autenticidad y seguir siendo la referencia en lo tuyo.

¿Qué me emocioné más el año pasado en Bilbao viendo la gira conmemorativa de ‘Painkiller”? Sí, ¿y qué?… Esta vez pude además hacerles fotos, ver un show tremendo a nivel de producción de escenario, y a una banda que siguen de dulce. ¿Qué no fue el show donde Halford más brilló a nivel de frontman e incluso vocal? Lo mismo, no es necesario, porque un “Roberto” al 80% es MUCHO más de lo que necesitamos para que pase con nota cada revalida. ¿Qué me esperaba algún guiño más a ‘Turbo’ en el 40 aniversario del disco, aparte del tema título? También es cierto, pero no empaña ni minimiza nada el show que vimos.

Nada, ni un «pero»: setlist de lujo, dos horas de conciertazo, la banda en forma excelente, Halford dignificando como siempre el heavy metal y la importancia de JUDAS PRIEST en la historia del estilo. Con canciones recuperadas para la causa (como “The Ripper”, “Delivering the Goods”, “Steeler” o “The sentinel”, que no siempre cae, lo mismo que “Desert Plains”, rebuscando en el cajón) o el puntazo de comenzar con “You´ve got another thing coming”, nada habitual para arrancar. También representando y dándole valor a su presente, tocando “Lightning strikes”, “Panic Attack” o “Gates of Valhalla” de sus últimos tiempos. Y por supuesto haciéndonos disfrutar con las imprescindibles y/o clásicos inmortales (“Metal Gods” y “Breaking the law” en la primera parte, o “Hell bent for leather”, moto mediante, y “Living after midnight” para terminar). Y sí, escuchar “Painkiller”, “Turbo lover” o “Electric Eye” siempre es maravilloso, además de ese “Victim of changes” que, sin llegar ya los agudos imposibles de antaño, sigue siendo puñetazo sobre la mesa.

Galones de la pareja de guitarristas «nuevos», tanto Richie Faulkner que hace mucho que manda en directo, como el jefe (y productor) Andy Sneap, aportando también clase y actitud. Ian Hill está rejuvenecido, y es tan importante a nivel de dar solidez y rotundidad a las canciones. Y el señor Scott Travis, con el pelo más corto y blanco, pero que sigue demostrando ser todavía el mejor en el género, ¡y el que más duro toca con las baquetas al revés! Roberto menos comunicativo que otras, que cada año pesa más aunque no queramos verlo, pero el público siempre al pie del cañón y con ellos 100%.

Hubo también cruz marca de la casa, pantallas gigantes y proyecciones geniales relacionadas con cada canción, pero sobre todo constatamos que el día que no estén JUDAS PRIEST por aquí, se acaba el heavy metal. Esperemos que sigamos todos juntos defendiendo la fé metálica por muchos años . ¡Amén!

Texto y fotos: David Esquitino (david.esquitino@redhardnheavy.com) 

Galería de fotos de JUDAS PRIEST (I – Posados individuales) en Pamplona en este enlace.

Segunda galería de fotos de JUDAS PRIEST (II – Banda y escenario) en Pamplona en este enlace.

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